TRIFLE “ADRIÁN”

Lo prometido es deuda. El domingo os mostré una foto del trifle que preparé para el cumpleaños de mi cuñada, y os dije que os pondría en el blog la receta, y aquí la tenéis.

Os preguntaréis el porqué del nombre, y os lo voy a contar:

Adrián es uno de mis sobrinos, que tristemente vive en la otra punta de España y lo veo unos días al año solamente. Vinieron en verano a pasar unos días de visita, y se me ocurrió preparar este postre, que hasta el momento tenía un nombre de lo más simple, “Trifle de frutos rojos a mi manera”.

Mi sobrino es pequeño, y curiosamente, no le gusta el dulce y no toma postre. Conseguimos que probara la mouse de frutos rojos y le gustó muchísimo. Tanto que no se comió un trozo de la tarta, sino que, literalmente, la devoró. A lo mejor suena a tontería, pero que un niño que no come ningún dulce devore la tarta de la tía para mí fue uno de los momentos más emocionantes desde que hago repostería. Y en su honor, pasé a llamarle “Trifle Adrián”.

Aunque a la vista puede parecer un postre pesado por sus capas variadas y  su envergadura, no lo es para nada. El bizcocho genovés es muy ligero, las capas de mouse de frutos rojos y la crema de mascarpone están muy equilibradas en dulzor, y el sirope de frutos rojos y naranja con el que humedezco las capas de bizcocho le da el toque ácido, consiguiendo el equilibrio perfecto.

Como lleva varias capas os voy a poner la receta por partes y el montaje final para que sea más sencillo a la hora de prepararlo, porque sé que lo vais a hacer, y os va a encantar. Eso si, antes de preparar esta receta leer bien para tener todos los ingredientes y los materiales necesarios a mano. Es una tarta sencilla pero laboriosa y tener todo planificado y preparado os va a simplificar el tiempo que lleva todo el proceso.

BIZCOCHO GENOVÉS

INGREDIENTES

-4 huevos grandes

-120 g azúcar

-1 cucharadita de esencia de vainilla

-120 g harina de repostería

-Sal

-Mantequilla para untar el molde

-Harina (para espolvorear)

PREPARACIÓN

-Con varillas eléctricas o manuales (con las eléctricas nos costará menos trabajo), batimos los huevos junto con el azúcar y la esencia de vainilla hasta triplicar su volumen. La masa cogerá un color blanco rápidamente pero es necesario que triplique su volumen, por lo que hay que batir muy bien.

-Añadimos poco a poco la harina tamizada y la sal. Mezclamos con movimientos envolventes para evitar que se bajen los huevos.

-Preparamos el molde con un poquito de mantequilla y espolvoreamos con harina.

-Llevamos al horno 25 minutos a 180º, calor arriba y abajo. Recordad que el tiempo es orientativo, cada horno es un mundo. Transcurrido el tiempo, retiramos el molde del horno.

-Dejamos reposar el bizcocho dentro del molde 5 minutos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

-Una vez frío lo cortamos en tres láminas de un grosor de 1 cm más o menos para las tres capas de bizcocho.

NOTA: Si queréis ahorraros el paso del bizcocho por el tiempo podéis comprar en cualquier supermercado unos bizcochos que vienen ya preparados y cortados en tres capas. No está tan bueno como el casero pero hace el apaño y os ahorráis tiempo y trabajo.

Y si tenéis la Thermomix también tenéis la receta de este bizcocho.

INGREDIENTES:

-4 huevos L
-100 gr. azúcar
-pizca sal
-100 gr. harina
-1 cta. vainilla

PREPARACIÓN:


-Precalentar el horno a 180º.
– Colocar la mariposa, huevos, azúcar y sal, 8 min. 37º, vel.4.
– Añadir la harina y vainilla, sin quitar la mariposa, 15 seg. vel.2. Quitar la mariposa y terminar de envolver.
– Echar la mezcla en un molde engrasado, de unos 23 cm. y hornear unos 25 minutos.
Dejar enfriar y desmoldar.

SIROPE DE FRUTOS ROJOS

Para hacer el sirope con el que empapo los bizcochos parto de un coulis de frutos rojos, que es una especie de mermelada pero más ligera. Paso el coulis por un colador, y el jugo que suelta lo uso para empapar lo bizcochos y la fruta para preparar la mouse.

INGREDIENTES

-250 g de frutos rojos a elegir (frambuesas, arándanos, fresas…)

-2 cucharadas de azúcar (o más si la fruta es ácida)

-Zumo de naranja

PREPARACIÓN

-En un cazo ponemos los frutos y el azúcar a fuego medio-bajo ( en mi vitro lo pongo al 5), y dejo que se el azúcar y la fruta se integre, y a continuación añado el zumo de la naranja y dejo reducir unos 5 ó 6 minutos hasta que se vea todo integrado pero que no hay cogido una consistencia pastosa como para hacer mermelada.

-Pasamos a un colador y reservamos el jugo por un lado y la fruta por otro. Dejamos enfriar antes de usar.

CREMA DE MASCARPONE

INGREDIENTES

-Medio litro de nata 35% materia grasa

-500 g de mascarpone

-Un chorrito de esencia de vainilla

-150 g de azúcar glas

PREPARACIÓN

-Importante que esté todo frío de la nevera.

-Con la batidora de varillas, ponemos el mascarpone en un bol profundo, y batimos a velocidad media hasta que ablande.

-A continuación incorporamos el azúcar glas y batimos a velocidad alta 1 minuto.

-Incorporamos el extracto de vainilla, con una espátula de silicona recogemos lo que se hay pegado a las paredes, seguimos batiendo y cuando se vea todo integrado vamos añadiendo la nata sin dejar de batir, a velocidad alta, hasta que tenga una consistencia cremosa, más o menos 2 minutos, pero siempre controlando que no se corte la crema. Reservamos en la nevera tapado con papel film a piel para que no se reseque la capa superficial.

MOUSSE DE FRUTOS ROJOS

INGREDIENTES

-500 g de nata fría 35% materia grasa

-Los frutos rojos reservados del coulis.

-150 g de azúcar glas

PREPARACIÓN

-Trituramos bien los frutos rojos para no encontrar los tropezones en la mouse.

-En un bol profundo con la batidora de varillas montamos la nata con el azúcar hasta que quede cremosa. A continuación añadimos los frutos rojos y lo vamos integrando poco a poco con la nata con una lengua de silicona con movimientos envolventes para que no se baje la nata y quede cremoso. Reservamos en la nevera tapado con papel film a piel para que no se reseque la capa superficial.

LLEGA LA HORA DEL MONTAJE

-Lo primero para hacer un trifle y lo más importante es tener un recipiente apto para tal menester. Tiene que ser de cristal para que se vean las capas, es conveniente que el diámetro sea de 20 o 22 cm porque es el tamaño más común de los aros de emplatar grandes para cortar los bizcochos y que encajen perfectos, y que sea profundo para poder colocar las tres capas que lleva.

-Lo segundo frutos rojos frescos para las capas y la decoración. Yo uso fresas, frambuesas, moras y arándanos. La colocación de las frutas siempre a la imaginación o como más os guste, eso sí, siempre guardando correlatividad y que se va uniforme, sino no lucirá perfecto. Las fresas laminadas porque tienen mucho volumen, el resto se puede dejar tal cual.

-Primero ponemos una base de bizcocho, lo mojamos con el sirope, y alrededor, entre el bizcocho y el lateral del envase, vamos colocando los frutos rojos. Yo en la primera capa alterno láminas de fresa con moras alternado una de cada.

-A continuación, con una espatúla y mucho cuidado ponemos una capa de crema de queso, y digo con cuidado para no levantar la fruta que hemos colocado.

-Ponemos otro bizcocho encima, presionamos con delicadeza para que se pegue a la capa de crema, lo bañamos en el sirope, colocamos la fruta ( en este caso yo usé frambuesas y arándanos), y ponemos una capa de mouse de frutos rojos.

-Tercera capa igual. Aquí se puede elegir la capa de la crema que os guste más. Yo escogí los frutos rojos, pero podéis poner la crema de queso.

– Como colofón en la decoración, meter en dos mangas pasteleras las cremas con una boquilla gruesa rizada, y hacer rosetones alternando una y otra. Y luego decoramos con la fruta, aquí la imaginación manda. En este caso yo puse con la crema de queso la edad de la homenajeada, pero normalmente cubro toda la tarta haciendo un tapiz con las distintas combinaciones de las fresas frambuesas, arándanos y moras. Y adornamos con azúcar glas.

-Ahora toda disfrutarla. Como es una tarta muy contundente la dificultad se presenta al servirla. O bien tenéis una pala larga para poder servir en raciones individuales, o bien presentáis el postre en el centro y todos a comer del recipiente.

“El postre tiene que ser espectacular, porque llega cuando el gourmet ya no tiene hambre”

 ALEXANDRE GRIMOD

GALLETAS DE MIEL

Hoy mi entrada al blog es un poco peculiar. Incluye receta, pero es algo más.

Comienza con un detalle que quería preparar para una amiga, porque en esta vida, según dice el refrán y mi código de conducta : ”es de bien nacido ser agradecido”.

Entonces pensé que el mejor detalle que podría tener con ella debía incluir algo con esta rica miel, ya que la prepara su hijo, y a la que me he vuelto adicta. Es una miel maravillosa, con un sabor exquisito, ni demasiado dulce, ni demasiado fuerte, el equilibrio perfecto.

Perfecta para tomar sola, como endulzante, pero también para repostería y para cosmética.

Estos jabones artesanales que preparo (yo ya no uso otro para lavar mi rostro y el cuerpo), llevan miel, y he preparado unas galletas de miel con chocolate. La mermelada no lleva miel, aunque no sería mala idea (habrá que darle unas vueltas).

Esta miel está elaborada de manera artesanal en Cortiguera, en mi precioso Bierzo. Y el envase me parece precioso.

La miel es un producto indispensable en mi alacena, soy una auténtica enamorada de este producto que la naturaleza nos regala, gracias al incansable trabajo de las abejas, tan importantes para la supervivencia del mundo gracias a la polinización. Son hacedoras de vida.

Todos los días tomo miel de una manera u otra, y poco a poco la voy incluyendo en mis recetas porque tiene mucho potencial.

La miel tiene muchos beneficios,  tales como la regulación del azúcar en la sangre, reducir el estrés metabólico y promover la recuperación del sueño. Es antiinflamatorio, cicatrizante,antisépticas, antibacteriana, mejora la digestión, refuerza el sistema inmunológico, entre otras propiedades.

En la cocina cuenta con muchos usos. Por ejemplo, hay quien la utiliza para suavizar la acidez de la salsa de tomate natural; otros buscan mejorar la terneza de la carne asada untándola en miel; hay quien la emplea para clarificar vinos y zumos o para congelar la fruta.

Al mismo tiempo, es considerada como un potenciador de los sabores de alimentos como quesos, yogures, masas horneadas, frutas, e incluso es recomendable su uso en los helados, puesto que sus azúcares naturales –glucosa y fructosa- tardan más en congelarse que la sacarosa del azúcar, lo que confiere una mayor cremosidad a los helados. 

Así que os anime a que incluyáis la miel en vuestra cocina y en vuestra alimentación, es el regalo que las abejas nos ofrece, naturaleza pura en una cucharada.

INGREDIENTES

Para 15 unidades

-70 g de miel

-90 g de mantequilla

-80 g de harina de repostería

-50 g de azúcar moreno

-Chocolate negro de repostería (opcional)

PREPARACIÓN

-Precalentar el horno a 180ºC y dos bandejas con papel de hornear (yo tuve que hacer tres tandas de horneado porque se expanden mucho).

-Colocar en un cazo la miel con la mantequilla y el azúcar moreno. Calentar a fuego medio y cocinar removiendo con suavidad, hasta que se derrita todo junto.

-Cuando se obtenga una mezcla homogénea, agregar la harina y seguir removiendo para integrarla bien. Si hay grumos, es más fácil usando unas varillas.

-Repartir la masa en las bandejas depositando cucharadas no muy grandes, yo uso la medida de una cucharilla de café, y dejando varios centímetros de separación entre ellas porque se expanden mucho. Hornear hasta que se doren los bordes, unos 5 minutos. Dejar enfriar sobre una rejilla.

-Derretir en un cazo al baño maría el chocolate y decorar las galletas. Esto es opcional, pero el contraste de la galleta dulce con el chocolate negro es fantástica.

“Las abejas tienen un olor, ya sabes, y si no lo hacen deberían, porque sus pies están espolvoreados con especias de un millón de flores, que nos regalan en forma de miel”. 

RAY BRADBURY

GALLETAS DE VAINILLA, MERMELADA…Y UN AMOR

Esta semana hemos tenido la reunión del club de lectura al que pertenezco, ya que otra de mis pasiones es leer (sí, tengo muchas aficiones, lo sé, soy una persona con muchas inquietudes).

Siempre espero con unas ganas enormes a que llegue el día de la reunión, porque me encanta compartir mi amor por las palabras e intercambiar los múltiples puntos de vista que un libro puede provocar, muchas veces completamente en las antípodas unos de otros, y aún así, siempre con respeto e intentando entender el razonamiento que le lleva a pensar tan distinto. Es un aire fresco que te mantiene la mente despierta en un cruce continuo de palabras que te da vida.

Y en agradecimiento por tan gratos momentos, me gusta agasajar a mis compañeras y compañeros con un dulce, unas galletas, o lo que se tercie. Suelo elegirlo mientras leo el libro y son las palabras que lo contienen y lo que a mí me provocan lo que hace decantarme por una preparación u otra.

En este caso el libro que hemos leído es “Un amor” de Sara Mesa, un libro que es todo menos una novela romántica, aunque el título sugiera lo contrario, sino una historia dura, con personajes feos, turbios, amor no correspondido, obsesión, que te puede llevar al desasosiego (aunque engancha desde la página 1), y sentí la necesidad de darle a la reunión, como contraste, un toque dulce y romántico, que arrancara una sonrisa, y con estas galletas lo conseguí.

INGREDIENTES

-250 g de mantequilla fría, cortada en daditos

-250 g de azúcar blanco

-1 huevo

-400 g de harina de uso común

-100 g de almendras molidas

-1 cucharada de extracto de vainilla

-Mermelada de frutos rojos (yo usé mi mermelada casera)

-Azúcar glas

PREPARACIÓN

-Lo primero que tenemos que hacer es batir 250 g de mantequilla con 250 g de azúcar blanco hasta que estén integrados y la mezcla sea muy cremosa.


-Incorporamos la esencia de vainilla y el huevo. Batimos de nuevo.


-Incorporamos 400 g de harina tamizada con la almendra molida y las añadimos al bol de la mantequilla, batiendo a la velocidad mínima, hasta tener una masa homogénea.

-Hacemos una bola, la cubrimos con papel film y refrigeramos unos 15 minutos.


-Estiramos la masa entre dos papeles de horno, hasta lograr un grosor uniforme. Refrigeramos otros 15 minutos, hasta que quede dura.


-A continuación las cortaremos usando los cortadores. Primero cortaremos el círculo usando un cortador rizado, después, a la mitad de las galletas, les quitaremos el centro con ayuda de un cortador pequeño.

-Una vez cortadas las galletas, las trasladamos a nuestra bandeja de horno sobre papel de horno y las refrigeraremos durante 30 minutos.

-Precalentamos el horno a 180º


-A continuación las hornearemos 10-12 minutos a 180º, o hasta que los bordes se doren.


-Tras el horneado las dejaremos enfriar en la bandeja hasta que estén templadas, si intentamos moverlas en caliente se romperán, y después las dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. Las galletas que van agujereadas las espolvoreamos con azúcar glas. Una vez frías  ponemos un poco de mermelada en el centro y las cerramos presionando despacio para que no se desborde por los laterales.

Y ve con claridad que todo conducía a ese momento. Incluso lo que no parecía conducir a ninguna parte”

SARA MESA (UN AMOR)

BAMBAS DE TRUFA

Normalmente soy fiel a mi desayuno. Un tazón de café con leche acompañado de unas tostadas y mermelada casera, miel o aceite de oliva, según el día.

Pero de vez en cuando me apetece alguna pieza de bollería, y me resisto a la bollería industrial, me gusta prepararla en casa, para evitar los conservantes, las grasas de mala calidad, el exceso de azúcar, ya que en casa la preparas con ingredientes de buena calidad  y controlas todo el proceso. Si no preparáis vuestra bollería en casa, os animo a hacerlo. Hay muchos productos que compramos en el supermercado que no dan mucho trabajo y el resultado de sabor y calidad es notable. Siempre teniendo en cuenta  que tienen que deben ser considerados “caprichos” de consumo esporádico, porque son altamente calóricos y hay que comerlos con precaución.

No confundir la bollería industrial del supermercado con piezas de bollería de obradores artesanales, esas piezas preparadas con ingredientes de calidad, con tiempo y mimo. Pero a esas no tengo acceso excepto si bajo a la ciudad, y eso sólo lo hago para gestiones puntuales, sino mi tiempo transcurre en la tranquilidad del pueblo, y aquí el “hazlo tú misma” manda.

Estas bambas están buenísimas, y no requiere de mucho trabajo, esfuerzo y en poco más de una hora las tenéis preparadas.

Lo único que lleva más tiempo, y no por la dificultad sino por el tiempo de enfriado, es la trufa, pero una de las ventajas de las bambas es que se pueden preparar con antelación, porque metidas en un recipiente hermético que las proteja de olores y humedad se conservan varios días y tener la trufa en una manga pastelera. Sólo tenéis que sacarlas un rato antes para que atemperen y rellenarlas al momento.

Y si las tenéis preparadas y os han sobrado, exactamente igual, bien protegidas en un recipiente hermético, las sacáis una hora antes y ya está, listas para consumir.

Las bambas son muy versátiles, podéis rellenarlas de trufa, como estas, o de nata, crema, chocolate, mermelada, y lo que se os pueda ocurrir. Y podéis adornarlas con chocolate, como lo he hecho yo, pero también con azúcar glas, glaseadas, sin nada. Vamos, gusto e imaginación al poder.

INGREDIENTES

Para la masa:

-850 g harina de fuerza

-150 g azúcar

-165 g huevo

-165 g mantequilla

-260 g agua

-62 g levadura fresca

-20 g sal

-Ralladura de naranja

Para  la trufa:

-225 g de chocolate para fundir negro 70% (especial repostería)

-750 g de nata de mínimo 35% materia grasa

-125 g azúcar glas o blanquilla

-1 cucharadita de vainilla (opcional)

Para la cobertura:

-200 g de chocolate con leche de repostería.

-Crujiente de almendra

PREPARACIÓN:

-Primero preparamos la trufa porque tiene que enfriar mínimo cuatro horas.

-En un cazo añadimos la nata y el azúcar. Encendemos el fuego y removemos sin parar hasta que el azúcar se haya disuelto. Seguimos calentando la nata hasta que comience a hervir.

-En este momento apagamos el fuego e incorporamos el chocolate. Removemos para que el chocolate comience a disolverse con el calor residual de la nata. Volvemos a encender el fuego y, removiendo sin parar, cocinamos de nuevo la nata hasta que vuelva a hervir.

-Lo hacemos a fuego suave, sin prisas y removiendo de vez en cuando para que el azúcar se disuelva y no se nos agarre al fondo del recipiente.

-Apagamos el fuego y vertemos la nata con chocolate en un bol que luego irá al frigo. Dejamos que la mezcla se temple, es importante que este tibia antes de pasarla a otro recipiente e introducirla en la nevera.

-Cubrimos con film transparente y la guardamos en el frigo hasta que esté muy fría. En la nevera la dejaremos que se enfríe durante un mínimo de cuatro horas.

-Una vez que la crema esté bien fría será el momento de montarla. Debe quedarnos una crema muy densa y dura, que sea capaz de formar picos altos y resistentes. Ponemos la crema de trufa en una manga pastelera.

-Mientras enfría la trufa preparamos las bambas.

-Mezclamos todos los ingredientes en una amasadora hasta obtener una masa homogénea fina y elástica.

-Una vez completado este paso cortamos porciones de unos 60 g, boleamos y dejamos sobre una placa de horno.

-Esperamos a que la masa termine de fermentar. Lo sabremos cuando esta haya doblado su volumen, alrededor de 30 minutos.

-Pintamos con huevo y metemos al horno a 200ºC durante 20 minutos.

-Una vez horneados ponemos en una rejilla para que no cree humedad.

-Vamos por la cobertura:

-En un cazo al baño maría o en el microondas en tandas de 10 segundos y removiendo bien el chocolate para que no se pegue, derretimos el chocolate.

-Introducimos las bambas hasta hacerle el copete y las volvemos a poner boca arriba en la rejilla.

-Espolvoreamos por encima con el crujiente de almendra y dejamos enfriar hasta que el chocolate se endurezca.

-Cuando se vayan a servir sólo tenemos que abrirlas con cuidado (el cuchillo de sierra de cortar el pan es el más adecuado), y rellenamos las bambas.

-Si no se comen al momento meterlas en un recipiente hermético en la nevera y os aguantan varios días).

“Deje que su desayuno recargue su sonrisa, caliente su corazón e ilumine su día”.

 ANTHONY T. HINCKS.

NAPOLEONES DE CHOCOLATE CON CHANTILLY Y FRAMBUESAS

Domingo, llueve, el tiempo está muy despacible, y lo único que apetece es recogerse en tu rincón favorito, leer un poco de poesía y disfrutar de un dulce. Dicho y hecho.

Hace unos días, viendo en Canal Cocina “Los postres de Anna Olson”, preparó este postre, y me pareció que tenía una apariencia tan bonita y tan apetecible, que decidí que hoy era un buen día para prepararlo.

Este postre tiene un nombre bastante complicado, “chocolate shortbread and rasperry napoleons”, pero nos vamos a quedar con su traducción al español, menos pomposo pero más bonito.

La combinación de galleta de chocolate, una capa de chantilly cremosa y el contraste de las frambuesas, es toda una delicia para el paladar, aunque tengo que confesar que quedaron tan bonitas que me daba pena comerlas.

Las medidas de esta receta viene en CUPS (tazas), así que fui pesando las medidas de cada ingrediente porque no todostenéis en casa un juego de medida en CUPS. Os pongo la medida original y su equivalencia en gramos, para facilitaros la preparación.

INGREDIENTES

Para las galletas de chocolate

-½ taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (70 g)

-¼ taza de azúcar granulado (56 g)

-¼ taza de azúcar glas (30 g)

-¾ taza de harina de uso común (110 g)

-2 cucharadas de cacao en polvo

-¼ cucharadita de sal

Para el relleno

-2/3 taza de nata montada ligeramente

-2 cucharadas de azúcar

-½ cucharadita de extracto de vainilla

-1 ½ -2 tazas de frambuesas frescas

PREPARACIÓN

-En primer lugar, vamos a preparar las galletas de chocolate. Para ello, en un bol, mezclamos la mantequilla con el azúcar glas y el azúcar normal. Batimos durante un par de minutos hasta que la mezcla esté ligera y esponjosa.

-Después, agregamos al bol la harina, la sal y el cacao en polvo. Batimos a velocidad baja y mezclamos bien hasta que se integre. Reservamos la masa en la nevera durante, al menos, una hora.

-Precalentamos el horno a 170º

-Cuando la masa esté fría, la estiramos hasta llegar a 3 mm. Con ayuda de un cortapastas de 6 centímetros con forma de flor, hacemos galletas.

-Ponemos las galletas en una bandeja de horno y las cocinamos a 170ºC durante 13-15 minutos. Dejamos enfriar.

-Mientras, vamos a preparar el relleno. En un bol, batimos la nata con el azúcar y el extracto de vainilla. Batimos hasta conseguir una crema Chantilly.

-Cuando las galletas estén frías, montamos los napoleones. Hacemos sándwiches poniendo entre dos galletas un poco de nata, unas frambuesas y otra capa de nata.

-Se puede decorar la galleta con azúcar glas, pero me parece que la galleta de chocolate tiene un color tan bonito que no las quise tapar.

“Las cosas dulces de la vida superan a las amargas”

LAO-TSÉ

MADELEINES DE LIMÓN…Y ROSALÍA DE CASTRO

Esta entrada del blog tiene olor a recién horneado y a literatura.

La reunión quincenal del club de lectura al que tengo el gusto de pertenecer, esta semana estaba dedicada a Rosalía de Castro, una de nuestras insignes escritoras, y la ocasión merecía acompañar  ese momento con algo delicioso, y para deliciosas, las “Madeleines de limón”, una de mis favoritas (y que encantaron a todos los presentes).

De Rosalía de Castro poco se puede decir que no se haya dicho ya. Solamente, en la parte que a mí me toca, dejar constancia de la admiración por este gran personaje de nuestra literatura, no solo por su arte con la pluma, totalmente indiscutible, sino por una biografía de una mujer maravillosa, intensa, luchadora, valiente, ejemplo para las mujeres de su época y que debería ser ejemplo para las mujeres actuales.

De las Madeleines solo se puede decir que son pequeños bocados de felicidad, con ese contraste dulce y ácido, como la vida misma, y como la obra de Rosalía.

Es uno de los postres más famosos de Francia, pero las teorías de su creación son variadas y de la más diversa índole.

Yo me quedo con esta, porque me parece muy acorde con la situación:

“Una chica llamada Madeleine ofreció a los peregrinos una magdalena que ella cocinaba en una concha de vieira”, y en homenaje a nuestra escritora gallega por antonomasia,y a uno de los relatos leídos, El Peregrino, ya que sitúan el origen de su forma a una concha de vieira, símbolo del camino de Santiago, y no podía elegir mejor historia.

Hay otras, pero las dejo para futuras ocasiones, porque recetas de Madeleines hay muchas, y veréis alguna más por aquí.

Esta es la receta clásica, y aquí os la dejo.

INGREDIENTES

-3 huevos

-120 g harina

-1 cucharadita de levadura química

-120 g azúcar

-120 g mantequilla

-5 cucharadas de zumo de limón

-Molde para madeleines en forma de concha

PREPARACIÓN

-Calentamos el horno a 240ºC.

-Derretimos la mantequilla en el microondas.

-Mezclamos en un bol la harina, la levadura, el azúcar y añadimos las yemas.

-Batimos las claras a punto de nieve y las añadimos a la preparación anterior.

-Añadimos la mantequilla derretida y mezclamos todo.

-Añadimos el zumo de limón.

-Mezclamos bien.

-Llenamos los moldes de Madeleine con esta masa.

-Horneamos 4 minutos a 240ºC y después bajamos la temperatura a los 180ºC y dejamos cocer 4 minutos más.

-Desmoldamos y decoramos con azúcar glas. 

Hoy me permito la licencia de acabar la publicación con un extracto del libro “DU COTÉ DE CHEZ SWANN” de MARCEL PROUST que define perfectamente como nos sentimos cuando probamos esta delicia por primera vez:

“Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro triste día tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en la que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme esa alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos.”

ARROZ CON LECHE ASTURIANO

El postre de hoy es uno de los postres tradicionales por antonomasia. Sigue siendo uno de los imprescindibles en la mayoría de nuestros hogares, y por mucho que pase el tiempo y la repostería haya avanzado y nos ofrezca tanta variedad, algunos se resisten al paso del tiempo y al olvido.

Aunque es, sobre todo, un postre típico asturiano, se prepara a lo largo y ancho de toda nuestra geografía.

En mi casa, desde que tengo recuerdos, el flan, el arroz con leche y la tarta de galletas presidían  la mesa y recuerdo que mis primos y yo éramos capaces de dejar limpias las bandejas  aunque la comida hubiera sido copiosa, y cada vez que lo preparo y el aroma comienza a llenar la cocina regreso a mi infancia, a las reuniones en casa de mis abuelos, y eso me hace feliz. Y a todos nos gustan esos momentos, ¿o no?

¿Desde cuándo se hace arroz con leche? Pues es difícil establecer un origen temporal concreto, pero habría que tener en cuenta que en España no hubo arroz antes de que los musulmanes lo trajeran a al-Ándalus y desarrollaran su cultivo, en torno al siglo X. Sabemos que en torno a 1477, por ejemplo, cuando el catalán Ruperto de Nola escribió su ‘Libro de guisados’ en Nápoles en el S.XVI ya había platos dulces hechos con leche, azúcar, especias y harina de arroz.

La receta más antigua conocida hasta ahora viene en el recetario ‘Libro del Arte de Cozina’, publicado en 1607 por Domingo Hernández de Maceras, cocinero del Colegio Mayor de Oviedo de la Universidad de Salamanca. En el apartado dedicado a los platos de vigilia la primera fórmula corresponde a «de como se hace de hazer arroz con leche» , que es prácticamente igual a la que se usa hoy en día salvo en que usa parte de agua en la cocción del arroz.

Es importante destacar que en el siglo XVII, la iglesia prohibía el consumo de lácteos y huevos en días de vigilia por lo que normalmente para estas recetas se usaban leches vegetales como leche de almendras en vez de leche de vaca, cabra u oveja. De estas bebidas vegetales surgen variantes del arroz con leche muy populares en India o Filipinas, como el “arros con leche”, que mezcla leche de coco y de vaca. 

Esta receta que os ofrezco aquí es una receta con mucha historia. Un gran amigo mío, Alejandro, tuvo a bien ofrecerme la receta heredada de su abuela, así que está preparada con mucho esmero y mucho cariño.

Decir que está delicioso es quedarme corta, es sabroso, cremoso, y además lleva encima el “requemado” típico del arroz con leche asturiano.

Tengo la inmensa suerte de contar con grandes amigos, y otro de ellos, también asturiano, me regaló un quemador típico de allí (gracias, Juan).

Así que aquí os dejo la receta sin cambiar una sola coma.

INGREDIENTES

-2 litros de leche entera

-200 gramos de arroz redondo

-200 gr de azúcar

-Dos ramas de canela

-Un chorro de anís

-Una nuez grande de mantequilla

-La piel de un limón (sin lo blanco)

-Una pizca de sal

PREPARACIÓN

-Lo mezclas todo en frio

-Revuelves bien

-Y lo pruebas, tiene que saber ya exactamente a arroz con leche

-Y a cocer, minimo una hora aunque puede llevar dos

-Revolver cada poco para que no se pegue

-Al servirlo se requema al momento para que no pierda textura y sabor

-Yo preparé dos, un arroz requemado y otro con canela, porque en mi casa hay para todos los gustos

“En casa sirvo el tipo de comida cuya historia conozco”.

MICHAEL POLLAN (ESCRITOR)

TARTALETAS CON CREMA DE CHOCOLATE, CREMA DE LIMÓN Y MERENGUE

Hay tardes que lo único que deseas es hacer un rico té, sentarte en tu rincón favorito y leer un libro. Si además lo acompañas con unas tartaletas deliciosas, la tarde ya pasa de ser buena a ser perfecta.

Normalmente las tartaletas se hacen con masa de hojaldre o masa quebrada, pero si queréis darles un toque de sabor a galleta, con la masa sable básica (o sable bretón) quedan deliciosas. Es un poco más difícil de manipular, hay que tratar la masa con delicadeza, pero os aseguro que el resultado merece la pena.

Combinar la masa sable, con la ganache de chocolate y la crema de limón, es como estar disfrutando de unas deliciosas galletas de chocolate y limón pero con la cremosidad de un delicioso relleno; coronado con un rico merengue, ya no se le puede pedir más a estas tartaletas.

Hoy os voy a poner la receta por partes para que sea más sencillo de entender ya que la receta lleva muchos elementos distintos.

Es una receta que no reviste dificultad, pero si lleva bastante tiempo, pero os podéis organizar y dejar parte de la receta preparada del día anterior.

Yo preparé las tartaletas, que es lo que más tiempo lleva, entre hacerlas y los tiempos de enfriado. Una vez frías las puse en una bolsa de conservación y la cerré bien. Al ser masa de galletas aguantan varios días en perfecto estado. Y preparé la crema de limón y una vez fría la puse en un bote hermético en la nevera (también aguanta varios días preparada). Podéis hacer más cantidad, y con la masa sablé que os sobre preparar unas galletas, rellenarlas con esta crema, espolvorearlas con azúcar glas, y no os durarán un asalto.

Al día siguiente preparáis la crema de chocolate y rellenáis las tartaletas, y una vez enfriadas, el merengue se hace rápido y solo es montar la capa de limón, poner el merengue y servir.

MASA SABLE

-120 gramos de azúcar

-125 gramos de mantequilla en pomada

-160 gramos de harina de repostería

-11 gramos de levadura química

-60 gramos de yemas de huevo (3 yemas grandes aprox.)

-1 pellizquito de sal

-Poner la mantequilla pomada en un cuenco grande; añadir el azúcar y mezclar bien hasta que el azúcar esté bien integrado y la mantequilla cremosa. Batir las yemas de huevo e incorpóralas a la mantequilla, volver a mezclar hasta quede incorporado todo.

-Tamizar la harina con la levadura y la sal pasándola por un colador y añadirla a la mezcla anterior; mezclar hasta obtener una masa homogénea, sin grumos.

-Hacemos una bola, la cubrimos con papel film  y la llevamos a la nevera mínimo una hora para que endurezca para poderla manipular bien (mientras aprovechamos para hacer los rellenos).

-Se puede usar moldes de tartaletas, pero yo uso la bandeja para hacer los muffins. El motivo es el de ahorrar tiempo. Con esta masa te da para preparar 12 tartaletas (y aún me sobró una poca con la que voy a hacer galletas), y no dispongo de 12 moldes de tartaletas y tampoco me cogen las 12 en un solo horneado, así en el molde de los muffins preparas las 12 de una vez y ahorras tiempo y energía del horno, al no tener que hornear en tandadas. Se engrasan bien con mantequilla y se desmoldan  perfectamente.

-Cortamos 12 cuadrados de papel de aluminio (o papel de hornear) y tendremos que meter peso encima para que las tartaletas no crezcan (yo uso bolas de hornear, pero podéis usar garbanzos. Luego no valdrán para cocinar pero los metéis en un bote y os sirve para otras ocasiones).

-Precalentar el horno a 180°C

-Con un rodillo, estirar la masa entre dos láminas de papel de hornear hasta que tenga un grosor de 5 mm, cortarlas con un cortapastas redondo un poco más grande que la cavidad para que cubran bien el fondo y las paredes y darles forma. Pinchar con un tenedor para evitar la formación de burbujas de aire. Cubrimos cada una con el papel de aluminio, metemos los garbanzos para hacer peso, horneamos 12 minutos, las sacamos del horno y con cuidado de no quemarnos quitamos el papel y el peso, y las horneamos otros 10 minutos o hasta que las veamos doradas. Se sacan del horno, dejamos enfriar hasta que se hayan endurecido  para poderlas manipular y desmoldar sin que se rompan, daros cuenta de que la consistencia es la de una galleta, y se dejan enfriar totalmente encima de una rejilla.

CREMA DE CHOCOLATE

-175 g de chocolate negro de repostería

-200 ml de nata para montar caliente sin que llegue a hervir

-90 g de mantequilla

-Una cucharadita de extracto de vainilla

-Troceamos el chocolate en un cuenco junto con la mantequilla, añadimos la nata caliente y dejamos unos minutos.

-Añadimos el extracto de vainilla, y removemos hasta tener una mezcla homogénea.

-Rellenamos las tartaletas hasta la mitad, y ponemos a enfriar hasta que se endurezca el chocolate. Si las metemos en el congelador en hora y media las tenemos.

CREMA DE LIMÓN

-2 limones

-150g de azúcar

-75 g de mantequilla

-3 huevos

-125 ml de agua

-Calentamos en un cazo el agua, el zumo de los limones y la ralladura.

-Removemos y añadimos el azúcar, la mantequilla y los huevos batidos.

-Removemos hasta que espese y dejamos enfriar.

-Rellenamos la tartaleta casi hasta el borde y reservamos en la nevera.

MERENGUE

-4 claras de huevos medianos

-200 g.de azúcar

-1 pellizco de sal

-4 gotas de limón

-En la batidora con el accesorio de varillas, ponemos las claras, el azúcar, la pizca de sal y las gotas de limón y batimos hasta que conseguimos que el merengue tenga una consistencia cremosa y estable (también la podéis hacer a mano).

-Lo metemos en una manga pastelera, cubrimos las tartaletas.

-Las metemos en la nevera hasta que no vayamos a servirlas.

-Para darle un toque más elegante le pasamos el soplete si tenéis uno.

“La cocina es alquimia de amor” 

 GUY DE MAUPASSANT

GOFRES CLÁSICOS DE FERIA

Hoy es el último día de vacaciones de nuestros peques, y mi hija me ha hecho esta petición poniendo ojitos, acompañados de un:

“Mamá, mañana empieza la clase. ¿Me podrías hacer unos gofres de esos ricos para que la pena sea más llevadera?

Si hay algo que le guste más (después de las tortitas), son los gofres de feria. Así que esta tarde hemos sacado la gofrera y nos hemos puesto en faena.

Los gofres clásicos de feria no tienen mucha dificultad, pero hay que tomarse su tiempo ya que llevan tiempos de fermentado más largos que los gofres normales, así que si los vais a hacer, planearlo con tiempo.

Un poco de historia sobre el origen del gofre:

Se tiene constancia de que la costumbre de cocinar esta masa de harina utilizando para ello dos placas y condimentando dicha masa con otros alimentos, tiene su origen en la Antigua Grecia, este es el origen más remoto sin embargo los gofres que consumimos actualmente provienen de Estados Unidos, exactamente de los primeros emigrantes americanos que regresaron a Europa introduciendo este postre en la cultura culinaria del Viejo Continente.

El autor material su  introducción  en Europa fue el americano Thomas Jefferson que en 1789 trajo la primera gofrera, una plancha formada por una serie de cuadrículas con las que se cocinaba el postre y que era la encargada de  proporcionar el aspecto característico y mundialmente famoso de los gofres.

Si bien como ya hemos dicho el gofre tal y como lo conocemos actualmente tiene su origen en Estados Unidos, su evolución  se materializó con el añadido de otros ingredientes a la masa como nata, chocolate y otros dulces, esta innovación se debe al belga Maurici Vermersch que  dio a conocer estas nuevas variedades en la Exposición Universal celebrada en la ciudad de Bruselas en 1960.

Tal fue el éxito del producto durante la exposición que el bueno de Maurice decidió cruzar el charco, expandir su negocio y promocionar su producto en el Nuevo Continente, para ello se desplazó 4 años más tarde a la Feria Mundial de Nueva York en Flushing Meadows,Queens, allí en un recinto ferial que simulaba el aspecto de un poblado medieval da aprobar a los americanos su creación.

En principio denominó a este postre como “bruselas waffles” pero pronto reparó que los americanos desconocían donde estaba Bruselas por lo que les dió un nombre más adecuado para el público norteamericano pasando a denominarse “Bel-gem gofres”

(Fuente de la información https://www.gofresmannekenpis.com/historia-del-gofre/)

La receta que más gusta en mi casa son los gofres a feira, con su consistencia crunchi por el azúcar perlado. Si tenéis la Thermomix, usadla. Quedan geniales y además la preparación es más rápida y más limpia.

Aquí os dejo las recetas tanto tradicional como en la Thermomix, para que elijáis la que más os convenga.

RECETA TRADICIONAL

INGREDIENTES

-250 gr Harina de fuerza

-90 ml Lechera entera

-25 gr Levadura fresca de panadería

-2 Huevos medianos

 -Una pizca de sal

-1/2 cucharada Esencia de vainilla

-125 gr Mantequilla

-150 gr Azúcar perlado

PREPARACIÓN

-Calentar ligeramente la leche y disolver en ella la levadura.

-Mezclar en un bol la harina y la sal. Añadir la leche con levadura y los huevos. Mezclar hasta obtener una masa homogénea.

-Añadir la mantequilla en trocitos, el azúcar y la esencia de vainilla y amasar. Poner en un bol grande cubierto con film transparente y dejar fermentar una hora o hasta que haya doblado su volumen.

-Dividir la masa en 8 bolas, aplastarlas, poner el azúcar perlado en un bol y rebozar la masa por ambos lados, colocarlos en una bandeja tapados con papel film y refrigerar durante otros 30 minutos.

-Untar la gofrera con mantequilla. Una vez caliente añadir la masa y dejarlo 6 ó 7 minutos.

RECETA THERMOMIX

INGREDIENTES

-120 g de leche

-10 g de levadura prensada fresca

-40 g de azúcar

-300 g de harina de fuerza

-½ cucharadita de sal

-1 huevo

-1 cucharada de vainilla líquida

-120 g de mantequilla en trozos

-100 g de azúcar perla

-1 chorrito de aceite o mantequilla.

PREPARACIÓN

-Ponga en el vaso 60 g de leche, la levadura y 10 g de azúcar y mezcle 2 min/37°C/vel

-Deje reposar en el vaso durante 10 minutos.

-Añada la harina, 30 g de azúcar, la sal, 60 g de leche, el huevo y la vainilla. Amase 5 min/velocidad espiga, y vaya añadiendo los trozos de mantequilla. Retire a un bol grande, cubra con film transparente y deje reposar durante 1 hora o hasta que doble su volumen.

-Divida la masa en 8 bolas (para gofres de 10×12 cm) y aplástelas. Ponga el azúcar perla en un bol y reboce la masa por ambos lados presionando ligeramente para que se pegue el azúcar. Coloque en una bandeja, cubra con film transparente y reserve en el frigorífico durante 30 minutos.

-Caliente la gofrera, engrase con aceite, ponga 2 bolas aplastadas y deje cocinar durante 6 minutos o hasta que estén doradas. Repita el procedimiento con las bolas de masa restantes y sirva inmediatamente.

Nota: Si tenéis la TM6 aquí os dejo el enlace directo para el Cokidoo https://cookidoo.es/recipes/recipe/es-ES/r136576

“Lo que empieza dulce, termina dulce. Y lo que empieza amargo, se endulza”

TORRIJAS DE PAN DE BRIOCHE

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Llega la Semana Santa y con ella todo una selección de recetas típicas de estas celebraciones.

Pero si hay una por excelencia y que se prepara en prácticamente todos los hogares, son las torrijas, que si bien se hacen durante todo el año como manera de aprovechamiento para el pan que se queda duro, en estas fiestas llenan los escaparates de las pastelerías, es el postre principal en los restaurantes, y se ha puesto tan de moda que los restaurantes más prestigiosos crean en esta época recetas de lo más variopintas con la torrija como protagonista estrella.

Su procedencia es muy antigua. Se dice que la torrija fue un invento de los romanos, y que el gastrónomo Marcus Gavius Apicius, ya incluyó en su célebre recetario De re coquinaria un plato denominado pultes tractogalate (gachas guisadas con harina y leche) cuya elaboración lo sitúa como tatarabuelo de la torrija).

La primera vez que un término parecido a “torrija” aparece por escrito fue en un texto del poeta y autor teatral salmantino Juan de la Encina en su villancico número IV, aunque las torrijas, más parecidas a tal y como las conocemos ahora, tienen su origen en el siglo XV y nacen como una costumbre muy alejada de la celebración de la Semana Santa.

Estos dulces elaborados a base de pan duro, huevos, azúcar, leche o vino comenzaron a preparase para aliviar a las parturientas al dar a luz y favorecer su recuperación postparto allá por el siglo XVII. En un principio las torrijas se preparaban con rebanadas de pan de pequeño tamaño, y se servían acompañadas de una copita de vino.

No se sabe a ciencia cierta como las torrijas se han instaurado como postre típico en estas fechas, pero lo cierto es que al ser un alimento saciante y calórico que aportaba energía, comenzaron a incluirse en la Cuaresma para compensar los períodos de abstinencia de algunos alimentos. Más adelante, a comienzos del siglo XX, las torrijas perdieron un poco su vinculación religiosa y se hicieron habituales en las tabernas madrileñas, acompañadas por un vaso de vino.

 

Recetas de torrijas hay cientos, pero la base siempre es la misma, pan, leche, huevos, azúcar y canela. A partir de ahí gusto, tradición e imaginación se unen para que cada uno haga su versión de su torrija favorita en casa.

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Yo suelo preparar pan de brioche para las torrijas, porque el pan duro siempre lo aprovecho para preparar sopas de ajo o preparar el pan rallado, y desde un día que preparé un brioche para hacerlas, se convirtieron en las favoritas de mi familia. Pero hacer un brioche lleva mucho tiempo. Esta receta de brioche la encontré en un blog que sigo, el de Loleta, y es un brioche más sencillo y que lleva menos tiempo de fermentado, así que probé a hacerlo y la verdad es que queda muy resultón.

Os incluyo la receta en todas las versiones, a mano, con amasadora y con thermomix, para que elijáis el método que más os guste.

Con esta receta quedan muy jugosas y os puedo asegurar que no duraron diez minutos en la bandeja una vez que hice las fotos y las puse sobre la mesa con un chocolate calentito.

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Nota: esta fotografía la he presentado al reto de La Lechera de marzo en Instagram, donde podéis seguir mi blog, por eso en la receta incluyo la leche condensada La Lechera, pero podéis usarla de cualquier marca.

BRIOCHE

-90 g leche

-30 g levadura fresca de panadería

-4 huevos

-520 g harina de fuerza

-85 g azúcar

-7 g sal

-100 g mantequilla a temperatura ambiente

Preparación

-Engrasar bien un molde rectangular de unos 30-32 cm de largo. Reservar.

-Templar la leche. Disolver la levadura desmenuzada en la leche con ayuda de las manos y mezclar bien.

-En un bol de batidora eléctrica o en la thermomix, añadir la mezcla, los huevos, la harina, el azúcar y la sal y batir a velocidad media-baja con el accesorio de gancho hasta que la mezcla esté uniforme. También podéis mezclar a mano en un bol grande. Amasar con el gancho durante 5 minutos. Parar 2 minutos y volver a amasar 5 minutos.

Si se hace en thermomix, programar 30 segundos a velocidad 6. Luego, programar 3 minutos en función vaso cerrado y velocidad espiga.

Para hacerlo a mano, amasar hasta que la masa no se pegue, Unos 15 minutos haciendo paradas cada 5 minutos para reposar la masa durante un minuto.

-Si lo haces en batidora eléctrica, con la batidora en marcha, comenzar a añadir la mantequilla a temperatura ambiente a la masa y continuar batiendo hasta que toda la mantequilla esté integrada, Sacar el gancho y tapar con un trapo el bol. Dejar reposar una hora en un lugar templado (lo mejor dentro del horno apagado). Pasado este tiempo, volver a colocar el gancho y amasar un par de minutos a velocidad media-baja para desinflar la masa.

-Si lo haces en thermomix, programar 2 minutos en vaso cerrado y velocidad Espiga, y añadir la mantequilla por el bocal. Dejar reposar la masa en el vaso durante 1 hora. Una vez pasado este tiempo, bajar la masa con la espátula y amasar 1 minuto, vaso cerrado, velocidad Espiga.

-Para hacerlo a mano, volcar la masa sobre la encimera y comenzar a añadir la mantequilla amasando cada vez antes de añadir más mantequilla. Es fácil pero un proceso más elaborado. Formar una bola y dejarlo reposar una hora en un bol engrasado y tapado con un trapo.

-Pasada una hora, sacar la masa del bol o de la thermomix, y extender con las manos formando un rectángulo. Ahora doblar la masa con 3 pliegues: la parte de arriba hacia el centro y la de abajo igual, de modo que nos quede un rectángulo de tres capas.

-Poner la masa dentro del molde rectangular y dejar reposar una hora o una hora y media hasta que haya doblado el volumen. Se habrá inflado y tendrá una joroba preciosa. Hay que dejarlo reposar en un lugar sin corrientes y si es templado mejor. Yo lo puse dentro del horno apagado y cerrado que es donde siempre dejo reposar mis masas y me funciona muy bien.

-Pasado este tiempo. Encender el horno a 200 grados.

-Con ayuda de un pincel de cocina, pintar la superficie del pan, que estará muy inflado, con huevo batido pero con mucho cuidado para que la masa no se baje. Hornear unos 30 minutos. Pasados los primeros 15 minutos, si el pan se tuesta demasiado, poner un papel aluminio por encima y continuar horneando.

-Dejar enfriar en el molde, desmoldar  y dejar enfriar.

 

TORRIJAS (16 unidades)

-1 lata de leche condensada La Lechera de 370 g

-2 medidas de la lata de agua caliente

-Ralladura de 1 limón y 1 naranja

-100 ml. de nata de 35% materia grasa

-2 huevos M

-2 cucharadas soperas de canela en polvo

-Aceite de oliva virgen extra para freir

Preparación

-En un bol grande poner la lata de leche condesada, las dos medidas de la lata de agua caliente, y mezclar bien. A continuación añadir la nata, mezclar.

-Batir los dos huevos, añadirlos a la mezcla anterior y batir todo junto.

-Añadir la ralladura del limón y la naranja y la canela, mezclar todo bien, tapar el bol y dejar infusionar todo junto hasta que la mezcla templada.

-A continuación hacemos 8 rebanadas de 2 cm. y las partimos a la mitad, ya que salen rebanadas muy grandes.

-Las sumergimos en la mezcla hasta que estén bien empapadas, y las ponemos sobre una rejilla para que escurra bien el líquido.

Las freímos en abundante aceite de oliva caliente, las vamos sacando con cuidado sobre papel absorbente para que escurran el aceite, y cuando estén escurridas se pasan por una mezcla de azúcar y canela por las dos caras.

-Podéis darle un toque más moderno fundiendo chocolate negro y chocolate blanco y bañando una parte con ellos, dejarlos enfriar y acompañarlo con fresas y frambuesas.

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“No existe modernidad sin una buena tradición”