SOBRE MI

          Me llamo Ana, pero todos me conocen como Bruxana.

Siempre me gustó cocinar, ya desde bien joven, pero el trabajo, la familia y otras aficiones no me dejaban mucho tiempo libre, aunque en cuanto tenía ocasión me metía en la cocina. Hace un año y medio, por motivos de salud, me vi confinada en casa, con muy pocas cosas que pudiera hacer para entretenerme, porque siempre he sido muy activa y de repente ver que no podía hacer todo lo que hacía normalmente me agobiaba; y redescubrí la cocina. Y lo que en principio fue una manera de entretenerme se convirtió en una pasión. Empecé a leer libros, a ver documentales y programas de televisión sobre gastronomía, a seguir los blogs de  cocineros y reposteros, y a ponerlo en práctica.

Cuando las recetas pasaron de comibles a visualmente atractivas, comencé a subirlas a las redes. Y me sorprendió ver que gustaban, y más aún que me pidieran las recetas. Uno de los problemas de las redes sociales es que es todo un aquí y ahora, y las recetas se perdían entre publicaciones, así que mi marido y amigos me animaron a crear un blog de cocina. Y me dije ¿por qué no? lo peor que puede pasar es que a nadie le interese este blog, pero tendré un espacio donde almacenar mis recetas.

                             ¿Por qué La Alacena de Bruxana?


Siempre me han encantado las alacenas. Antaño las cocinas eran el punto neurálgico de los hogares, donde estaban las cocinas de leña y carbón para cocinar y para calentarse, y la familia se reunía alrededor de la misma y allí hacían la vida. La alacena era, después de la cocina, lo más importante de la misma. En un tiempo donde todo se hacía en casa de manera tradicional, la alacena era el lugar de despensa, donde se conservaba la comida, donde se guardaban los enseres, y donde todo se almacenaba. Siempre quise tener mi alacena, y cuando nos trasladamos a vivir a un pueblecito y reformamos la casa, lo primero fue la cocina, y en la
cocina, una alacena. Muy especial, porque la hicimos con nuestras manos. Yo el diseño y la decoración, mi marido puso la mano de obra.
Así que no se me ocurre un nombre más apropiado para mi blog.

Mi hijo, que es un artista, me ha diseñado la portada, que a mí, particularmente, me parece preciosa, y me representa mucho.

Por último decir que no soy cocinera profesional, ni repostera, que nunca he estudiado en una escuela de cocina, y que las recetas que aquí encontraréis son recetas que he preparado de siempre, algunas aprendidas de mi madre y mis abuelas, de lo que leo y veo en libros, en blogs  y programas de cocina dándole mi toque personal, o lo que se me ocurre en un día de inspiración.

Ahora solo espero que os guste, que os sirva de inspiración, y que lo disfrutéis tanto como yo.