PRYANIKS, DOSTOYEVSKI Y “EL ETERNO MARIDO”

Esta tarde es el club de lectura, y como siempre no puede faltar un delicioso dulce para amenizar el momento.

Esta vez la obra es “El eterno marido”, de Fiodor Dostoyevski, así que me parece acertado preparar una típicas galletas rusas, en honor al autor.

La palabra pryanik se usa para describir varios tipos de galletas rusas tradicionales, dulces y horneadas. Originarios del siglo IV AC, los pryanik se volvieron populares en la cocina rusa durante el siglo IX d.C. Al inicio, se preparaban con miel, harina de centeno y jugos de bayas. Dado que la miel constituía la mayor proporción de la masa, se los conocía simplemente como pan de miel.

Las especias se les agregaron más tarde, durante el siglo XII al XIII, cuando Rusia abrió rutas comerciales con Medio Oriente y la India. Estas especias hicieron que la receta se pareciera más a la del pan de jengibre que se consume en toda Europa occidental hoy en día. Se pueden rellenar de mermelada o dejarlas simples (yo las he rellenado).

Estoy segura de que si Dostoyevski hubiera comido una buena cantidad de estas galletas, se le hubiera endulzado en carácter y puede que sus personajes tuvieran un punto de alegría de vivir, aunque entonces no serían personajes complejos y sufridores, pero claro, ya no sería Dostoyevski.

El eterno marido gira en torno al conflicto que surge del triángulo marido-esposa-amante, donde el amante lleva sobre sus hombros la narración de la historia, y el marido es definido como un títere en manos de la mujer. Aquí, como es la tónica en los personajes de Fiodor, los personajes no acaban bien parados, son complejos, llenos de sombras, y en este libro en particular, hace un retrato del hombre débil a manos de las mujeres dominantes que prácticamente empujan a las mismas a manos de amantes. Va ser una reunión del club de lectura de lo más entretenido, de eso estoy segura.

Tengo que confesar que he necesitado unos cuantos tés y galletas para terminar el libro, ya que, si algo tiene Dostoyevski, es que no te deja indiferente, para bien o para mal, ya que desgrana de una manera magistral la psicología del ser humano, te guste su forma de escribir o no.

Y si me dan a elegir entre  Dostoyevski y unas Pryanik, me quedo con las segundas.

Nunca había horneado unas galletas que, literalmente, inundaran la casa con los aromas de la canela, el jengibre, el cardamomo, de una manera tan intensa; una sinfonía de olores que aún retengo en mi pituitaria. Son maravillosas, están riquísimas. Preparadlas, y sabréis de lo que os hablo.

INGREDIENTES

-450 g de harina

-120 g de miel

-1 huevo

-120 g de mantequilla (derretida)

-3 cucharaditas de levadura en polvo

-1 cucharadita de jengibre molido

-1 cucharadita de polvo de cardamomo

-½ cucharadita de canela molida

-½ cucharadita de nuez moscada recién rallada

-180 g de azúcar extrafino 

-Mermelada (yo la usé de moras y arádanos)

-120 g de azúcar glas

-1 clara de huevo

PREPARACIÓN

-En el recipiente de una batidora de repostería, combine la mitad de la harina y las especias.

-En una cacerola, derretimos la miel a fuego lento, agregamos la levadura en polvo y mezclamos bien. Retiramos del fuego inmediatamente.

-Agregamos la mezcla de harina y mezclamos.

-Añadimos la mantequilla derretida y seguimos mezclando.

-A continuación, agregamos el huevo y seguimos mezclando.

-Agregamos el azúcar e integramos todo.

-Una vez integrado vamos agregando gradualmente el resto de la harina.

-Dividimos la masa en 3 trozos, lo cubrimos con un film de plástico y refrigeramos durante 1 hora.

-Precalentamos el horno a 180º

-En una superficie de trabajo enharinada, estiramos cada trozo de masa hasta que tengan menos de 6 cm. de grosor y, con un cortador de galletas, corte círculos de 5 cm de diámetro más o menos rociando el cortador de galletas con harina o aceite para que no se pegue a la masa.Repita la operación con el resto de la masa.

-Ponemos una cucharada de mermelada en el centro en una galleta, cubrimos con otra galleta y cerramos bien los bordes,

-Colocamos los pryaniki, bien espaciados, en una bandeja para hornear forrada con papel de hornear pintado con mantequilla (con esta masa yo tuve que hornear en tres tandas)

-Horneamos durante 10 minutos a 180º y luego otros 10 minutos a 150º (ya sabéis, tiempos orientativos, cada horno es diferente)

-Dejamos enfriar sobre una rejilla .Una vez frías vamos por el glaseado.

-Batimos la clara de huevo hasta que espume.

-Añadimos el azúcar glas y bata.

-Extendemos el glaseado sobre cada uno de ellos con un pincel de pastelero.

-Dejamos que enfríe el glaseado y ya las podemos guardar en un recipiente hermético para que no cojan humedad y se ablanden.

“Yo digo que dejemos que el mundo se vaya al infierno, pero siempre debería tomar antes mi té”

FYODOR DOSTOYEVSKY