POLLO CON CÍTRICOS Y ACEITUNAS

En mi casa la carne que más se consume es el pollo. Una carne deliciosa, económica, que da muchísimo juego en la cocina, y además es una carne con muchas propiedades.

Es una carne blanca, baja en grasas, y con altos niveles de proteínas además de un alto contenido en nutrientes y vitaminas, es rico en fósforo, un mineral esencial que nutre a los dientes y huesos, así como a los riñones y el hígado, tiene una alta cantidad de retinol, alfa y beta-caroteno, licopeno y, todos los derivados de la vitamina A, que son esenciales para permitirnos poder tener una salud visual adecuadas, es fácil de digerir y es bien tolerado por quienes sufren trastornos digestivos ya que su tejido conectivo es más fácil de desintegrar.

Y como a mí me encanta probar recetas de otros países, a falta de medios para ir a probarlos en persona (mi lista de países a los que quiero viajar tanto por su cultura como por su gastronomía es muy larga), esta vez vamos a viajar a Grecia, la cuna de la democracia, de la filosofía, y con una gastronomía deliciosa.

Los ingredientes principales en la gastronomía griega son muy variados, utiliza principalmente ingredientes locales propios de la dieta mediterránea, como vegetales, aceite de oliva, aliños de limón, quesos, pescado y carnes frescos, cereales, miel, y la aceituna, que es uno de sus productos estrella. Las aceitunas Kalamata, producidas en el sur del Peloponeso y en Creta, son toda una delicatesen, y protagonista de uno de sus platos más famosos, la ensalada griega.

Sabéis que suelo preparar recetas sencillas, económicas y para toda la familia, es mi trío de prioridades cuando me meto en la cocina, porque quiero que todos puedan cocinar mis platos y también hay que mirar por la economía familiar, como digo muchas veces.

Esta receta es todo lo anterior,  y os prometo que se pusieron “las botas” y que el pan voló con la salsa  que acompaña el plato, porque aunque es un plato simple, la combinación de los cítricos con las especias es deliciosa. Yo combiné limón y lima, pero se puede hacer sólo con limón o sólo con lima, a gusto del consumidor.

INGREDIENTES

-½ cucharadita de canela en polvo

-1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo

-1 pollo entero o troceado (yo lo uso troceado porque es más cómodo de servir y uso la carcasa para hacer el caldo)

-Aceite de oliva virgen

-Cebolla (como siempre, yo uso la congelada, no apta para consumo en crudo pero perfecta si vas a cocinarla)

-1 trozo de unos 5 cm de jengibre fresco rallada

-2 ½ de caldo de pollo (yo lo preparé con unas verduras y la carcasa del pollo).

-1 limón y 1 lima en gajos con piel

-75 g de aceitunas negras deshuesadas

-1 cucharada de miel

-4 cucharadas de cilantro fresco picado

-Sal y pimienta molida

-Ramitas de cilantro para adornar

PREPARACIÓN

-Precalentamos el horno a 190º

-Mezclamos en un bol la canela, la cúrcuma, la sal y la pimienta y frotamos la piel del pollo muy bien.

-Calentamos aceite en una sartén (unas 2 cucharadas) y freímos el pollo por todos los lados hasta que se dore. Lo colocamos en una fuente apta para el horno con tapa.

-Añadimos a la sartén la cebolla y la freímos unos minutos y a continuación añadimos el jengibre rallado y el caldo, y calentamos hasta que esté a punto de hervir. Regamos el pollo con esta mezcla, tapamos y horneamos durante media hora.

-Sacamos el pollo del horno, agregamos los gajos de limón y lima, las aceitunas y la miel. Horneamos otros 45 minutos más sin tapar, hasta que el pollo esté tierno.

-Agregamos el cilantro, rectificamos de sal, removemos un poco, y adornamos con unas hojas de cilantro.

-Podemos añadir unas patatas cuando añadimos los cítricos para acompañar. En nuestro caso lo acompañamos con una ensalada verde aliñada con sal, aceite, limón y unas aceitunas negras.

 “Toda la historia humana atestigua que, desde el bocado de Eva, la dicha del hombre depende de la comida”

LORD BYRON

ALBÓNDIGAS EN SALSA

Llega el verano, las vacaciones escolares, y con ellas la vuelta a casa del universitario. Así que toca preparar todos esos platos que son sus favoritos y que allí no prepara, y no por pereza, según sus palabras, sino porque no son “las de mamá”, una sutil forma de disfrazar la pereza.

De todos ellos, mis albóndigas en salsa es su favorito, y a lo largo de los meses de verano veréis por aquí muchos platos que son peticiones expresas de mi primogénito. Ya sé que vosotras, madres, estaréis pensando: “en mi casa pasa lo mismo”. Es lo que tiene tener retoños, que piden por esa boquita, y como nos tienen tomada la medida, saben que no nos podemos resistir a esa expresión de “hijos poniendo ojuelos”.

En todas las casas creo que existe esa receta de albóndigas especial de la familia, y esta es la mía. Sencilla, sin complicaciones, con unos pocos ingredientes (por eso es muy importante que los productos sean de calidad), y muy jugosas, una de las cosas más importantes de este plato porque es muy fácil que se queden secas.

En mi casa utilizamos la carne picada de cerdo, porque  no les gusta la de ternera, les resulta más fuerte y más seca, pero podéis usar la carne que os apetezca, cerdo, ternera, pollo,etc…

Yo utilizo tomate de nuestro huerto. En tiempo de cosecha lo embotamos al natural para tener reserva para el resto del año.

Vamos con la receta.

INGREDIENTES

-1 kg. de carne picada de cerdo.
– Pan rallado con ajo y perejil (yo lo hago casero).
– 2 huevos medianos.
– 1 chorrito de leche.
– Sal.
– 3 zanahorias picadas.
– 3 pimientos picados.
– Cebolla (yo uso la congelada porque ya sabéis mi fobia a dicho alimento).
– Tomate natural triturado.
– Un vasito de vino blanco o rosado.

PREPARACIÓN

-Ponemos la carne picada en un bol y salpimentamos.

-Añadimos el huevo, la leche y el pan rallado y mezclamos bien. Si vemos que quedan secas añadimos otro chorrito de leche, hasta que veamos que la consistencia es jugosa.
-Hacemos las bolas (yo me he agenciado este cacharro que véis en la foto y es muy cómodo y además quedan todas las albóndigas del mismo tamaño), y las paso por un poco de harina.

– Las freímos en una sartén con aceite de oliva a tandas, y según se van friendo las reservamos en una tartera tapadas para que no enfríen.

-En la sartén donde freímos las albóndigas vamos a hacer la salsa. Lo primero es quitar aceite y dejar solo que quede un dedo de altura más menos. Sofreímos a fuego lento la cebolla, los pimientos y las zanahorias. A los 5 minutos añadimos el tomate. Vamos cocinando todo a fuego lento unos cinco minutos y añadimos el vino y un vaso de agua.

-Dejamos que se cocine a fuego lento hasta que quede una salsa algo espesa, añadiendo agua si vemos que espesa demasiado, hasta que la salsa esté en su punto. Rectificamos de sal.

-Pasamos por el colador la salsa en la tartera donde dejamos las albóndigas, reservando la zanahoria, cebolla y pimiento para añadir más tarde, ya que a mis hijos no les gusta encontrar los “tropezones” y lo paso todo por la batidora para añadirlo a la salsa y se coman las hortalizas sin que haya quejas.

-Ponemos la tartera al fuego (siempre fuego medio-bajo) y dejamos que se cocinen a fuego lento, comprobando que la salsa no reduzca demasiado (si es así añadir otro poco de agua). Pasamos por la batidora  la mezcla de vegetales que habíamos reservado y se lo añadimos a la salsa. Dejamos a fuego bajo que se cocine todo junto unos 10 minutos, hasta que comprobemos que las albóndigas están en su punto y la salsa tiene el espesor deseado.

-Puedes acompañar este plato con una ensalada verde, unas patatas fritas en cubos, arroz blanco, o mi opción favorita, que es con unas verduras hervidas para que sea un plato más completo. Aquí al gusto del consumidor.

Advertencia: este plato puede provocar un ansia viva de untar pan en la salsa, recomiendo tener una buena cantidad del mismo encima de la mesa, o al contrario, esconderlo lo más lejos posible para evitar la tentación.

“Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha comido bien.”

 VIRGINIA WOOLF

PASTEL DE MASA FILO, CARNE PICADA Y GORGONZOLA

Compré en mi carnicería de confianza una carne de cerdo buenísima, me la pican al momento y la traigo bien fresquita para casa. Mi primera intención era preparar una lasaña, pero al abrir el frigorífico para guardarla me encontré de frente con un paquete de masa filo que iba a caducar, y un poco de queso gorgonzola guardado en la nevera también. Así que se me encendió la bombilla de “vamos a ver que hacemos con lo que tenemos” y se me ocurrió usar la carne picada para preparar este pastel. Todo un éxito.

La combinación de la carne con el queso azul, el crujiente de la pasta filo, es una delicia. Además es un plato sin ninguna dificultad, que se prepara en poco tiempo, y como es contundente y llena bastante, es ideal cuando tienes invitados porque te arregla un menú en un momento.

El queso gorgonzola es un queso que suelo utilizar en muchas recetas porque me encanta el sabor que les proporciona, yo siempre uso el gorgonzola dulce, que tiene menos tiempo de maduración y es más cremoso y de sabor más suave, hay gorgonzola picante, cuyo tiempo de maduración aumenta y el sabor es más fuerte. Aquí, como siempre, a gustos.

 Es  un queso italiano de vetas azules y verdes originario de la región de Milán en Lombardía. Su origen es incierto pero data de finales de los años 800. Parece que en la antigüedad el queso se llamaba “stracchino” (queso blando), cuya palabra proviene de “stracco” que significa “cansado”.

La historia habla de que pueblo de Gorgonzola constituyó una etapa importante para los rebaños de vacas durante el pastoreo, desde donde pastaban en invierno hasta la montaña, donde la hierba permanecía fresca todo el año.

Durante el trayecto, después de haber caminado durante muchos días, las vacas cansadas tenían que descansar, por lo que este pueblo tuvo adoptar los medios para evitar perder la leche y transformarla en queso, luego se mantenía en las cuevas naturales del valle de Valassina, cuyas condiciones eran perfectas para el desarrollo del moho azul, lo que dio origen al término Stracchino di Gorgonzola, que luego se simplificó a Gorgonzola.

Desde 1953 el queso gorgonzola recibió la Denominación de Origen Controlada (AOC), completado en 1996 por una denominación de origen protegida.

INGREDIENTES

-5 láminas de pasta filo

-500 g de carne picada de cerdo

-Cebolla bien picadita (ya sabéis que yo uso la congelada, ideal para guisos y para aquellos que como yo no se lleven bien con esta hortaliza)

-400 g de tomate natural triturado

-1 zanahoria

-1 pimiento

-1 vasito de vino blanco

-Sal y pimienta

-Orégano

-Queso gorgonzola (al gusto)

-Aceite de oliva o mantequilla para untar las láminas de pasta filo

-Semillas de sésamo

-1 molde desmontable de 22 cm

PREPARACIÓN

-En una cacerola cubrimos el fondo con aceite de oliva y cuando esté caliente añadimos el pimiento, la zanahoria y la cebolla cortada bien fino todo, y doramos. Siempre a fuego medio para que no se queme la cebolla.

-Cuando esté dorada la cebolla ponemos la carne picada, y rehogamos, hasta que la carne se selle.

-Una vez sellada bien la carne, añadimos el vaso de vino blanco, y dejamos que se evapore el alcohol. A continuación añadimos el tomate triturado, y a fuego medio guisamos la carne hasta que comprobemos que está en su punto.

-Reservamos.

-Precalentamos el horno arriba y abajo a 180º

-Pincelamos bien el molde con aceite de oliva o mantequilla, eso al gusto.

-Mantenemos la masa filo sobre un trapo de cocina limpio y mientras vamos usando una lámina el resto la mantenemos tapada con otro trapo de cocina limpio y húmedo, porque se resecan muy rápido al contacto con el aire.

-Cogemos una lámina, tapamos el resto. Pincelamos cada lámina con la mantequilla fundida o el aceite de oliva y la colocamos sobre el molde dejando que sobresalga por los bordes para luego poder cerrar el pastel por encima. Hacemos estos con todas las láminas, cruzándolas por todo el molde para que nos quede borde de masa por todo el diámetro y que quede bien cubierto el pastel.

-Añadimos la carne y por encima colocamos el queso (aquí podéis ser más o menos generosos según el nivel de queso que queráis en el pastel).

-Vamos doblando y cubriendo todo el pastel con la masa filo hasta tener todo cubierto, pincelamos por encima con la mantequilla derretida o el aceite, y espolvoreamos por encima semillas de sésamo.

-Metemos el pastel en la rejilla, a una altura media, y dejamos que se dore la pasta filo. Más o menos unos 15 minutos según el horno, hay que estar en este punto muy pendiente porque la pasta filo se hace muy rápido y se quema más rápido todavía.

-Desmoldamos con cuidado en caliente y servimos inmediatamente.

-Es un pastel que se mantiene en la nevera varios días, pero hay que cubrirlo bien para que no coja humedad. Para calentarlo hay que meterlo en el horno a temperatura baja, para que se caliente la carne por dentro pero no se queme la pasta por fuera. No lo calentéis en el microondas (una de las maneras de calentar más socorridas), la pasta filo se ablandaría y perdería el toque crunchi, y eso es parte del encanto de este plato.

“Este es mi principal consejo a la gente: Aprende a cocinar, prueba nuevas recetas, aprende de tus errores, no tengas miedo y sobre todo diviértete.”
JULIA CHILD

MENESTRA CON TERNERA

En mi casa somos muy dados a los platos únicos, lo de primero, segundo y postre suele quedar para reuniones familiares o con amigos. Además mi marido trabaja todo el día, se tiene que llevar la fiambrera, ya que come en el trabajo, y tengo que preparar a diario platos que alimenten , sencillos de calentar y que sean contundentes para aguantar las largas jornadas laborales.

Las menestras para mí son platos ideales, ya que incluyen carne, verduras, hortalizas, es decir, muy completos, saciantes, y sobre todo, sabrosos. Os voy a confesar una cosa, los compañeros de mi marido salivan cada vez que llegan al comedor y mete el tupper en el microondas, y asoman el morro para cotillear los platos que le preparo.

Importantísimo, la materia prima. No son platos muy elaborados, por lo menos mi receta, así que las verduras, las hortalizas y la carne tiene que ser de primera calidad. Yo tengo mi huerto plantado, pero aquí en el norte me quedan muchas menestras que preparar hasta que pueda hacerlo con los productos que recolecte.

Hay un pueblo cerca del mío, Santa María del Páramo, que organiza su mercado todos los domingos, y allí voy a comprar toda la verdura, fruta, etc… que necesito para la semana. Se ha convertido en una costumbre de domingo si no tengo otros compromisos, levantarnos mi marido y yo, desayunar tranquilamente, y luego ir al mercado, a comprar en las tiendas de la zona, ya que me parece muy importante comprar en el comercio de cercanía, las tiendas de barrio, ya que me encanta interactuar con la gente y en estas tiendas cuando entras, es como regresar a los tiempos aquellos donde eran lo más parecido a un club social, donde la compra era importante, pero la charla más. Y además ayudas a sostener la economía local que es imprescindible, sobre todo en los pueblos.

La carne la compro siempre en la misma carnicería, porque me encanta la calidad de todos sus productos, ubicada en ese mismo pueblo. No solo por la calidad de la carne, indiscutible, sino por el trato de los dependientes, super amables y que te preparan todo como se lo pidas.

Además de incentivar el comercio local, incentivas el trabajo de una nueva generación de jóvenes valientes, que en esta época tan dura que estamos viviendo, y todos los problemas que el campo y la ganadería está sufriendo, se arman de valor y comienzan la aventura de convertirse en ganaderos. Mi más sincero aplauso por su valor. Además tengo que confesar que los conozco personalmente, y puedo dar fe de su capacidad de trabajo y el cariño con lo que lo llevan a cabo, “Ganadería Lordén Alonso”. Jóvenes, emprendedores, valientes, y grandes personas. Y la carne, excelente.

Recetas de menestras hay cientos,  puedes cambiar la carne de ternera por cerdo y quedará igual de sabrosa. Las verduras podéis irlas intercambiando por las de temporada o las que más os gusten.

INGREDIENTES

-500 g. carne de ternera para guisar

-Verduras y hortalizas variadas (zanahorias, puerro, pimiento, guisantes, coliflor, champiñones, espárragos, alcachofas y judías verdes)

-Unos 200 g de tomate natural triturado

-1 vaso y medio de vino rosado

-2 vasos de agua templada

-Aceite de oliva virgen

-Sal y pimienta

-Hierbas aromáticas ( romero, tomillo, estragón…)

PREPARACIÓN

-Ponemos una cazuela a calentar con aceite de oliva, que cubra bien todo el fondo. Cuando esté caliente añadimos el puerro picado y doramos un poco, a continuación añadimos la carne cortada en trozos y rehogamos hasta que coja un color doradito.

-Añadimos las zanahorias y las alcachofas, el resto de las verduras las reservamos para más tarde porque se desharán por exceso de tiempo si las ponemos ahora. Doramos.

-Vamos a desglasar (que es disolver con la ayuda de un líquido los jugos contenidos en un recipiente donde hemos dorado para obtener jugos y salsas). En este caso el líquido será vino rosado, pero podéis usar un tinto si queréis, que va muy bien con la ternera. A mi me gusta el rosado porque le da un sabor más suave, no tan potente.

-Añadimos el vino, todo esto a fuego medio, y dejamos que reduzca mientras removemos el fondo para levantar los jugos. Si la ternera es de calidad, como es esta, el desglasado nos dará la consistencia perfecta para la salsa sin necesidad de añadir harinas o espesantes.

-Cuando haya reducido el vino añadimos el tomate, removemos durante unos cinco minutos para que se integre todo, añadimos las hierbas aromáticas, salpimentamos y cubrimos con el agua templada. Guisamos durante una hora más o menos.

-A continuación añadimos las verduras y las hortalizas que nos faltaba y seguimos guisando hasta que la ternera esté en su punto. Si vemos que no tiene suficiente líquido vamos añadiendo un poco de agua. Si la salsa queda líquida, la podéis espesar con un poco de maizena disuelta en un poco de agua y dejamos que espese a fuego lento.

-Servimos en un plato con la carne, cubrimos con la verdura y regamos con la salsa.

NOTA INFORMATIVA:

-Antes preparaba este plato a fuego medio al estilo tradicional, como explico en la receta, pero los tiempos son muy largos si queremos que la carne quede en su punto. Ésta  vez, debido a la subida de la luz y que en mi casa, e imagino que en las vuestras también, lo de cocinar a partir de las 10 de la noche se nos complica un poco, usé una olla que adquirí el otro día y que es una maravilla, la MasterPro Smart olla a baja presión.

Os dejo el enlace por si queréis comprobar sus especificaciones. El enlace es del Carrefour, y no porque me den nada por hacer publicidad, sino porque es aquí es donde la he adquirido con una buena oferta y esta marca aquí no la he encontrado en ningún otro sitio.

https://www.carrefour.es/olla-baja-presion-acero-inoxidable-masterpro-smart-6l/VC4A-13198873/p

-Es un híbrido entre cazuela tradicional y olla rápida.  Acorta el tiempo de cocinado, pero sin llegar a cocer la carne como suele hacer la olla rápida, y aporta al guiso la textura perfecta. Y otra cosa que me encantó es que la tapa hace el vacío mediante un sistema de agarre, pero la apartas del fuego e inmediatamente puede abrir la tapa para darle vueltas al guiso o comprobar si está en su punto. Y la tapa es transparente, puedes controlar todo el tiempo el líquido del recipiente para controlar si necesitas más. Una compra que ha sido todo un acierto.

“Los mejores platos son los más simples.”
AUGUSTE ESCOFFIER (cocinero  y restaurador)

FILETES EN SALSA “DE LA ABUELA”

Hoy mi entrada es muy especial, ya que esta es la única receta que nos ha quedado de mi abuela. Cierto es, aunque parezca extraño, ya que parece algo muy común que el amor por la cocina y los primeros acercamientos a los fogones suelen ser de la mano de las abuelas, por lo que suelo leer en casi todos los blogs de cocina. pero mis abuelas eran bastante peculiares en eso del cocinar y no es que les entusiasmara en demasía y sus comidas eran sota, caballo y rey. Así que eso de las tradiciones culinarias y las recetas de familia, en la mía, no se estila.

Y por eso esta es especial, porque era el plato que mi abuela preparaba en todas las reuniones familiares (junto al pollo asado que nunca nos contó como lo hacía, que nadie ha sido capaz de prepararlo igual, y cuyo secreto se fue con ella). Cada vez que lo preparo rememoro mi infancia, los primos sentados en una mesa aparte “de los mayores”, untando con un buen trozo de pan la salsa que quedaba en la tartera (con la consiguiente reprimenda de nuestros padres), y la felicidad plena, de esa de la que no somos conscientes hasta que te haces mayor y rememoras esos momentos. Es la magia de la comida, que te transporta a otras épocas en cuanto los olores empiezan a inundar la cocina.

Es una receta muy sencilla de preparar, muy rápida, pero riquísima. Es más, os aseguro que es uno de los platos favoritos cuando tengo invitados, nunca falla, y me lo suelen pedir siempre.

Si tenéis que preparar comida para muchos invitados, y no os gusta pasar mucho tiempo cocinando, este es vuestro plato. Lo acompañáis con una ensalada de pimientos y ventresca, y ya tenéis una comida perfecta en poco tiempo y quedaréis ante vuestros invitados como reyes. Otro día os enseñaré a preparar mis vasitos de tarta de queso para rematar la comida, que también son muy sencillos y rápidos de preparar pero que es uno de mis postres estrellas y tienen club de fans. En un par de horas tenéis un menú completo para agasajar a vuestros comensales.

De la receta original que hacía mi abuela solo he añadido a mayores el tomillo y el romero, mi abuela solo usaba el laurel, pero es que el uso de las hierbas  aromáticas eleva cualquier plato sencillo a una delicatesen, y como las cultivo en mi patio siempre las tengo a mano.

Lo mejor cuando se usen estas hierbas pero no van a ser parte del plato, es preparar un bouquet para poderlo quitar sin problema y que no se queden por ahí hojas bailando.

Las cantidades que os pongo son orientativas, porque mi abuela preparaba la receta a ojo, yo la preparo a ojo, y he intentado poner cantidades para que os sea más sencillo calcular. Cuando la preparéis, como se que la vais a repetir en muchas ocasiones, iréis controlando la cantidad hasta dar con el punto de espesor perfecto para la salsa, ya lo comprobaréis.

El lomo lo compro en una pieza porque así la fileteo yo con el grosor que me gusta, pero podéis pedirle al carnicero que os los filetee para que sea más rápido, entre medio y un centímetro de grosor para que queden jugosos por dentro y no se pasen mucho, ya que tienen que prepararse con la salsa.

INGREDIENTES

-12 filetes de lomo de cerdo

-4 dientes de ajo

-Un bouquet de romero y tomillo

-Unas hojas de laurel

-200 ml de vino blanco o rosado

-200 ml de agua

-Sal

-Pimienta negra

-Aceite de oliva virgen

-Maizena (sólo si es necesario si hace falta espesar la salsa)

PREPARACIÓN

-Ponemos una sartén grande y honda a calentar con el aceite de oliva, más o menos dos dedos de aceite para que cubran los filetes y nos sirva de base para preparar la salsa. Tenemos también preparada al lado una tartera con tapa para ir poniendo los filetes y que se mantengan calientes, y luego terminar de cocinar en la misma.

-Salpimentamos los filetes y los vamos friendo a fuego medio para que no se pasen. Sólo hay que freírlos un par de minutos por cada lado, para que no se queden como suela de zapatos.

-Vamos friendo a tandas y los pasamos a la tartera, y los matenemos tapados para que mantengan la temperatura.

-Cuando estén todos fritos, en ese mismo aceite incorporamos los ajos partidos a la mitad, los doramos, y añadimos el vino, y en cuanto se evapore el alcohol, añadimos el bouquet de hierbas y las hojas de laurel. Añadimos el agua. Dejamos cocinar todo junto unos 15 minutos, que veamos que la salsa empieza a reducir y espesar un poco.

-A continuación ponemos un colador en la tartera donde están los filetes, colamos la salsa, y ponemos la tartera al fuego (seguimos manteniendo el fuego medio), y dejamos que los filetes guisen en la salsa, unos 15 o 20 minutos, y si es necesario añadimos agua hasta que cubran los filetes.

-Es importante ir pinchando los filetes para comprobar que no se pasen, ya que el tiempo depende también de la frescura de la carne, y a veces se pueden pasar y otras necesitar un poco más de tiempo. Eso lo vais viendo sobre la marcha.

-Si comprobáis que los filetes están en su punto pero la salsa queda un poco líquida, lo único que tenéis que hacer es poner un poco de  agua caliente en un cuenco, añadir una cucharada de maicena, diluir bien y añadir a la salsa. Veréis que en menos de un minuto la salsa espesará y quedará la consistencia perfecta.

-Listo para servir, aunque podéis prepararlo el día anterior para no andar tan apurados, que están buenísimos igual. Eso si, a fuego bajo para que los filetes calienten bien por dentro poco a poco sin que la salsa espese demasiado o se pegue.

-Ya véis, un segundo plato (yo lo preparo muchas veces por la semana acompañado de un arroz hervido como plato único), que preparáis en media hora sin esfuerzo apenas.

-Recomendación: tener bastante pan, esa salsa crea adicción.

“No se puede cocinar bien si no se pone en ello el corazón, dado que por encima de todo se trata de que reinen en torno a la mesa sentimientos de amistad y de fraternidad”

 FERNAND POINT (COCINERO)

ESPAGUETIS DE CALABACÍN CON POLLO A LA PARMESANA

Incluir verduras y vegetales en las comidas suele ser empresa difícil teniendo hijos, no sé si os pasa lo mismo, pero algún motivo casi todos los infantes vienen con una animadversión hacia estos alimentos de serie.

Mi hijo mayor, el universitario, está cambiando bastante su manera de interactuar con los mismos porque comparte piso con un amigo y una amiga y los dos son veganos. Y aunque no ha renunciado a su alimentación, sin prescindir de nada, si es cierto que, al final, como cocinan mucho juntos, se ha reconciliado con las verduras y las hortalizas.

La verdura en casa se comía siempre de la manera clásica, y eso acaba aburriendo, y es otro factor a tener en cuenta, preparar recetas que incluyan estos alimentos dándole un aspecto más apetecible, así que siempre estoy buscando recetas nuevas y que mi hija las incluya en su dieta sin que la hora de la comida se convierta en una tragedia griega.

Esta receta la he preparado en varias ocasiones y les encanta, y es una manera muy divertida de incluir el calabacín en la dieta, que es una hortaliza que se suele tomar en cremas, purés y pistos, pero que tiene grandes posibilidades  en cientos de recetas. Yo soy una auténtica admiradora de esta hortaliza y la tengo plantada en mi huerto.

El calabacín se cree que se originó hace más de 8.000 años, hay dudas si en Asia Meridional o en América Central, pero si que hay evidencias de que ya era consumido por los egipcios y más tarde, por griegos y romanos, y cuando los españoles y los portugueses llegaron al Nuevo Mundo, trajeron esta fruta a Europa. Desde entonces, esta hortaliza se ha hecho muy popular, con una producción de más de 5.000 millones de toneladas al año, siendo Estados Unidos y China el mayor productor.

Incluirlo en nuestra dieta nos ayudará a bajar el nivel de colesterol en nuestro sistema, sus altos niveles de vitaminas A y C también contribuyen a la disminución del riesgo de la aterosclerosis.  Uno de los mejores beneficios para la salud del calabacín es el fortalecimiento de nuestros ojos, gracias a la luteína y la zeaxantina. Tienen un alto contenido en fibra y agua y un bajo contenido de calorías.

Ayuda a reducir los niveles de presión arterial gracias al  potasio y al magnesio. El calabacín es una potente fuente de vitaminas A y C, poderosos antioxidantes con  propiedades anti-inflamatorias.

Creo que todas estas razones y su versatilidad, ya que se aprovecha todo, la pulpa, la piel y hasta las flores, os animará a usarlo sino lo habíais hecho ya.

La receta que os presento incluye un poco de todo, hortaliza, carne, lácteos, etc… Es una receta completa que sirve de plato único, es muy saciante y tiene un sabor espectacular.

Para preparar los espaguetis cuento en mi alacena con este aparatito tan práctico, llamado espiralizador, muy económico y de esos gadets que te facilitan mucho el trabajo en la cocina. Pero si no disponéis de uno podéis cortarlos en juliana y solucionado.

INGREDIENTES

-500g de filetes de pechuga de pollo

-1 cucharadita de orégano seco

-300 ml de tomate triturado

-350g de espaguetis de calabacín

-100 g de queso mozzarella fresca

-75 g de queso parmesano rallado

-75 g de pan rallado

-1 puñado de hojas de albahaca

-Aceite de oliva

PREPARACIÓN

-Calentamos un poco de aceite en una sartén apta para el horno. Una vez la sartén esté caliente espolvoreamos sal y pimienta, ponemos el pollo y lo sazonamos por encima también. Lo freímos a fuego alto hasta que se dore por completo.


-Mientras el pollo se fríe, preparamos los espaguetis de calabacín. Quitamos los extremos del calabacín y usamos un espiralizador para hacer espaguetis. También se puede cortar el calabacín en juliana. Lo introducimos a la sartén. Espolvoreamos con orégano seco. Mezclamos todo bien. Incorporamos el tomate triturado.


-Echamos pan rallado, parmesano rallado y mozzarella en rodajas a la sartén. Metemos la sartén al horno con el grill caliente durante 4–5 minutos.


-Servimos con hojas de albahaca.

“Somos lo que comemos, pero lo que comemos nos puede ayudar a ser mucho más de lo que somos”

ALICE MAY BROCK

PATATAS A LA IMPORTANCIA Y COSTILLA ASADA

El otro día tenía una pieza de costilla para asar, petición de mi hija,  que le encanta. Normalmente la acompaño con guarnición de patatas y verduras asadas. Pero buscando una receta que no tiene nada que ver con esta comida, me apareció una foto de las patatas a la importancia.

Nunca las había preparado, pero desde la foto me estaban diciendo: “no sé a que esperas para sacar una cazuela”

Así que, ni corta ni perezosa, me puse a buscar recetas varias buscando la que más me convenciera, y al final, mirando entre mis libros de cocina, recordé de que tenía un libro de comida española tradicional donde venía una receta que me pareció la adecuada.

Como siempre me gusta indagar sobre el origen de los platos que preparo, me dispuse a hacerlo con este manjar. Creo que nunca había encontrado tan dispares teorías, aunque todos tenían un nexo en común, que fue un plato de origen humilde y que es tradicional en León y Palencia.

En su origen no llevaba azafrán, una especia cara y difícil de conseguir, e inexistente en las casas más humildes, y llevaba pimentón. Ahora se le añade el azafrán porque le da un toque exquisito a este plato, y es lo que uso en la receta. Si preferís hacer las originales sustituir el azafrán por pimentón y arreglado.

El nombre del plato, se cuenta, fue creado por nuestra ilustre escritora Emilia Pardo Bazán, autora de  libros como “La cocina española antigua” de 1913 y “La cocina española moderna” de 1914, donde ilustró a los lectores con recetas que conocía. El nombre sugiere un plato gourmet, ‘con eso de la importancia’, en realidad es una receta muy sencilla, de origen humilde y que resulta muy barata. Así que lo de “la importancia” debió surgir en forma sarcástica.

El asado de costilla no tiene la más mínima dificultad, seguro que todos en casa la preparáis en muchas ocasiones. Yo aquí os indico como la preparo yo, pero la protagonista de la receta es la PATATA A LA IMPORTANCIA.

Os puedo asegurar que no quedó nada en el plato, yo ni probé la costilla porque no podía dejar de comer este delicioso manjar. Que algo con ingredientes tan simples pueda estar tan delicioso nos da testimonio de la inventiva de nuestros antepasados para dotar de sabor a los platos en tiempos de escasez y pobreza, agudizando el ingenio a los fogones, y hace que admire más este tipo de platos sencillos y tradicionales.

Vamos a por la receta.

INGREDIENTES

Asado de costilla

-1 costilla de cerdo grande

– 2 ajos

-Perejil

-Romero y tomillo fresco

-Vino blanco

-Aceite de oliva

-Sal y pimienta

Patatas a la importancia

-1 patata  por persona

-1 cebolla

-2 dientes de ajo

-Perejil fresco

-2 huevos

-Harina

-Sal

-Pimienta

 -Vino blanco (un chorrito)

-Hebras de azafrán

-Caldo de pollo casero

PREPARACIÓN

-La costilla la adobo el día anterior, pero si no os es posible, hacerlo mínimo unas horas antes para que coja el sabor.

-En el mortero machacamos los ajos y perejil. En un bol añadimos aceite de oliva, la majada, un vasito de vino blanco, y las hojas del romero y el tomillo.

-Salpimentamos en una fuente honda que pueda ir al horno la pieza de costilla, y la cubrimos con la mezcla. Lo que yo hago es varias veces durante el día es sacarla de la nevera, e ir volteando la carne para que vaya cogiendo el adobo por todas partes. Y al día siguiente la saco por la mañana un par de horas antes de meterla en el horno.

-Se precalienta el horno a 190º y se asa lentamente dando vueltas cada cierto tiempo para que se haga por igual. El tiempo es aleatorio, todo depende del grado de asado que os guste, o la carne más tierna o más pasada, eso ya a vuestra elección.

Mientras preparamos las patatas:

-Comenzamos lavando las patatas y cortándolas en rodajas de un grosor de 1 cm más o menos.

-Salpimentamos las patatas y las pasamos por harina y por los huevos batidos.Tenemos que quitar bien el exceso de harina para que no se queden pegotes.

-Ahora tenemos que freír las patatas a fuego medio en abundante aceite de oliva un minuto por cada lado.

-Las pasamos a un papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

-Pochamos a fuego suave la cebolla con un majado de los ajos y un poco de perejil. Lo dejamos muy lento durante unos 15 minutos hasta que quede blandita.

-Incorporamos una cucharadita de harina y rehogamos para quitarle el sabor a crudo. Agregamos el vino blanco y las patatas. Dejamos que se evapore el alcohol.

-Cubrimos con el caldo de pollo casero y ponemos unas hebras de azafrán. Dejamos cocinar a fuego lento durante 20 minutos. Yo lo tuve 30 minutos porque necesitó más tiempo. Comprobareis que las patatas están listas cuando las pinchemos y estén blanditas las rodajas de patatas.

-Servimos con perejil picado por encima.

“Lo más encogido y apretado que se puede imaginar en el mundo, no acierta a dar idea del grado de reducción que consigue el estómago de un labrador gallego.”

EMILIA PARDO BAZÁN

MUSLITOS DE POLLO CON CHAMPIÑONES Y PATATAS

Hoy os voy a mostrar una de mis recetas favoritas para preparar los muslitos de pollo. Es una receta muy sencilla y muy rápida para esos días que no tienes ganas de cocinar pero que quieres comer bien.

Esta receta la preparo primero en la vitro y luego la termino en el horno, para ello necesitáis una cacerola que se pueda meter en el horno. Si no disponéis de una podéis pasar el pollo de la olla a una bandeja de horno, y si es mucho trastorno porque se ensucian muchos cacharros podéis hacer todo el proceso en la cocina, en lugar de un acabado mas crujiente y dorado os quedará guisado, pero os aseguro que estará delicioso igual. Hasta que no adquirí una hace poco tiempo, yo muchas veces, por no manchar más batería, solo lo guisaba.

Los champiñones los uso frescos, pero siempre tengo unos botes de champiñones en la alacena para esos días que me apetecen usarlos y no he ido a comprar, ya que vivo en un pueblo donde no hay ni tienda y no puedo disponer de ingredientes al momento, así que improvisar es algo muy común en mi vida. Si no tenéis champiñones frescos, usad los de bote.

Esta receta la suelo hacer con los muslitos de pollo, pero también podéis usar contramuslos, quedará igual de jugoso. Con la pechuga no, hice la prueba y queda muy reseco.

También veréis que tanto en esta receta como en muchas que veréis por este blog, uso las hierbas frescas. Siempre tengo hierbas frescas plantadas en mi casa, en primavera y verano las planto en el huerto, en otoño e invierno las tengo en el interior. Siempre tengo perejil, cilantro, tomillo, romero, laurel, tomillo limón y orégano. Si no disponéis de ellas, podéis usarlas secas. No dan el mismo sabor, lógicamente, pero ayudan a resaltar el plato.

Otra cosa que veréis mucho es que pongo cebolla en la receta. Siempre uso cebolla congelada (para mí el mejor invento del S.XXI es que a alguien se le ocurriera cortar la cebolla en daditos, congelarla, y lista para usar). Ya sé que una cocinera que no usa cebolla puede parecer una aberración ,pero como he dicho en varias ocasiones, no soy cocinera profesional y odio la cebolla cruda. Desde niña tengo un trauma con ella que no he podido superar, pero la aparición de la cebolla congelada me ha permitido no renunciar al sabor que le da a los guisos (no se puede usar cruda) y en mi congelador nunca faltan varias bolsas. Si amáis la cebolla, usadla fresquita.

INGREDIENTES

-8 muslitos de pollo

-2 patatas grandes cortadas en rodajas de medio centímetro

-2 zanahorias cortadas en rodajas de 1 cm

-2 pimientos verdes italianos cortados en cuadrados grandes

-400 g.de champiñones frescos cortados a la mitad. Si son muy grandes en 4 cuartos.

-Cebolla picada fina (fresca o congelada)

-2 ajos picados finos

-1 y medio vaso de vino blanco

-Agua para cubrir los muslitos

-Aceite de oliva virgen

-Sal

-Pimienta negra

-Dos ramas de romero

-Perejil

-Dos hojas de laurel

PREPARACIÓN

-Ponemos la cacerola al fuego, si es una cacerola ancha mucho mejor, cuando esté caliente cubrimos el fondo con aceite de oliva virgen. Ponemos los muslitos en la cacerola, salpimentamos y doramos.

– Cuando el pollo empiece a dorar se añade la cebolla y el ajo y se sigue dorando todo junto. A continuación añadimos la zanahoria y los pimientos. Rehogamos todo junto durante unos minutos. Cuando esté todo bien rehogado añadimos el vino y dejamos reducir.

-Ponemos mientras a precalentar el horno a 200º

-Añadimos el agua hasta que cubra 2/3  del pollo, salamos, añadimos las ramas de romero, las hojas de laurel y guisamos a fuego medio, hasta que el agua evapore un poco y quede por la mitad del pollo. Es cuando añadimos las patatas cortadas en rodajas algo gruesas. Unos diez minutos más hasta que las patatas se integren en el guiso. A continuación añadimos los champiñones y rectificamos de sal por si necesitara algo más.

-Aquí es donde tenemos dos opciones:

1. Poner la cacerola o pasar todo a una bandeja de horno, meter en el horno, y hornear unos 20 , hasta que veamos el pollo con la piel crujiente, los champiñones y las patatas doradas (cada horno tiene sus tiempos y sus trucos).

2. Poner a fuego medio  la vitro (la mía en el 6), y dejar guisar todo junto hasta que el pollo, los champiñones y las patatas estén tiernas y jugosas. Cuando le falten unos minutos añadir el perejil picadito en el último hervor.

-La salsa quedará espesita perfecta para mojar pan, que se que os gusta, ¿y a quién no?

-Llega la hora de emplatar. Yo lo sirvo en un plato hondo, dos muslitos por persona, y unas patatas con champiñones, zanahoria y pimiento de guarnición. Regamos por encima con la salsa, y listo para disfrutar.

Nota: es altamente recomendable tener una buena ración de pan para este plato, lo vais a necesitar.

“No hay amor más sincero que el que sentimos por la comida”

GEORGE BERNARD SHAW