GALLETAS…DEL COLOR DE LA LECHE

 “éste es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano.

en este año del señor de mil ochocientos treinta y uno he llegado a la edad de quince años y estoy sentada al lado de mi ventana y veo muchas cosas. veo pájaros y los pájaros llenan el cielo con sus gritos.       veo los árboles y veo las hojas.

    y cada hoja tiene venas que la recorren.

    y la corteza de cada árbol tiene grietas.

    no soy muy alta y mi pelo es del color de la leche.

    me llamo mary y he aprendido a deletrear mi nombre. eme. a. erre. i griega. así es como se escribe.

quiero contarte lo que ha pasado pero tengo que tener cuidado de no apresurarme como hacen las vaquillas en la entrada, porque entonces iré por delante de mi misma y puedo tropezarme y caerme y de todas maneras tu querrás que empiece por donde se debe empezar.

y eso es por el principio”

Así comienza “El color de la leche”, de Nell Leyshon, el libro  que nos ha acompañado junto a estas galletas en la reunión quincenal del club de lectura, que por suerte no descansa en esta temporada estival.

Mary tiene el pelo del color de la leche, Mary es una joven de 15 años, coja, analfabeta, que vive (o malvive) en la granja con su familia en el S.XIX. Cuatro capítulos que comprenden cuatro estaciones (Mary no entiende de calendarios ni relojes), y que nos muestra la evolución de Mary a través de unas experiencias que darán a su existencia un giro de 180 grados. Determinada, valiente, resiliente, irónica, un personaje que te engancha, te fascina, te enamora. Una vida de un ser que no tiene nada para ser feliz, que aún así se levanta con una sonrisa, que se cuestiona todo, desafiante. Pero es una novela que para nada es romántica o bella, es dura, muy dura, pero la autora consigue que no sufras con ella, con la historia, con su final. Eso para mí es el concepto de “buena escritora”, y es la primera vez que hay consenso entre todos los presentes a la reunión; una novela preciosa.

No voy a ahondar más en ella porque quiero que la leáis, y que descubráis a Mary por vuestra cuenta.

Las galletas que preparé para esta ocasión es un homenaje a la protagonista y su historia, blancas como la leche, rojas como la sangre, a ella y su circunstancia, porque “quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier como”(Nietzche dixit), y el porqué de Mary era aprender a leer y escribir.

Al final de la reunión, la sorprendida y la homenajeada fui yo. Una sorpresa en mayúscula que me emocionó, un regalo de mis compañeros por las galletas que llevo a las reuniones. Iba a dedicar parte de esta publicación a ello pero he decidido que tal detalle necesita una entrada para él solo, así que lo dejo para el siguiente, para prepararlo con toda la pompa y boato que se merece.

En definitiva, una lectura muy recomendable, como lo son estas galletas, que son como Mary, del color de la leche, sencillas pero sabrosas.

Aptas para celíacos ya que no contienen harina con gluten.

INGREDIENTES

-120 g de mantequilla a temperatura ambiente

-40 g de azúcar

-200 g de leche condensada

-1 yema de huevo

-350 g de maicena

100 g de mermelada de frutos rojos (puede ser de fresa, o frambuesa, yo usé esta porque la hago en casa y está deliciosa)

PREPARACIÓN

-Precalentamos el horno a 180º

-En un bol o en la batidora, mezclamos la mantequilla, el azúcar, la leche condensada y la yema de huevo y batimos hasta que esté todo integrado.

-A continuación añadimos la maicena tamizada poco a poco y vamos integrando con una espátula, y si usamos la batidora, con el accesorio pala.

-En unas bandejas forradas con papel hacemos bolitas del tamaño de una nuez, las aplastamos ligeramente, y las colocamos en las bandejas espaciadas porque se expanden. En la mitad de las galletas con un tenedor marcamos la superficie de las galletas y en la otra mitad con la yema del dedo algo humedecido para que no se nos pegue la masa, hacemos un hueco y lo rellenamos de mermelada.

-Las horneamos durante 15 minutos y las sacamos con cuidado, porque son delicadas en caliente y se pueden romper, para una rejilla hasta que enfríen. En un recipiente hermético aguantan varios días.

“¿qué soñaría yo si pudiera soñar algo y que se convirtiera en realidad?¿que diría yo si alguien me preguntara alguna vez? no lo sabía, sabía que tenía sueños, pero no sabía que era lo que soñaba”

MARY

CHEESECAKE DE CEREZAS, MASCARPONE Y CHOCOLATE

La historia de esta tarta comienza así:

VECINA: ¿Sabes de algún postre con cerezas?

YO: Pues con cerezas no he hecho nunca postres, pero todo es ponerse.

VECINA: es que tengo muchas cerezas y para que no se pierdan.

YO: si quieres pásamelas que preparo algo, que tú estás muy ocupada.

(Llaman a la puerta)

VECINA: aquí las tienes, y son del Bierzo, de tu tierra.

YO: pues manos a la obra.

Y entonces me puse a pensar, y decidí que lo mejor es un postre frío, para no usar el horno y porque llega el verano y hay que hacer postres fresquitos (aunque ahora por estos lares estemos con lluvia, tormentas, granizo y temperaturas de 18º).

Cerezas, queso, chocolate, frutos secos, nata…¿Puede existir mejor combinación? No lo creo.

Y con producto de mi tierra, El Bierzo, donde la cereza es una de las frutas reinas con Marca de Garantía, unas de las mejores de España (con permiso del Jerte, pero la tierra tira).

La cereza ahora es fruta de temporada, y si bien es cierto que da mucho juego en la cocina, en mi casa se suelen comer solas, para disfrutar de su sabor en plenitud. Pero a partir de ahora les voy a sacar más provecho.

Las cerezas es un fruto de verano que tiene muchas propiedades, son depurativas, antioxidantes, ya que  son la fruta que concentra mayor cantidad de flavonoides.

Contienen antocianinas,que ayudan a reducir la inflamación y los síntomas de la artritis y la gota. Debido a sus propiedades anti inflamatorias, las cerezas se aconsejan para combatir el dolor de tendones y músculos .

Contienen melatonina y son buenas para la memoria, también destaca que ayudan a combatir el estreñimiento, a regular los niveles de azúcar en sangre; fortalecen el sistema inmunológico; reducen la acumulación de gases intestinales y malestares digestivos; ayudan a relajar y calmar el estado de ánimo… Así que se trata de una fruta realmente saludable que vale la pena incluir en nuestra alimentación.

Para la base de la tarta usé unas galletas de pistacho y chocolate que había preparado un día, de un libro del gran Xavier Barriga, pero que a mí no me salieron muy bien, por no decir que fue un fracaso total; la mitad de los huesos perdieron  su forma en el horneado, y me quedó la bandeja llena de trozos dispersos, sin saber qué hacer con ellos, hasta que se me ocurrió triturarlas; y de manera accidental descubrí una base de tartas original, diferente y que está buenísima. Pero podéis usar la galleta que más os guste, aunque os voy a incluir la receta de las galletas de pistacho por si queréis arriesgaros a hacerlas, que se os rompan, y que os quede una base deliciosa para vuestras creaciones… o que os queden perfectos y tengáis otro postre delicioso.

HUESOS DE PISTACHO Y CHOCOLATE

INGREDIENTES

-75 gr. de clara de huevo

-500 gr. de azúcar glas

-25 gr. de cacao en polvo

-400 gr. de pistachos troceados groseramente

-100 gr. de semillas de sésamo tostado

PREPARACIÓN

-Poner todos los ingredientes en el vaso de la mezcladora ( o a mano) y con la espátula o pala accesoria, mezclar hasta que obtengamos una masa homogénea.

-Extender con el rodillo entre dos hojas de papel de horno.

-Destapar la masa, espolvorear con azúcar glas  que echaremos a través de un colador de malla fino, y dejar secar al aire durante 1 hora. Conviene que se forme un poco de corteza.

-Precalentar el horno a 190º

-Cortar rectángulos de masa de la medida de un dedo aproximadamente y depositarlas en una bandeja de horno y dejar una buena separación entre ellos (saldrán unos 50 huesos).

-Hornearlos hasta ver que se arquean y deforman un poco, que la parte superior hay adquirido consistencia.

-Dejar enfriar los huesos y guardarlos en un bote hermético y se conservarán crujientes una semana, o se os desharán por toda la bandeja como a mí y os quedará un riquísimo polvo de galleta para bases de postres.

CHEESECAKE DE CEREZAS Y MASCARPONE

INGREDIENTES

-200 g de galletas trituradas (a elegir)

-55 g de chocolate en polvo (si os atrevéis a preparar los huesos como base el chocolate se descarta)

-75 g de mantequilla

-260 g de cerezas deshuesadas

-2 hojas de gelatina

-250 g de queso mascarpone (sino tenéis podéis usar cualquier queso crema)

-70 g de nata para montar bien fría

-45 g de azúcar

-250 ml de nata de montar bien fría de repostería

-Azúcar al gusto

-Chocolate negro para decorar

-Un puñado de cerezas

PREPARACIÓN

-Derretimos la mantequilla y la mezclamos con la galleta triturada (y el chocolate en polvo si usáis otro tipo de galleta).

-Vertemos el contenido en un molde de tartas desmontable.

-Apretamos bien hasta que quede bien consistente y lo metemos en la nevera.

-Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos minutos.

-En un robot de cocina trituramos bien las cerezas hasta convertirlas en un puré, y reservamos.

-En el microondas calentamos la nata un poco y añadimos las hojas de gelatina hidratadas y bien escurridas.

-En el robot de cocina incorporamos el azúcar, el queso mascarpone, y trituramos a velocidad baja unos 10 segundos hasta que se mezcle todo bien, y a continuación añadimos el vaso de la nata con la gelatina y el puré de cerezas.

-Mezclamos otros 10 segundos más o menos a velocidad baja hasta que esté todo integrado.

-Echamos la crema sobre la base de galletas y la introducimos en la nevera  toda la noche.

-Al día siguiente se desmolda y se decora al gusto.

DECORACIÓN

-Yo derretí chocolate negro y bañé unas cerezas (aquí os pongo una foto del invento que me monté en la cocina para que no se quedaran pegadas a una bandeja al enfriar el chocolate), y monté la nata bien fría con el azúcar hasta tener una consistencia dura pero sin que se llegue a cortar.

-El chocolate restante lo estiré bien con una espátula de repostería sobre la encimera, y al enfriar con la espátula raspé el chocolate cuando se endureció en trozos grandes para decorar, y el resto lo rallé por encima de la nata.

Nota: Siempre se decora al momento que se vaya a comer para que la nata no se baje. Un truco para que la nata se mantenga firme es usar Natafix, todo un descubrimiento; es un espesante que al añadirlo a la nata te mantiene una buena consistencia para que la decoración dure más tiempo. Se unas un sobre por cada 250 ml de nata. Yo la he encontrado en el Carrefour, no sé si lo habrá en más supermercados.

“Una comida sin postre es como un traje sin corbata.”
FERNAND POINT

PRYANIKS, DOSTOYEVSKI Y “EL ETERNO MARIDO”

Esta tarde es el club de lectura, y como siempre no puede faltar un delicioso dulce para amenizar el momento.

Esta vez la obra es “El eterno marido”, de Fiodor Dostoyevski, así que me parece acertado preparar una típicas galletas rusas, en honor al autor.

La palabra pryanik se usa para describir varios tipos de galletas rusas tradicionales, dulces y horneadas. Originarios del siglo IV AC, los pryanik se volvieron populares en la cocina rusa durante el siglo IX d.C. Al inicio, se preparaban con miel, harina de centeno y jugos de bayas. Dado que la miel constituía la mayor proporción de la masa, se los conocía simplemente como pan de miel.

Las especias se les agregaron más tarde, durante el siglo XII al XIII, cuando Rusia abrió rutas comerciales con Medio Oriente y la India. Estas especias hicieron que la receta se pareciera más a la del pan de jengibre que se consume en toda Europa occidental hoy en día. Se pueden rellenar de mermelada o dejarlas simples (yo las he rellenado).

Estoy segura de que si Dostoyevski hubiera comido una buena cantidad de estas galletas, se le hubiera endulzado en carácter y puede que sus personajes tuvieran un punto de alegría de vivir, aunque entonces no serían personajes complejos y sufridores, pero claro, ya no sería Dostoyevski.

El eterno marido gira en torno al conflicto que surge del triángulo marido-esposa-amante, donde el amante lleva sobre sus hombros la narración de la historia, y el marido es definido como un títere en manos de la mujer. Aquí, como es la tónica en los personajes de Fiodor, los personajes no acaban bien parados, son complejos, llenos de sombras, y en este libro en particular, hace un retrato del hombre débil a manos de las mujeres dominantes que prácticamente empujan a las mismas a manos de amantes. Va ser una reunión del club de lectura de lo más entretenido, de eso estoy segura.

Tengo que confesar que he necesitado unos cuantos tés y galletas para terminar el libro, ya que, si algo tiene Dostoyevski, es que no te deja indiferente, para bien o para mal, ya que desgrana de una manera magistral la psicología del ser humano, te guste su forma de escribir o no.

Y si me dan a elegir entre  Dostoyevski y unas Pryanik, me quedo con las segundas.

Nunca había horneado unas galletas que, literalmente, inundaran la casa con los aromas de la canela, el jengibre, el cardamomo, de una manera tan intensa; una sinfonía de olores que aún retengo en mi pituitaria. Son maravillosas, están riquísimas. Preparadlas, y sabréis de lo que os hablo.

INGREDIENTES

-450 g de harina

-120 g de miel

-1 huevo

-120 g de mantequilla (derretida)

-3 cucharaditas de levadura en polvo

-1 cucharadita de jengibre molido

-1 cucharadita de polvo de cardamomo

-½ cucharadita de canela molida

-½ cucharadita de nuez moscada recién rallada

-180 g de azúcar extrafino 

-Mermelada (yo la usé de moras y arádanos)

-120 g de azúcar glas

-1 clara de huevo

PREPARACIÓN

-En el recipiente de una batidora de repostería, combine la mitad de la harina y las especias.

-En una cacerola, derretimos la miel a fuego lento, agregamos la levadura en polvo y mezclamos bien. Retiramos del fuego inmediatamente.

-Agregamos la mezcla de harina y mezclamos.

-Añadimos la mantequilla derretida y seguimos mezclando.

-A continuación, agregamos el huevo y seguimos mezclando.

-Agregamos el azúcar e integramos todo.

-Una vez integrado vamos agregando gradualmente el resto de la harina.

-Dividimos la masa en 3 trozos, lo cubrimos con un film de plástico y refrigeramos durante 1 hora.

-Precalentamos el horno a 180º

-En una superficie de trabajo enharinada, estiramos cada trozo de masa hasta que tengan menos de 6 cm. de grosor y, con un cortador de galletas, corte círculos de 5 cm de diámetro más o menos rociando el cortador de galletas con harina o aceite para que no se pegue a la masa.Repita la operación con el resto de la masa.

-Ponemos una cucharada de mermelada en el centro en una galleta, cubrimos con otra galleta y cerramos bien los bordes,

-Colocamos los pryaniki, bien espaciados, en una bandeja para hornear forrada con papel de hornear pintado con mantequilla (con esta masa yo tuve que hornear en tres tandas)

-Horneamos durante 10 minutos a 180º y luego otros 10 minutos a 150º (ya sabéis, tiempos orientativos, cada horno es diferente)

-Dejamos enfriar sobre una rejilla .Una vez frías vamos por el glaseado.

-Batimos la clara de huevo hasta que espume.

-Añadimos el azúcar glas y bata.

-Extendemos el glaseado sobre cada uno de ellos con un pincel de pastelero.

-Dejamos que enfríe el glaseado y ya las podemos guardar en un recipiente hermético para que no cojan humedad y se ablanden.

“Yo digo que dejemos que el mundo se vaya al infierno, pero siempre debería tomar antes mi té”

FYODOR DOSTOYEVSKY

COOKIES

Hoy quiero compartir con vosotros algo más que una receta. Me ha diagnosticado una enfermedad que entre muchas cosas me obliga a un cambio en mi dieta. Difícil empresa para una persona que hasta ahora incluía en la misma muchos productos lácteos, derivados del trigo, azúcares, y una larga de lista de “ahora debes ir apartando esos alimentos”.

No os preocupéis, que este blog seguirá repartiendo felicidad con esas recetas que tanto os gustan, ya que tengo una familia, amigos y demás allegados a los que alimentar y que no tienen que sufrir las penurias del “eso ni se te ocurra comértelo”.

Pero si que veréis con más asiduidad recetas libres de lácteos, azúcares, harinas refinadas, gluten, y otro largo etc… Seguro que me lo vais a agradecer más teniendo en cuenta que son  muchos los amigos y seguidores con intolerancias al gluten y a la lactosa, que simplemente han decidido apartar de su dieta estos alimentos, o que llega la temida “operación veranito” y la dieta vuelve a estar presente en la mesa.

Así que, como mi experiencia con este tema es bastante nulo, me propuse buscar recetas que pudiera preparar, que pudiera compartir con la familia sin que digan “mamá, esa comida que nos has puesto sabe a pienso”.

Este viernes, curiosamente, me acerqué a la feria del libro de mi ciudad y encontré esta joyita. Y digo joyita porque no solo incluye recetas sencillas, sin gluten, sin refinados, nada de ultraprocesados, sino que la autora del libro, Paula Losa, asturiana, profesora de lengua y literatura, y amante de la fotografía, reúne en el mismo todo lo que me apasiona: cocina, fotografía y literatura.

En cada receta incluye una referencia literaria y una fotografía preciosa, además de la claridad y sencillez de las mismas.

Quien me conoce sabe que me tenía que enamorar de este libro y de su autora. Aquí os dejo el enlace a su blog por si queréis seguirla, también la podéis seguir en las redes sociales.

http://lacocinadeompa-lompa.blogspot.com/

¿Por qué elegí estas cookies? Pues porque mi hijo  ha venido a pasar unos días de la universidad, le encantan las cookies que llevan chocolate, y decidí usarlo de conejillo de indias para probarlas. Y han aprobado con nota, hasta ha pasado el filtro de mi hija, que es muy exquisita a lo que a galletas se refiere.

Os voy a poner la receta para que las probéis. Un capricho dulce a la hora del té (o de las infusiones como es mi caso) sin sentirse culpable ¿qué más se puede pedir? Y os animo a adquirir el libro, porque es maravilloso.

Como sabéis siempre acabo con una referencia literaria, gastronómica, etc… que tenga relación con la receta, pero como os he dicho en este libro cada receta contiene un párrafo literario, así que voy a hacer honor a la autora de este libro acabando con esa referencia. Y como curiosidad (si, la vida está llena de estas casualidades), el libro de la reseña lo acabo de comprar hace unos días y es mi siguiente lectura. Curioso ¿no creéis?

INGREDIENTES

-80 g de harina de almendras

-60 g de dátiles Medjoul deshuesados

-20 g de harina de arroz

-Pepitas de chocolate 85% (y usé de 70% porque no soy de chocolate y esta es la intensidad máxima que puedo soportar)

-1 huevo campero

-Ralladura de limón

PREPARACIÓN

-Vertemos todos los ingredientes excepto las pepitas de chocolate en la batidora y el procesador de alimentos.

-Batimos hasta conseguir una masa homogénea y añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos bien con una cuchara.

-Con las manos húmedas preparamos bolitas pequeñas, las colocamos encima de una bandeja forrada con papel de horno, y aplastamos las bolitas con las manos decorando con pepitas de chocolate.

-Al horno precalentado a 180º durante unos 13-15 minutos.

-Las sacamos con cuidado para que no se rompan a una rejilla para que enfríen.

“Ojalá estuvieras aquí. Ojalá todavía viviéramos juntas en nuestro bonito estudio y trabajáramos en la librería de nuestro querido Señor Hawke, y comiéramos galletas y queso para cenar todas las noches. Tengo tantas ganas de hablar contigo… Quiero que me aconsejes si debo casarme con Mark Reynolds o no”

LA SOCIEDAD LITERARIA Y EL PASTEL DE PATATA GUERNSEY (Mary Ann Shaffer y Annie Barrows)

GALLETAS DE MIEL

Hoy mi entrada al blog es un poco peculiar. Incluye receta, pero es algo más.

Comienza con un detalle que quería preparar para una amiga, porque en esta vida, según dice el refrán y mi código de conducta : ”es de bien nacido ser agradecido”.

Entonces pensé que el mejor detalle que podría tener con ella debía incluir algo con esta rica miel, ya que la prepara su hijo, y a la que me he vuelto adicta. Es una miel maravillosa, con un sabor exquisito, ni demasiado dulce, ni demasiado fuerte, el equilibrio perfecto.

Perfecta para tomar sola, como endulzante, pero también para repostería y para cosmética.

Estos jabones artesanales que preparo (yo ya no uso otro para lavar mi rostro y el cuerpo), llevan miel, y he preparado unas galletas de miel con chocolate. La mermelada no lleva miel, aunque no sería mala idea (habrá que darle unas vueltas).

Esta miel está elaborada de manera artesanal en Cortiguera, en mi precioso Bierzo. Y el envase me parece precioso.

La miel es un producto indispensable en mi alacena, soy una auténtica enamorada de este producto que la naturaleza nos regala, gracias al incansable trabajo de las abejas, tan importantes para la supervivencia del mundo gracias a la polinización. Son hacedoras de vida.

Todos los días tomo miel de una manera u otra, y poco a poco la voy incluyendo en mis recetas porque tiene mucho potencial.

La miel tiene muchos beneficios,  tales como la regulación del azúcar en la sangre, reducir el estrés metabólico y promover la recuperación del sueño. Es antiinflamatorio, cicatrizante,antisépticas, antibacteriana, mejora la digestión, refuerza el sistema inmunológico, entre otras propiedades.

En la cocina cuenta con muchos usos. Por ejemplo, hay quien la utiliza para suavizar la acidez de la salsa de tomate natural; otros buscan mejorar la terneza de la carne asada untándola en miel; hay quien la emplea para clarificar vinos y zumos o para congelar la fruta.

Al mismo tiempo, es considerada como un potenciador de los sabores de alimentos como quesos, yogures, masas horneadas, frutas, e incluso es recomendable su uso en los helados, puesto que sus azúcares naturales –glucosa y fructosa- tardan más en congelarse que la sacarosa del azúcar, lo que confiere una mayor cremosidad a los helados. 

Así que os anime a que incluyáis la miel en vuestra cocina y en vuestra alimentación, es el regalo que las abejas nos ofrece, naturaleza pura en una cucharada.

INGREDIENTES

Para 15 unidades

-70 g de miel

-90 g de mantequilla

-80 g de harina de repostería

-50 g de azúcar moreno

-Chocolate negro de repostería (opcional)

PREPARACIÓN

-Precalentar el horno a 180ºC y dos bandejas con papel de hornear (yo tuve que hacer tres tandas de horneado porque se expanden mucho).

-Colocar en un cazo la miel con la mantequilla y el azúcar moreno. Calentar a fuego medio y cocinar removiendo con suavidad, hasta que se derrita todo junto.

-Cuando se obtenga una mezcla homogénea, agregar la harina y seguir removiendo para integrarla bien. Si hay grumos, es más fácil usando unas varillas.

-Repartir la masa en las bandejas depositando cucharadas no muy grandes, yo uso la medida de una cucharilla de café, y dejando varios centímetros de separación entre ellas porque se expanden mucho. Hornear hasta que se doren los bordes, unos 5 minutos. Dejar enfriar sobre una rejilla.

-Derretir en un cazo al baño maría el chocolate y decorar las galletas. Esto es opcional, pero el contraste de la galleta dulce con el chocolate negro es fantástica.

“Las abejas tienen un olor, ya sabes, y si no lo hacen deberían, porque sus pies están espolvoreados con especias de un millón de flores, que nos regalan en forma de miel”. 

RAY BRADBURY

GALLETAS DE VAINILLA, MERMELADA…Y UN AMOR

Esta semana hemos tenido la reunión del club de lectura al que pertenezco, ya que otra de mis pasiones es leer (sí, tengo muchas aficiones, lo sé, soy una persona con muchas inquietudes).

Siempre espero con unas ganas enormes a que llegue el día de la reunión, porque me encanta compartir mi amor por las palabras e intercambiar los múltiples puntos de vista que un libro puede provocar, muchas veces completamente en las antípodas unos de otros, y aún así, siempre con respeto e intentando entender el razonamiento que le lleva a pensar tan distinto. Es un aire fresco que te mantiene la mente despierta en un cruce continuo de palabras que te da vida.

Y en agradecimiento por tan gratos momentos, me gusta agasajar a mis compañeras y compañeros con un dulce, unas galletas, o lo que se tercie. Suelo elegirlo mientras leo el libro y son las palabras que lo contienen y lo que a mí me provocan lo que hace decantarme por una preparación u otra.

En este caso el libro que hemos leído es “Un amor” de Sara Mesa, un libro que es todo menos una novela romántica, aunque el título sugiera lo contrario, sino una historia dura, con personajes feos, turbios, amor no correspondido, obsesión, que te puede llevar al desasosiego (aunque engancha desde la página 1), y sentí la necesidad de darle a la reunión, como contraste, un toque dulce y romántico, que arrancara una sonrisa, y con estas galletas lo conseguí.

INGREDIENTES

-250 g de mantequilla fría, cortada en daditos

-250 g de azúcar blanco

-1 huevo

-400 g de harina de uso común

-100 g de almendras molidas

-1 cucharada de extracto de vainilla

-Mermelada de frutos rojos (yo usé mi mermelada casera)

-Azúcar glas

PREPARACIÓN

-Lo primero que tenemos que hacer es batir 250 g de mantequilla con 250 g de azúcar blanco hasta que estén integrados y la mezcla sea muy cremosa.


-Incorporamos la esencia de vainilla y el huevo. Batimos de nuevo.


-Incorporamos 400 g de harina tamizada con la almendra molida y las añadimos al bol de la mantequilla, batiendo a la velocidad mínima, hasta tener una masa homogénea.

-Hacemos una bola, la cubrimos con papel film y refrigeramos unos 15 minutos.


-Estiramos la masa entre dos papeles de horno, hasta lograr un grosor uniforme. Refrigeramos otros 15 minutos, hasta que quede dura.


-A continuación las cortaremos usando los cortadores. Primero cortaremos el círculo usando un cortador rizado, después, a la mitad de las galletas, les quitaremos el centro con ayuda de un cortador pequeño.

-Una vez cortadas las galletas, las trasladamos a nuestra bandeja de horno sobre papel de horno y las refrigeraremos durante 30 minutos.

-Precalentamos el horno a 180º


-A continuación las hornearemos 10-12 minutos a 180º, o hasta que los bordes se doren.


-Tras el horneado las dejaremos enfriar en la bandeja hasta que estén templadas, si intentamos moverlas en caliente se romperán, y después las dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. Las galletas que van agujereadas las espolvoreamos con azúcar glas. Una vez frías  ponemos un poco de mermelada en el centro y las cerramos presionando despacio para que no se desborde por los laterales.

Y ve con claridad que todo conducía a ese momento. Incluso lo que no parecía conducir a ninguna parte”

SARA MESA (UN AMOR)

GALLETAS GREEN VELVET CON CHISPAS DE CHOCOLATE

Estaba pensando que receta quería que fuera la primera entrada de mi blog. Y recordé que la publicación de estas galletas en mis redes sociales, fue de las más comentadas y además fueron muchas las peticiones de la receta. Así que, como me gusta cumplir lo que prometo, aquí la tenéis.

A mi me encanta hornear galletas. Ese momento en el que el aroma que sale del horno inunda la casa, regreso a mi infancia, a las galletas que horneaba mi abuela, porque siempre era el preludio de una fiesta familiar, y de tardes de juegos con los primos. Y si tenéis niños pequeños en casa es una manera de meterlos en la cocina, les encanta ayudar, meter las manos en la masa , hacer bolitas, decorarlas, claro, cada tarea acorde con la edad. Veréis como se divierten y es una manera fantástica de pasar una tarde con ellos, además que luego viene lo mejor, compartirlas y disfrutarlas acompañados de un rico chocolate calentito (se que ahora os he metido el gusanillo en el cuerpo y vais a planear una tarde de galletas con vuestros pequeñajos).


Estas galletas las podéis hacer del color que más os guste, solo hay cambiar el color del colorante (con el rojo y el negro quedan muy chulas). El colorante que uso yo es en pasta, pero podéis usar el que queráis, teniendo en cuenta al añadir la cantidad para conseguir el color adecuado según el que uséis. El de pasta es muy concentrado así que si usáis el típico colorante que se encuentra en los supermercados necesitaréis aumentar la cantidad.
Yo le añado chips de chocolate, pero también podéis sustituirlo por frutos secos, con unas nueces o unos pistachos picados también quedan muy ricas, o no añadirle nada, y aún así estarán deliciosas.

INGREDIENTES

50 g de azúcar
100 g de harina 00 (harina de media fuerza)
1 cdta de polvos de hornear
1/4 g de sal
30 g de mantequilla derretida
1 huevo mediano
1/2 cdta cacao en polvo 
1/2 cdta de vainilla
1/2 cdta de vinagre de manzana
1/2 cdta de colorante verde
Un puñado de chispas de chocolate
100 g de azúcar glass para rebozar

ELABORACIÓN

1.- Mezclar la harina junto a la sal, los polvos de hornear, el azúcar y el cacao.

2.- Agregar el resto de ingredientes y mezclar bien con una espátula o con el robot de cocina con el accesorio pala.

3.- Llevar la masa una hora a la nevera.

4.- Formar bolitas y rebozarlas bien con azúcar glass.

5.- Ponerlas en una bandeja de horno dejando espacio entre ellas.

6.- Hornear a 180º durante 8 minutos.

7.- Dejar enfriar en una rejilla y una vez frías espolvorear con azúcar glass.

 

“Piensen en que mundo mejor será si todos, el mundo entero, comiéramos galletas y leche a las tres de la tarde, todas las tardes, y luego nos acostáramos en nuestras mantas para dormir la siesta”

     BÁRBARA JORDAN