CUPCAKES RED VELVET COMPARTIENDO LECTURAS

Hoy, como cada quincena, el club de lectura de la bibilioteca, “LECTURAS COMPARTIDAS”, volvemos a reunirnos para disfrutar de otra tarde acompañados de libros, lecturas, lectores y dulces.

Y como lo prometido es deuda, la entrada de hoy va dedicada a todos mis compañeros y compañeras del club, por ser gente maravillosa, y para hacer los debidos honores al regalo que decidieron me merecía por obsequiarles, con todo mi cariño, en las reuniones con mis dulces.

Tengo que confesar que esta vez me costó mucho decidirme por el dulce que iba a preparar, ya que los presentes recibidos son tan maravillosos que quería que estuvieran acorde con ellos. Así que me he decantado por unos minicupcakes Red Velvet, porque están deliciosos, y porque me parecen preciosos.

El club de lectura apareció en mi vida de manera casual gracias a una amiga e integrante del club que me habló del mismo, y decidí apuntarme, ya que me parecía una buena idea poder compartir mi amor por los libros con otros amantes de los libros, pero tengo que confesar que he encontrado mucho más que eso. Me he encontrado con gente fantástica, respetuosa con las opiniones de los demás, personas que aportan, que suman, que consiguen que las reuniones se hagan cortas y quieras más. Y sobre todo he encontrado amigos, porque al final “lo que los libros ha unido que no lo separe el hombre”, parafraseando una conocida frase.

Gracias a ellos he aunado  mis pasiones, los libros, la fotografía y la cocina, no podría pedir más.

Y tengo que dar las gracias también a “La Romántica”, por el detallazo de la bolsa de regalo que me parece una preciosidad. Debería haber más personas enamoradas de su trabajo de esta manera, eso se transmite, y es algo maravilloso.

Vamos con la receta. Esta vez no os voy a decir que es sencilla, porque tiene su aquel, pero, ¿qué es la vida sin ponernos retos? Un aburrimiento.

INGREDIENTES

Para el bizcocho: 

 -160 g de harina de repostería

-60 g de maicena

-1/2 cucharadita de bicarbonato

-2 cucharadas de cacao puro en polvo

-1/4 de cucharadita de sal

-120 g de leche a temperatura ambiente

-1 cucharadita de zumo de limón

-2 huevos separados yemas y claras

–60 g de mantequilla a temperatura ambiente

-200 g de azúcar

-100 g de aceite de girasol

-2 cucharaditas de vainilla líquida

-2 cucharaditas de colorante alimentario rojo

-1/4 de cucharadita de vinagre

Para la crema: 

-150 g de queso cremoso

-60 g de mantequilla a temperatura ambiente

-250 g de azúcar glas

-Media cucharadita de vainilla líquida

PREPARACIÓN

-Precalentamos el horno a 180º y preparamos los papelitos para mini cupcakes en el molde. 

-Ponemos la leche en un vaso y añadimos el zumo de limón. Dejamos reposar 5 minutos para que se corte.

-En un bol, batimos el azúcar con el aceite hasta que estén integrados. Sin dejar de batir añadimos las dos yemas de huevo y el extracto de vainilla. 

-En otro bol, tamizamos la harina con el cacao y la maicena, y mezclamos con la sal y el bicarbonato y reservamos.

-Montamos las dos claras a punto de nieve y reservamos.

-Ponemos en el bol la mantequilla con el azúcar y batimos a velocidad baja, y cuando esté cremoso añadimos el aceite, las dos yemas, el colorante y el vinagre. Seguimos batiendo bajando con la espátula de vez en cuando para que se integre todo bien.

-Añadimos 120 g de la mezcla de la harina y con el accesorio pala vamos mezclando, añadimos la mezcla de la leche y el limón, mezclamos unos segundos y vertemos el resto de la harina.

-Cuando esté todo integrado con una espátula de silicona vamos integrando con movimientos suaves y envolventes la clara de huevo al punto de nieve para que no se bajen.

-Repartimos la mezcla en los papelitos de cupcakes, sin llenarlos más de 2/3 y horneamos durante 15 minutos más o menos, como siempre os digo, comprobar con un palillo porque cada horno es un mundo.


-Los sacamos del horno y los dejamos enfriar 5 minutos en el molde y luego por completo sobre una rejilla. 

-Vamos con la crema mientras enfrían. En la batidora con el accesorio batidor ponemos la mantequilla con el azúcar y batimos hasta que esté cremosa, añadimos el queso y batimos hasta que esté todo integrado y cremoso. Lo ponemos en una manga pastelera con una boquilla rizada de boca ancha y la metemos en la nevera para que coja algo de consistencia mientras enfrían los cupcakes.

-Una vez fríos adornamos el cupcake con la crema y espolvoreamos con el bizcocho desmigado de uno de los cupcakes, y siempre mantenerlos refrigerados (si se van a llevar meterlos en el congelador para que aguanten firmes, se descongelan muy rápido), y los adornamos como más nos guste.

-Yo fundí chocolate blanco en dos boles, en uno le puse colorante rojo y dibujé unas flores sobre papel de hornear para poder luego despegarlas y que no se rompan, y les puse una gota de chocolate blanco en el centro. Al otro bol le puse colorante verde y tengo unos moldes de silicona con la forma de hojas y lo estiré bien. Acordaros de dejarlo enfriar bien en la nevera para que se puedan desmoldar cuando esté duro el chocolate.

-Si no os queréis complicar la existencia podéis ponerle lo que más os guste.

“Las recetas no funcionan al menos que utilices tu corazón.”
DYLAN JONES

TIRAMISÚ “MAMI ANA”

Lo prometido es deuda, y hoy os voy a dar la receta del tiramisú “mami Ana”, que preparé el otro día para celebrar el cumpleaños de mi vecino y amigo, aunque realmente hoy es su cumpleaños, así que desde aquí aprovecho para desearle un feliz día.

 Me imagino que ahora estaréis pensando, ¿a qué viene ese nombre?

Lo primero dejar claro que esta receta no es del verdadero tiramisú, aunque pueda parecerlo en apariencia, y comparte con el original alguno de sus ingredientes principales. A partir de ahí, todo parecido con la realidad es pura coincidencia.

Vamos  al nombre. Para resumir, que no es plan de aburriros con mis historias. Mi familia y yo pertenecemos a una asociación de recreación histórica llamada Caballeros de Ulver, y en los eventos suelo ir cargada con un montón de comida para mi gente, y unido a eso varias razones en las que no voy a entrar ya que no es de índole culinaria, me empezaron a llamar “mami Ana”.

Y este postre se convirtió en el postre estrella. Y claro, una cosa llevó a otra hasta que acabó bautizado como “tiramisú mami Ana”.

Tengo que decir que no es solo el postre favorito de mi familia recreadora, sino de todas las personas que lo prueban, ya sea en mi casa o cuando llevo esta tarta como presente si voy de invitada. Creo que es el único postre que preparo que tiene “quorum”, a todos les gusta.

Además puede que sea uno de los postres más sencillos de preparar, más rápido, que te soluciona cualquier evento en menos de media hora. Aquí lo importante es saber cogerle el truco a la crema para que quede suave pero con sabor, lo demás es cuestión de colocar galletas en una fuente.

Son de esas preparaciones que haces a ojo, así que he intentado calcular cantidades para que la preparéis en vuestra casa (lo vais a hacer y os gustará tanto que los prepararéis tantas veces que terminaréis como yo, que lo preparo casi con los ojos cerrados). Luego podéis versionar esta tarta al gusto, cambiando la galleta por bizcochos de soletilla, pero yo probé un día a hacerlo así y la opinión unánime fue : con galletas.

También podéis mojar las galletas en café solo, si os gusta más fuerte, o añadirle un toque de licor si os apetece. Pero esta es la combinación que yo preparo y es la que me piden siempre.

Vamos allá.

INGREDIENTES

-1 litro de nata para montar bien fría

-500 g de mascarpone

-Galletas cuadradas

-Café soluble bien tamizado (para esta cantidad yo le añado 4 cucharadas soperas)

-Azúcar

-2 tazas de café recién hecho

-Leche

-Cacao en polvo

PREPARACIÓN

-Comenzamos preparando la crema. Podéis usar la batidora de mano con el accesorio de montar o como yo, que lo preparo en mi robot de cocina con el accesorio batidor.

-Ponemos en el cuenco donde vamos a batir la nata bien fría y comenzamos a montar, siempre a velocidad alta para que coja cuerpo, y añadimos el azúcar (no os pongo cantidad porque aquí entra el gusto de que sea más dulce o menos dulce). Empezar con unos 150 g e ir añadiendo una vez que añadimos el queso y el café soluble si os parece que necesita más dulzor.

Cuando la nata empieza a coger cuerpo añadimos el queso mascarpone y seguimos batiendo, y una vez integrado añadimos el café soluble bien tamizado para que no queden los grumos, ya que al morderlos deja un regusto desagradable, y seguimos batiendo. En esta parte también las cantidades como con el azúcar, si os gusta más fuerte y con más gusto a café, añadir algo más, si preferís que el sabor a café sea más sutil y el protagonista sea el mascarpone, quitar una cucharada. Mi recomendación es que vayáis echando las cucharadas poco a poco y comprobando el sabor.

– Aquí es, cuando esté todo integrado, comprobamos si queremos añadir más azúcar para darle un dulzor extra. Batimos hasta que la consistencia de la mezcla esté bien firme.

-En un bol mezclamos el café con la leche, aquí lo mismo, mezclar en proporción según el gusto a café que queráis darle al postre. Yo lo preparo claro porque queda más sutil y además la comen niños. Os recomiendo añadir una cucharada de azúcar y remover bien para que el sabor no sea tan amargo.

-En una bandeja cuadrada, vamos mojando las galletas en el café con leche hasta cubrir la base. Ponemos una generosa capa de crema, extendemos bien hasta dejarla lisa, y ponemos el cacao en un colador fino y espolvoreamos por encima de la crema una capa de cacao. Otra capa de galletas mojadas en el café, otra de crema, espolvoreamos con cacao, y por último colocamos otra capa de galletas, cubrimos con una capa fina de crema, y ponemos el resto de la crema en una manga pastelera con boquilla rizada y decoramos toda la tarta con rosetones de crema, y terminamos espolvoreando por encima con cacao.

-Los rosetones son optativos, para darle el toque final a la tarta y que quede mejor presentada. Si no os queréis complicar simplemente ponéis otra capa de crema generosa bien extendida y luego espolvoreáis con cacao.

-Puede que no sea la tarta más vistosa que podáis preparar, pero os digo que será un éxito seguro.

Los postres son el cuento de hadas de la cocina, un final feliz luego de la cena” 

TERRI GUILLEMETS (escritora)

TARTA DE REQUESÓN Y CÍTRICOS A LA CANELA

Si hay un postre que está por encima de todos los postres para mí, son las tartas de queso en todas sus variantes; horneadas, frías, heladas, con queso de untar, de cabra, mascarpone,  ricotta,etc…

Hace tiempo me hice con el libro de Alma Obregón, de la que me considero seguidora y admiradora, “Cheesecake perfecto”, donde incluye 50 recetas diferentes, clásicas, frutales, chocolateadas, originales, para intolerantes,etc…

El año pasado me había propuesto el reto de preparar las 50 tartas, pero llego la pandemia y en casa no había suficientes bocas para comer tantas tartas de queso, y como no se podían recibir invitados, pues el reto tenía que esperar. Eso sí, preparé unas cuantas y tengo que decir que cada cual más rica que la anterior.

Tenía muchas ganas de preparar esta con requesón, ya que no suele ser el tipo de queso que se usa para preparar las cheesecake, así que con motivo del cumpleaños de mi vecino y amigo, y a él le gustan tanto las tartas de queso como a mí, me metí en faena y preparé una, que acompañará a mi famoso “tiramisú mamma Ana”(receta próximamente, os lo prometo).

Puede que no sea la tarta más llamativa que he preparado, y no llama la atención, pero con la mezcla de los cítricos y de la canela, no podéis imaginar el olor que salía del horno, y el aroma que dejó en la cocina. Estas son mis recetas favoritas, sencillas pero deliciosas. Eso es lo importante.

INGREDIENTES

-180 g de mantequilla a temperatura ambiente (más otra poca para engrasar el molde en pomada).

-160 g de azúcar (100+60)

-3 huevos, donde separaremos yemas y claras

-250 g de requesón

-80 g de harina de todo uso

-2 cucharaditas de levadura química

-Ralladura de 1 limón, 1 lima y 1 naranja

-2 cucharaditas de canela

PREPARACIÓN

-Precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo.

-Engrasamos un molde desmontable (en la receta original pone de 18 cm pero yo no tengo, así que usé el de 20 cm, no queda tan alta pero sirve igual). Lo engrasamos con la mantequilla pomada y espolvoreamos dos cucharadas de azúcar por encima y lo repartimos bien por todo el molde. Esto hará que se forme una costra crujiente alrededor.

-Batimos la mantequilla con 100 g de azúcar hasta que blanquee, incorporamos las yemas, una a una. A continuación añadimos el requesón y batimos de nuevo. Incorporamos la harina tamizada con la canela y la levadura. Añadimos las ralladuras de los cítricos y reservamos.

-En un bol limpio de grasa montamos las claras a punto de nieve. Cuando empiece a hacer espuma incorporamos poco a poco los 60 g de azúcar restante y seguimos batiendo hasta obtener un merengue firme y brillante.

-Incorporamos el merengue a la mezcla con la lengua de silicona, con movimientos envolventes para evitar que se bajen las claras. Vertemos la masa en el molde y horneamos en torno a 45 minutos. Al ser una tarta más abizcochada, podemos usar el truco del palillo (si pinchas y sale limpio,está lista).

Dejamos enfriar la tarta en el molde y la podemos servir templada. Si se quiere se puede acompañar con miel, mermelada de naranja, cáscara de naranja confitada, eso al gusto.

La vida es incierta, cómete el postre primero” 

 ERNESTINE ULMER

CHEESECAKE DE CEREZAS, MASCARPONE Y CHOCOLATE

La historia de esta tarta comienza así:

VECINA: ¿Sabes de algún postre con cerezas?

YO: Pues con cerezas no he hecho nunca postres, pero todo es ponerse.

VECINA: es que tengo muchas cerezas y para que no se pierdan.

YO: si quieres pásamelas que preparo algo, que tú estás muy ocupada.

(Llaman a la puerta)

VECINA: aquí las tienes, y son del Bierzo, de tu tierra.

YO: pues manos a la obra.

Y entonces me puse a pensar, y decidí que lo mejor es un postre frío, para no usar el horno y porque llega el verano y hay que hacer postres fresquitos (aunque ahora por estos lares estemos con lluvia, tormentas, granizo y temperaturas de 18º).

Cerezas, queso, chocolate, frutos secos, nata…¿Puede existir mejor combinación? No lo creo.

Y con producto de mi tierra, El Bierzo, donde la cereza es una de las frutas reinas con Marca de Garantía, unas de las mejores de España (con permiso del Jerte, pero la tierra tira).

La cereza ahora es fruta de temporada, y si bien es cierto que da mucho juego en la cocina, en mi casa se suelen comer solas, para disfrutar de su sabor en plenitud. Pero a partir de ahora les voy a sacar más provecho.

Las cerezas es un fruto de verano que tiene muchas propiedades, son depurativas, antioxidantes, ya que  son la fruta que concentra mayor cantidad de flavonoides.

Contienen antocianinas,que ayudan a reducir la inflamación y los síntomas de la artritis y la gota. Debido a sus propiedades anti inflamatorias, las cerezas se aconsejan para combatir el dolor de tendones y músculos .

Contienen melatonina y son buenas para la memoria, también destaca que ayudan a combatir el estreñimiento, a regular los niveles de azúcar en sangre; fortalecen el sistema inmunológico; reducen la acumulación de gases intestinales y malestares digestivos; ayudan a relajar y calmar el estado de ánimo… Así que se trata de una fruta realmente saludable que vale la pena incluir en nuestra alimentación.

Para la base de la tarta usé unas galletas de pistacho y chocolate que había preparado un día, de un libro del gran Xavier Barriga, pero que a mí no me salieron muy bien, por no decir que fue un fracaso total; la mitad de los huesos perdieron  su forma en el horneado, y me quedó la bandeja llena de trozos dispersos, sin saber qué hacer con ellos, hasta que se me ocurrió triturarlas; y de manera accidental descubrí una base de tartas original, diferente y que está buenísima. Pero podéis usar la galleta que más os guste, aunque os voy a incluir la receta de las galletas de pistacho por si queréis arriesgaros a hacerlas, que se os rompan, y que os quede una base deliciosa para vuestras creaciones… o que os queden perfectos y tengáis otro postre delicioso.

HUESOS DE PISTACHO Y CHOCOLATE

INGREDIENTES

-75 gr. de clara de huevo

-500 gr. de azúcar glas

-25 gr. de cacao en polvo

-400 gr. de pistachos troceados groseramente

-100 gr. de semillas de sésamo tostado

PREPARACIÓN

-Poner todos los ingredientes en el vaso de la mezcladora ( o a mano) y con la espátula o pala accesoria, mezclar hasta que obtengamos una masa homogénea.

-Extender con el rodillo entre dos hojas de papel de horno.

-Destapar la masa, espolvorear con azúcar glas  que echaremos a través de un colador de malla fino, y dejar secar al aire durante 1 hora. Conviene que se forme un poco de corteza.

-Precalentar el horno a 190º

-Cortar rectángulos de masa de la medida de un dedo aproximadamente y depositarlas en una bandeja de horno y dejar una buena separación entre ellos (saldrán unos 50 huesos).

-Hornearlos hasta ver que se arquean y deforman un poco, que la parte superior hay adquirido consistencia.

-Dejar enfriar los huesos y guardarlos en un bote hermético y se conservarán crujientes una semana, o se os desharán por toda la bandeja como a mí y os quedará un riquísimo polvo de galleta para bases de postres.

CHEESECAKE DE CEREZAS Y MASCARPONE

INGREDIENTES

-200 g de galletas trituradas (a elegir)

-55 g de chocolate en polvo (si os atrevéis a preparar los huesos como base el chocolate se descarta)

-75 g de mantequilla

-260 g de cerezas deshuesadas

-2 hojas de gelatina

-250 g de queso mascarpone (sino tenéis podéis usar cualquier queso crema)

-70 g de nata para montar bien fría

-45 g de azúcar

-250 ml de nata de montar bien fría de repostería

-Azúcar al gusto

-Chocolate negro para decorar

-Un puñado de cerezas

PREPARACIÓN

-Derretimos la mantequilla y la mezclamos con la galleta triturada (y el chocolate en polvo si usáis otro tipo de galleta).

-Vertemos el contenido en un molde de tartas desmontable.

-Apretamos bien hasta que quede bien consistente y lo metemos en la nevera.

-Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos minutos.

-En un robot de cocina trituramos bien las cerezas hasta convertirlas en un puré, y reservamos.

-En el microondas calentamos la nata un poco y añadimos las hojas de gelatina hidratadas y bien escurridas.

-En el robot de cocina incorporamos el azúcar, el queso mascarpone, y trituramos a velocidad baja unos 10 segundos hasta que se mezcle todo bien, y a continuación añadimos el vaso de la nata con la gelatina y el puré de cerezas.

-Mezclamos otros 10 segundos más o menos a velocidad baja hasta que esté todo integrado.

-Echamos la crema sobre la base de galletas y la introducimos en la nevera  toda la noche.

-Al día siguiente se desmolda y se decora al gusto.

DECORACIÓN

-Yo derretí chocolate negro y bañé unas cerezas (aquí os pongo una foto del invento que me monté en la cocina para que no se quedaran pegadas a una bandeja al enfriar el chocolate), y monté la nata bien fría con el azúcar hasta tener una consistencia dura pero sin que se llegue a cortar.

-El chocolate restante lo estiré bien con una espátula de repostería sobre la encimera, y al enfriar con la espátula raspé el chocolate cuando se endureció en trozos grandes para decorar, y el resto lo rallé por encima de la nata.

Nota: Siempre se decora al momento que se vaya a comer para que la nata no se baje. Un truco para que la nata se mantenga firme es usar Natafix, todo un descubrimiento; es un espesante que al añadirlo a la nata te mantiene una buena consistencia para que la decoración dure más tiempo. Se unas un sobre por cada 250 ml de nata. Yo la he encontrado en el Carrefour, no sé si lo habrá en más supermercados.

“Una comida sin postre es como un traje sin corbata.”
FERNAND POINT

“SUSANA,S CHEESECAKE” DE MASCARPONE, MERMELADA Y FRUTOS ROJOS

Hoy es el cumpleaños de una persona muy especial, mi vecina y amiga Susana. La celebración bien merecía una rica tarta, así que me puse manos a la obra, y acabé preparando este postre que aúna varias de mis cosas favoritas, la masa crujiente, la crema de queso cremoso, mermelada casera y un montón de frutos rojos. La cuestión no era que me gustara a mí, sino a las personas que iban a tener que comerla, aunque tengo que admitir que ya están acostumbrados a hacer de conejillos de indias con todos los platos que se me van ocurriendo, es lo malo y lo bueno que tiene estar pegados puerta con puerta. Les ha tocado el papel de vecinos-amigos-catadores oficiales.

Éxito total. No quedaron ni las migas en los platos. Así que pasa a formar de mi repertorio repostero y claro, había que ponerle nombre, y que mejor que el de la homenajeada y principal culpable de su creación.

Mi principal preocupación era que estuviera demasiado dulce, pero ha quedado un postre muy equilibrado. Siento que la foto del corte de la tarta no tenga una buena calidad, pero no iba a estropear la tarta antes de que la viera la homenajeada, y una vez puestos en faena la cosa devino en compartir mantel, charla y risas, y cuando quisimos cortar la tarta y hacer la foto ya era un poco tarde, la luz era escasa, y la cámara quedó en casa, así que con el móvil y como saliera. Además, hay momentos creados para disfrutar, así que sacar una foto estupendísima, en ese momento, no entraba en mis planes.

La vais a preparar, os va a encantar, y ahora en verano más, porque es una tarta que hay que meter en el congelador, para que tenga una consistencia más solida como de tarta helada. Y los días más frescos, se saca del congelador un par de horas antes, queda más cremosa, pero está deliciosa igualmente.

INGREDIENTES

-1 lámina de masa brisa refrigerada

-500 ml. de nata 35% materia grasa bien fría

-500 g de queso mascarpone también frío

-Azúcar glas

-1 cucharada de extracto de vainilla

-Mermelada de frutos rojos (yo la hago casera, ya que el sabor no se puede comparar con la de compra)

-Frutos rojos variados

-Chocolate blanco para decorar y unas hojas de menta o hierbabuena

PREPARACIÓN

-Engrasamos un molde con el fondo desmontable (es el más adecuado para este tipo de masa para desmoldarla con facilidad ya que son bastante frágiles). El mío hace ondas porque quedan las tartas muy bonitas para su presentación, es mi molde para las quiches.

-Sacamos la masa brisa del congelador, la estiramos un poco si hace falta, para que sobresalga por los laterales del molde un poco y que no se encoja, ya que luego el relleno se caería por los lados.

-Pinchamos el fondo de la masa para que no hinche, y a mayores le ponemos un círculo de papel de horno y encima le ponemos peso, ya sean alubias, garbanzos o bolas de hornear.

-El horno mientras se precalienta a 200º, y una vez precalentado metemos el molde unos 15 minutos, hasta que veamos que los bordes empiezan a dorar. Sacamos el molde del horno, con cuidado de no quemarnos quitamos el peso de encima y el papel, y metemos al horno otros 5 o 10 minutos, que se dore bien la masa, tanto fondo como bordes.

-Sacamos la masa horneada, dejamos enfriar un poco, desmoldamos y dejamos enfriar del todo en una rejilla.

-Mientras enfría la base de la tarta preparamos la crema. En un bol ponemos el queso mascarpone con unas cucharadas de azúcar glas, empezar con dos o tres e ir probando para ajustar el grado de dulce que queréis en la crema. Yo con tres cucharadas me llega porque no nos gusta muy dulce.

-Con la batidora de mano con el accesorio de montar, comenzamos despacio a integrar el queso con el azúcar, y añadimos la vainilla. Cuando tenga una consistencia cremosa añadimos la nata bien fría, aumentamos la potencia a fuerte y comenzamos a batir hasta que la mezcla adquiera una consistencia cremosa pero firme, sin pasarse para que la nata no se corte. La metemos al frigorífico una media hora.

MONTAJE

-Ya tenemos la masa fría, cubrimos el fondo con una capa de la mermelada, y con cuidado depositamos la crema por encima y con una espátula la vamos extendiendo por toda la tarta hasta llegar casi a los bordes, y alisamos con cuidado para que nos se mezcle crema con mermelada.

-La llevamos al congelador un par de horas para que endurezca y podamos decorarla.

-Antes de sacar la tarta tendremos los frutos rojos elegidos ya cortados y preparados.

-Sacamos la tarta y la decoramos al gusto, con los frutos rojos y unas hojas de menta, o como en mi caso, de hierbabuena, ya que la cultivo en mi huerto.

-Rallamos chocolate blanco por encima para decorar.

-La volvemos a meter en el congelador. Siempre que la metamos en el congelador la cubrimos para que no coja los olores del mismo. Yo tengo un recipiente con tapa donde puedo meter la tarta, cerrarlo, y tiene asas para luego transportarla si me la voy a llevar (y siempre metida en una bolsa de frío para que no se caliente).

-Y como os dije anteriormente podéis comerla helada, sólo tendríais que sacarla unos minutos antes del congelador para que esté fría pero cremosa, o sacarla un par de horas antes y que la crema descongele y que quede muy cremosa, aunque en este caso mucho cuidado al cortarla y servirla porque es más difícil de manipular.

-Como podéis comprobar no es nada complicada de preparar ni requiere de muchos ingredientes.

“El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación” 

 MARCO TULIO CICERÓN

TRIFLE “ADRIÁN”

Lo prometido es deuda. El domingo os mostré una foto del trifle que preparé para el cumpleaños de mi cuñada, y os dije que os pondría en el blog la receta, y aquí la tenéis.

Os preguntaréis el porqué del nombre, y os lo voy a contar:

Adrián es uno de mis sobrinos, que tristemente vive en la otra punta de España y lo veo unos días al año solamente. Vinieron en verano a pasar unos días de visita, y se me ocurrió preparar este postre, que hasta el momento tenía un nombre de lo más simple, “Trifle de frutos rojos a mi manera”.

Mi sobrino es pequeño, y curiosamente, no le gusta el dulce y no toma postre. Conseguimos que probara la mouse de frutos rojos y le gustó muchísimo. Tanto que no se comió un trozo de la tarta, sino que, literalmente, la devoró. A lo mejor suena a tontería, pero que un niño que no come ningún dulce devore la tarta de la tía para mí fue uno de los momentos más emocionantes desde que hago repostería. Y en su honor, pasé a llamarle “Trifle Adrián”.

Aunque a la vista puede parecer un postre pesado por sus capas variadas y  su envergadura, no lo es para nada. El bizcocho genovés es muy ligero, las capas de mouse de frutos rojos y la crema de mascarpone están muy equilibradas en dulzor, y el sirope de frutos rojos y naranja con el que humedezco las capas de bizcocho le da el toque ácido, consiguiendo el equilibrio perfecto.

Como lleva varias capas os voy a poner la receta por partes y el montaje final para que sea más sencillo a la hora de prepararlo, porque sé que lo vais a hacer, y os va a encantar. Eso si, antes de preparar esta receta leer bien para tener todos los ingredientes y los materiales necesarios a mano. Es una tarta sencilla pero laboriosa y tener todo planificado y preparado os va a simplificar el tiempo que lleva todo el proceso.

BIZCOCHO GENOVÉS

INGREDIENTES

-4 huevos grandes

-120 g azúcar

-1 cucharadita de esencia de vainilla

-120 g harina de repostería

-Sal

-Mantequilla para untar el molde

-Harina (para espolvorear)

PREPARACIÓN

-Con varillas eléctricas o manuales (con las eléctricas nos costará menos trabajo), batimos los huevos junto con el azúcar y la esencia de vainilla hasta triplicar su volumen. La masa cogerá un color blanco rápidamente pero es necesario que triplique su volumen, por lo que hay que batir muy bien.

-Añadimos poco a poco la harina tamizada y la sal. Mezclamos con movimientos envolventes para evitar que se bajen los huevos.

-Preparamos el molde con un poquito de mantequilla y espolvoreamos con harina.

-Llevamos al horno 25 minutos a 180º, calor arriba y abajo. Recordad que el tiempo es orientativo, cada horno es un mundo. Transcurrido el tiempo, retiramos el molde del horno.

-Dejamos reposar el bizcocho dentro del molde 5 minutos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

-Una vez frío lo cortamos en tres láminas de un grosor de 1 cm más o menos para las tres capas de bizcocho.

NOTA: Si queréis ahorraros el paso del bizcocho por el tiempo podéis comprar en cualquier supermercado unos bizcochos que vienen ya preparados y cortados en tres capas. No está tan bueno como el casero pero hace el apaño y os ahorráis tiempo y trabajo.

Y si tenéis la Thermomix también tenéis la receta de este bizcocho.

INGREDIENTES:

-4 huevos L
-100 gr. azúcar
-pizca sal
-100 gr. harina
-1 cta. vainilla

PREPARACIÓN:


-Precalentar el horno a 180º.
– Colocar la mariposa, huevos, azúcar y sal, 8 min. 37º, vel.4.
– Añadir la harina y vainilla, sin quitar la mariposa, 15 seg. vel.2. Quitar la mariposa y terminar de envolver.
– Echar la mezcla en un molde engrasado, de unos 23 cm. y hornear unos 25 minutos.
Dejar enfriar y desmoldar.

SIROPE DE FRUTOS ROJOS

Para hacer el sirope con el que empapo los bizcochos parto de un coulis de frutos rojos, que es una especie de mermelada pero más ligera. Paso el coulis por un colador, y el jugo que suelta lo uso para empapar lo bizcochos y la fruta para preparar la mouse.

INGREDIENTES

-250 g de frutos rojos a elegir (frambuesas, arándanos, fresas…)

-2 cucharadas de azúcar (o más si la fruta es ácida)

-Zumo de naranja

PREPARACIÓN

-En un cazo ponemos los frutos y el azúcar a fuego medio-bajo ( en mi vitro lo pongo al 5), y dejo que se el azúcar y la fruta se integre, y a continuación añado el zumo de la naranja y dejo reducir unos 5 ó 6 minutos hasta que se vea todo integrado pero que no hay cogido una consistencia pastosa como para hacer mermelada.

-Pasamos a un colador y reservamos el jugo por un lado y la fruta por otro. Dejamos enfriar antes de usar.

CREMA DE MASCARPONE

INGREDIENTES

-Medio litro de nata 35% materia grasa

-500 g de mascarpone

-Un chorrito de esencia de vainilla

-150 g de azúcar glas

PREPARACIÓN

-Importante que esté todo frío de la nevera.

-Con la batidora de varillas, ponemos el mascarpone en un bol profundo, y batimos a velocidad media hasta que ablande.

-A continuación incorporamos el azúcar glas y batimos a velocidad alta 1 minuto.

-Incorporamos el extracto de vainilla, con una espátula de silicona recogemos lo que se hay pegado a las paredes, seguimos batiendo y cuando se vea todo integrado vamos añadiendo la nata sin dejar de batir, a velocidad alta, hasta que tenga una consistencia cremosa, más o menos 2 minutos, pero siempre controlando que no se corte la crema. Reservamos en la nevera tapado con papel film a piel para que no se reseque la capa superficial.

MOUSSE DE FRUTOS ROJOS

INGREDIENTES

-500 g de nata fría 35% materia grasa

-Los frutos rojos reservados del coulis.

-150 g de azúcar glas

PREPARACIÓN

-Trituramos bien los frutos rojos para no encontrar los tropezones en la mouse.

-En un bol profundo con la batidora de varillas montamos la nata con el azúcar hasta que quede cremosa. A continuación añadimos los frutos rojos y lo vamos integrando poco a poco con la nata con una lengua de silicona con movimientos envolventes para que no se baje la nata y quede cremoso. Reservamos en la nevera tapado con papel film a piel para que no se reseque la capa superficial.

LLEGA LA HORA DEL MONTAJE

-Lo primero para hacer un trifle y lo más importante es tener un recipiente apto para tal menester. Tiene que ser de cristal para que se vean las capas, es conveniente que el diámetro sea de 20 o 22 cm porque es el tamaño más común de los aros de emplatar grandes para cortar los bizcochos y que encajen perfectos, y que sea profundo para poder colocar las tres capas que lleva.

-Lo segundo frutos rojos frescos para las capas y la decoración. Yo uso fresas, frambuesas, moras y arándanos. La colocación de las frutas siempre a la imaginación o como más os guste, eso sí, siempre guardando correlatividad y que se va uniforme, sino no lucirá perfecto. Las fresas laminadas porque tienen mucho volumen, el resto se puede dejar tal cual.

-Primero ponemos una base de bizcocho, lo mojamos con el sirope, y alrededor, entre el bizcocho y el lateral del envase, vamos colocando los frutos rojos. Yo en la primera capa alterno láminas de fresa con moras alternado una de cada.

-A continuación, con una espatúla y mucho cuidado ponemos una capa de crema de queso, y digo con cuidado para no levantar la fruta que hemos colocado.

-Ponemos otro bizcocho encima, presionamos con delicadeza para que se pegue a la capa de crema, lo bañamos en el sirope, colocamos la fruta ( en este caso yo usé frambuesas y arándanos), y ponemos una capa de mouse de frutos rojos.

-Tercera capa igual. Aquí se puede elegir la capa de la crema que os guste más. Yo escogí los frutos rojos, pero podéis poner la crema de queso.

– Como colofón en la decoración, meter en dos mangas pasteleras las cremas con una boquilla gruesa rizada, y hacer rosetones alternando una y otra. Y luego decoramos con la fruta, aquí la imaginación manda. En este caso yo puse con la crema de queso la edad de la homenajeada, pero normalmente cubro toda la tarta haciendo un tapiz con las distintas combinaciones de las fresas frambuesas, arándanos y moras. Y adornamos con azúcar glas.

-Ahora toda disfrutarla. Como es una tarta muy contundente la dificultad se presenta al servirla. O bien tenéis una pala larga para poder servir en raciones individuales, o bien presentáis el postre en el centro y todos a comer del recipiente.

“El postre tiene que ser espectacular, porque llega cuando el gourmet ya no tiene hambre”

 ALEXANDRE GRIMOD

NAPOLEONES DE CHOCOLATE CON CHANTILLY Y FRAMBUESAS

Domingo, llueve, el tiempo está muy despacible, y lo único que apetece es recogerse en tu rincón favorito, leer un poco de poesía y disfrutar de un dulce. Dicho y hecho.

Hace unos días, viendo en Canal Cocina “Los postres de Anna Olson”, preparó este postre, y me pareció que tenía una apariencia tan bonita y tan apetecible, que decidí que hoy era un buen día para prepararlo.

Este postre tiene un nombre bastante complicado, “chocolate shortbread and rasperry napoleons”, pero nos vamos a quedar con su traducción al español, menos pomposo pero más bonito.

La combinación de galleta de chocolate, una capa de chantilly cremosa y el contraste de las frambuesas, es toda una delicia para el paladar, aunque tengo que confesar que quedaron tan bonitas que me daba pena comerlas.

Las medidas de esta receta viene en CUPS (tazas), así que fui pesando las medidas de cada ingrediente porque no todostenéis en casa un juego de medida en CUPS. Os pongo la medida original y su equivalencia en gramos, para facilitaros la preparación.

INGREDIENTES

Para las galletas de chocolate

-½ taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (70 g)

-¼ taza de azúcar granulado (56 g)

-¼ taza de azúcar glas (30 g)

-¾ taza de harina de uso común (110 g)

-2 cucharadas de cacao en polvo

-¼ cucharadita de sal

Para el relleno

-2/3 taza de nata montada ligeramente

-2 cucharadas de azúcar

-½ cucharadita de extracto de vainilla

-1 ½ -2 tazas de frambuesas frescas

PREPARACIÓN

-En primer lugar, vamos a preparar las galletas de chocolate. Para ello, en un bol, mezclamos la mantequilla con el azúcar glas y el azúcar normal. Batimos durante un par de minutos hasta que la mezcla esté ligera y esponjosa.

-Después, agregamos al bol la harina, la sal y el cacao en polvo. Batimos a velocidad baja y mezclamos bien hasta que se integre. Reservamos la masa en la nevera durante, al menos, una hora.

-Precalentamos el horno a 170º

-Cuando la masa esté fría, la estiramos hasta llegar a 3 mm. Con ayuda de un cortapastas de 6 centímetros con forma de flor, hacemos galletas.

-Ponemos las galletas en una bandeja de horno y las cocinamos a 170ºC durante 13-15 minutos. Dejamos enfriar.

-Mientras, vamos a preparar el relleno. En un bol, batimos la nata con el azúcar y el extracto de vainilla. Batimos hasta conseguir una crema Chantilly.

-Cuando las galletas estén frías, montamos los napoleones. Hacemos sándwiches poniendo entre dos galletas un poco de nata, unas frambuesas y otra capa de nata.

-Se puede decorar la galleta con azúcar glas, pero me parece que la galleta de chocolate tiene un color tan bonito que no las quise tapar.

“Las cosas dulces de la vida superan a las amargas”

LAO-TSÉ

TARTALETAS CON CREMA DE CHOCOLATE, CREMA DE LIMÓN Y MERENGUE

Hay tardes que lo único que deseas es hacer un rico té, sentarte en tu rincón favorito y leer un libro. Si además lo acompañas con unas tartaletas deliciosas, la tarde ya pasa de ser buena a ser perfecta.

Normalmente las tartaletas se hacen con masa de hojaldre o masa quebrada, pero si queréis darles un toque de sabor a galleta, con la masa sable básica (o sable bretón) quedan deliciosas. Es un poco más difícil de manipular, hay que tratar la masa con delicadeza, pero os aseguro que el resultado merece la pena.

Combinar la masa sable, con la ganache de chocolate y la crema de limón, es como estar disfrutando de unas deliciosas galletas de chocolate y limón pero con la cremosidad de un delicioso relleno; coronado con un rico merengue, ya no se le puede pedir más a estas tartaletas.

Hoy os voy a poner la receta por partes para que sea más sencillo de entender ya que la receta lleva muchos elementos distintos.

Es una receta que no reviste dificultad, pero si lleva bastante tiempo, pero os podéis organizar y dejar parte de la receta preparada del día anterior.

Yo preparé las tartaletas, que es lo que más tiempo lleva, entre hacerlas y los tiempos de enfriado. Una vez frías las puse en una bolsa de conservación y la cerré bien. Al ser masa de galletas aguantan varios días en perfecto estado. Y preparé la crema de limón y una vez fría la puse en un bote hermético en la nevera (también aguanta varios días preparada). Podéis hacer más cantidad, y con la masa sablé que os sobre preparar unas galletas, rellenarlas con esta crema, espolvorearlas con azúcar glas, y no os durarán un asalto.

Al día siguiente preparáis la crema de chocolate y rellenáis las tartaletas, y una vez enfriadas, el merengue se hace rápido y solo es montar la capa de limón, poner el merengue y servir.

MASA SABLE

-120 gramos de azúcar

-125 gramos de mantequilla en pomada

-160 gramos de harina de repostería

-11 gramos de levadura química

-60 gramos de yemas de huevo (3 yemas grandes aprox.)

-1 pellizquito de sal

-Poner la mantequilla pomada en un cuenco grande; añadir el azúcar y mezclar bien hasta que el azúcar esté bien integrado y la mantequilla cremosa. Batir las yemas de huevo e incorpóralas a la mantequilla, volver a mezclar hasta quede incorporado todo.

-Tamizar la harina con la levadura y la sal pasándola por un colador y añadirla a la mezcla anterior; mezclar hasta obtener una masa homogénea, sin grumos.

-Hacemos una bola, la cubrimos con papel film  y la llevamos a la nevera mínimo una hora para que endurezca para poderla manipular bien (mientras aprovechamos para hacer los rellenos).

-Se puede usar moldes de tartaletas, pero yo uso la bandeja para hacer los muffins. El motivo es el de ahorrar tiempo. Con esta masa te da para preparar 12 tartaletas (y aún me sobró una poca con la que voy a hacer galletas), y no dispongo de 12 moldes de tartaletas y tampoco me cogen las 12 en un solo horneado, así en el molde de los muffins preparas las 12 de una vez y ahorras tiempo y energía del horno, al no tener que hornear en tandadas. Se engrasan bien con mantequilla y se desmoldan  perfectamente.

-Cortamos 12 cuadrados de papel de aluminio (o papel de hornear) y tendremos que meter peso encima para que las tartaletas no crezcan (yo uso bolas de hornear, pero podéis usar garbanzos. Luego no valdrán para cocinar pero los metéis en un bote y os sirve para otras ocasiones).

-Precalentar el horno a 180°C

-Con un rodillo, estirar la masa entre dos láminas de papel de hornear hasta que tenga un grosor de 5 mm, cortarlas con un cortapastas redondo un poco más grande que la cavidad para que cubran bien el fondo y las paredes y darles forma. Pinchar con un tenedor para evitar la formación de burbujas de aire. Cubrimos cada una con el papel de aluminio, metemos los garbanzos para hacer peso, horneamos 12 minutos, las sacamos del horno y con cuidado de no quemarnos quitamos el papel y el peso, y las horneamos otros 10 minutos o hasta que las veamos doradas. Se sacan del horno, dejamos enfriar hasta que se hayan endurecido  para poderlas manipular y desmoldar sin que se rompan, daros cuenta de que la consistencia es la de una galleta, y se dejan enfriar totalmente encima de una rejilla.

CREMA DE CHOCOLATE

-175 g de chocolate negro de repostería

-200 ml de nata para montar caliente sin que llegue a hervir

-90 g de mantequilla

-Una cucharadita de extracto de vainilla

-Troceamos el chocolate en un cuenco junto con la mantequilla, añadimos la nata caliente y dejamos unos minutos.

-Añadimos el extracto de vainilla, y removemos hasta tener una mezcla homogénea.

-Rellenamos las tartaletas hasta la mitad, y ponemos a enfriar hasta que se endurezca el chocolate. Si las metemos en el congelador en hora y media las tenemos.

CREMA DE LIMÓN

-2 limones

-150g de azúcar

-75 g de mantequilla

-3 huevos

-125 ml de agua

-Calentamos en un cazo el agua, el zumo de los limones y la ralladura.

-Removemos y añadimos el azúcar, la mantequilla y los huevos batidos.

-Removemos hasta que espese y dejamos enfriar.

-Rellenamos la tartaleta casi hasta el borde y reservamos en la nevera.

MERENGUE

-4 claras de huevos medianos

-200 g.de azúcar

-1 pellizco de sal

-4 gotas de limón

-En la batidora con el accesorio de varillas, ponemos las claras, el azúcar, la pizca de sal y las gotas de limón y batimos hasta que conseguimos que el merengue tenga una consistencia cremosa y estable (también la podéis hacer a mano).

-Lo metemos en una manga pastelera, cubrimos las tartaletas.

-Las metemos en la nevera hasta que no vayamos a servirlas.

-Para darle un toque más elegante le pasamos el soplete si tenéis uno.

“La cocina es alquimia de amor” 

 GUY DE MAUPASSANT

BRAZO DE GITANO DE CAFÉ CON CREMA DE MOCA

Uno de los postres favoritos de mi marido es el brazo de gitano. El viernes, por ser el Día del Padre, quise sorprenderle al llegar del trabajo con uno para acabar la jornada poniéndole un toque dulce.

El origen de este postre es incierta y hay varias teorías al repecto, que cada uno elija la que más le guste o le convenza.

La primera teoría:

A mediados de los años 50 recorrían las pastelerías los artesanos caldereros (profesionales de reparación y mantenimiento de calderas) cuya etnia era  gitana, ofreciendo sus servicios. Estos artesanos eran especialistas en trabajar cobre batido, forja o laminación y de él fabricaban ollas, cazos, moldes y utensilios varios de cocina.

Una vez prestados sus servicios a los pasteleros recibían, además de una compensación económica, algún trozo sobrante de pastel del día. Estos trozos eran enrollados previamente por los pasteleros en una plancha de bizcocho. Y, para llevárselos, los caldereros apoyaban el cilindro de recortes en su brazo mientras los operarios de las pastelerías exclamaban “qué bien queda el pastel en el brazo del gitano”. Este hecho llegó a popularizarse tanto que comenzaron a producir este tipo de bizcochos llamándoles brazo de gitano.

La segunda teoría:

Ésta explica que el nombre de este popular bizcocho se debe a que su forma enrollada y larga deja a la vista la parte más oscura  del brazo de gitano, muy semejante al color oscuro de piel de los gitanos. Además, si este bizcocho se decora con cerezas escarchadas y merengue, recuerda a la manga del típico vestido que lucían las gitanas en las fiestas.

La tercera teoría:

Finalmente tenemos una tercera versión algo diferente pero no menos curiosa. Cuentan que el nombre proviene de un monje berciano de la edad media que recorrió medio mundo hasta que llegó a un monasterio egipcio donde descubrió este postre. Enamorado de él, lo llevó a España para servirlo a la reina. En un primer momento y debido a su origen se llamó “Brazo egipciano”. Pero ya conocemos un poco el humor español y la semejanza fonética de brazo egipciano con brazo gitano, y así fue como empezó, cuentan, a llamarse así.

Sea cual sea la teoría correcta, lo cierto es que es un postre muy versátil que se puede preparar dulce y salado, con bases de bizcochos de muchos sabores y que acepta rellenos de todo tipo y para todos los gustos.

 

Varias cosas a tener en cuenta antes de preparar la receta.

Yo siempre uso mi robot amasadora de cocina con el accesorio de varillas, pero lo podéis hacer en un bol con la batidora de mano con accesorio de varillas.

 La vainilla que yo uso es vainilla  en pasta, y es muy concentrada. Si usáis la vainilla líquida, la que se suele comprar en los supermercados, usar mas cantidad, como mínimo una cucharada, y siempre dependiendo de la intensidad de sabor que queráis conseguir.

Para la crema de moca se suele utilizar mantequilla y café soluble, pero yo hago una versión totalmente diferente.

En navidades mi hijo quiso probar el nuevo producto que sacó Cola Cao al mercado, el Mocca café&cacao, y la verdad es que no le hizo demasiada gracia y se volvió a la universidad, pero sin el Mocca café.

Como nosotros somos de café, y de cafetera italiana de toda la vida, el paquete estaba ahí en la estantería viendo la vida pasar, y se me ocurrió que si no se tomaba de manera tradicional, pues habría que darle otro uso, y se me ocurrió esta crema de relleno. El resultado, excelente, super cremosa, con ese toque a chocolate y café, y ligera a la vez.

Pero si no tenéis esto a mano, podéis hacer simplemente una mezcla  de cacao y café soluble y conseguiréis idénticos resultados. Las cantidades de la receta son orientativas, siempre a razón de la intensidad que os guste de sabor en la crema. Lo mejor es empezar siempre por la proporción que yo os indico para una intensidad media, si os gusta menos fuerte quitar una cucharada, si os gusta que sea intenso añadir una más. Mi recomendación es que empecéis con poca cantidad, e  ir añadiendo para conseguir la intensidad deseada ( como os va a encantar esta crema por su versatilidad, la repetiréis y conseguiréis cogerle vuestro punto).

 INGREDIENTES

BIZCOCHO:

-100 gr. de azúcar

-4 huevos medianos

-80 g. de harina de repostería

-1 pellizco de sal

-1/2  cucharadita de vainilla

-2 cucharadas de café soluble

 CREMA DE MOKA:

-Medio litro de nata de montar, mínimo 35% de materia grasa

– Tres cucharadas soperas de azúcar

-Dos cucharadas soperas colmadas de Mocca Cao  ( o la proporción una cucharada y media de cacao y media cucharada de café soluble)

 PREPARACIÓN

-Precalentar el horno a 180 grados y forrar una bandeja de horno de 30×40 cm. con papel de hornear.

-En la batidora con el accesorio pala ( o a mano con un bol y una varilla o una cuchara), se ponen los huevos y el azúcar y se bate varios minutos hasta que esté todo integrado y que quede una masa homogénea y cremosa (mínimo 6 minutos a velocidad media).

-A continuación se añade la harina tamizada, la sal, la vainilla y el café soluble y se bate hasta que tengamos una masa homogénea y con todo los ingredientes bien integrados.

-Vertemos la masa en la bandeja de horno y con una espátula la extendemos bien para que quede una capa fina y homogénea.

-Horneamos durante 7 minutos ( tiempo orientativo porque ya sabéis que cada horno es único), retiramos del horno y dejamos templar.

-Ahora viene la parte más delicada, que es dar forma al bizcocho para rellenarlo.

-Yo lo hago así: pongo un trapo de cocina limpio, una lámina de papel de hornear encima para no tener que espolvorear el trapo con azúcar glass, volteo el bizcocho sobre el papel de hornear y lo voy enrollando con cuidado. Al hacerlo con el bizcocho templado, no se rompe, y al irse enfriando cogerá la forma.

Mientras enfría preparamos la crema.

-En el bol de la amasadora con el accesorio varillas o con la batidora de mano con el accesorio varilla, ponemos la nata, el azúcar y comenzamos a batir a intensidad media. Cuando la nata vaya cogiendo consistencia añadimos las cucharadas del Mocca Cao o de la mezcla cacao-café soluble y seguimos batiendo hasta que la nata quede bien montada.

Se mete a enfriar a la nevera mínimo una hora para que coja consistencia.

-A continuación rellenamos el bizcocho, lo volvemos a enrollar, lo metemos otra hora en la nevera, y luego ya lo podemos desenrollar y decorarlo, siempre al gusto.

Yo en este caso lo decoré con una mezcla de azúcar glass y Moca Cao y con unos rosetones de la crema de moca espolvoreados con crujiente de almendra.

Es un postre que sirve tanto para poner el broche de oro a una cena, como para un desayuno, como para acompañarlo en la merienda con un delicioso café o té, solos o en compañía. En mi caso, como podéis comprobar, ha sido la segunda.

“Ya nadie tenía hambre, pero eso es precisamente lo bueno con los dulces: sólo se pueden apreciar en toda su sutileza cuando no se comen para saciar el hambre, y esa orgía de dulzura azucarada no colma una necesidad primaria sino que envuelve el paladar con la benevolencia del mundo.

Muriel Barbery en Rapsodia gourmet