VASITOS DE TARTA DE QUESO CON MERMELADA DE FRUTOS ROJOS

Todavía con la resaca post vacacional en tierras mallorquinas, me dispongo a redactar esta entrada en el blog, la primera desde la vuelta. Esta entrada no tiene fotos cuidadas o preparadas con esmero, son unas fotos que reflejan uno de esos momentos especiales e inolvidables que pasé en la isla. Y es que el motivo de nuestra visita ( en esta aventura me acompañó mi madre, a la que adoro), fue visitar a nuestra familia mallorquina, con la que me crié, y con la que comparto todos mis recuerdos de infancia hasta que decidieron cruzar el charco y a los que hacía casi 15 años que no veía al completo.

Por ello estos días han sido más que vacaciones, han sido días de reencuentros, recuerdos, abrazos, nostalgia, risas (muchas, muchas risas), y también alguna que otra lágrima al recordar a mi tío, que ya no se encuentra entre nosotros, pero cuya estela nos acompañó todos los días. Por momentos regresé a mi infancia, a los juegos con mis primos, a los paseos con mi madre y mi tía (memorable el día que nos vistieron a todos del mismo color), a los domingos donde nos ponían de gala para ir a tomar el mosto con mi tío, y tantos y tantos recuerdos, que por un momento parecía que el tiempo se había detenido y que no había pasado más de una década sin vernos.

Y disfrutar de ese mediterráneo que me tiene enamorada. Es poner los pies sobre esas aguas, sentir su tacto, y sentirme relajada, feliz y un bienestar me recorre el cuerpo. Sí, soy mujer del norte con espíritu mediterráneo, lo confieso. Lo mío es el mar, el sol y el calor.

Así que aquí estoy, delante del ordenador, ofreciéndoos un poquito de mi viaje, a través de esta receta que tenía pendiente de enseñaros, y que preparé un día para agradecer a mi familia (poco agradecimiento para la acogida que recibimos), aunque cierto es que disfrutaron mucho muchísimo. Así que las fotos son sencillas, pero que reflejan el momento, y eso vale más que cualquier pose.

Todos los que me seguís ya sabéis lo que me gustan los postres en vasito, aunque a veces por la cantidad de comensales o el tipo de postre hacer versión vasito es más complicado, pero esta receta, de lo sencilla que es, a la par que riquísima, es una de las favoritas de mis invitados (mi hermano y mi cuñada suspiran por ellos), así que estoy segura de que va a ser ese comodín maravilloso que prepararéis cuando tengáis invitados y no tengáis tiempo, o ganas, de preparar. Lo más laborioso de esta receta es preparar la mermelada casera, pero podéis sustituirla por la de compra, aunque yo os recomiendo, ya que la receta es tan sencilla, le dediquéis un rato a prepararla, ya que el postre pasa de ser algo corriente a algo delicioso, y merece la pena. En esta ocasión no disponía de todo un arsenal de gadets como tengo en mi cocina, pero me encantó prepararlos al estilo tradicional, en la cocina de mi tía. La cocina de fuegos, la batidora de mano de toda la vida, machacar las galletas en un mortero que me pareció precioso y sobre todo, con todo el cariño del mundo.

Así que aquí va mi receta de “vasitos de cheesecake de frutos rojos”, donde la combinación de frutos rojos podéis elegir a gusto. En esta ocasión lo que conseguí fueron fresas y frambuesas, pero está deliciosa cuando combino fresas, frambuesas y moras ( mi favorita).

Con las galletas lo mismo. Yo uso galletas Lotus porque el contraste con la crema es maravilloso, pero podéis usar las galletas que más os guste.

INGREDIENTES

-400 g de frutos rojos variados

-150 g de azúcar

-Unas gotas de limón

-Un poco ralladura de limón muy finita.

-250 g de galletas Lotus

-100 g de mantequilla

-Vainilla líquida

-500 g de queso mascarpone

-1 litro de nata fría

-Azúcar ( entre 200 y 300 g según el dulzor que nos guste, siempre probar la crema por si queréis añadir más. Ya que el mascarpone según la marca está más dulce o menos)

PREPARACIÓN

-Lo primero es hacer la mermelada para que vaya enfriando. No es una mermelada para envasar, tiene que quedar más suave, menos espesa, y tampoco necesita de tanto azúcar porque no se tiene que conservar, y que se usa en el postre, y sirve para equilibrar el dulce de la crema de queso.

-En una tartera ponemos la fruta picada en trozos, añadimos el azúcar, las gotas de limón y un par de cucharadas soperas de agua. Llevamos a ebullición, siempre a fuego medio-bajo. Vamos removiendo y machacando a la vez la fruta. Yo la dejo más o menos media, hasta que la consistencia empiece a parecer mermelada,  pero que aun tenga jugosidad. La pasamos por la batidora y la dejamos enfriar.

-Machacamos las galletas o las pasamos por la picadora, pero con cuidado que no se hagan polvo, tienen que quedar con cuerpo para que la mezcla quede crujiente al morderla.

-Derretimos la mantequilla, le añadimos unas gotas de esencia de vainilla y ralladura de limón, y vamos mezclando con las galletas. Mi recomendación es ir poco a poco, para que no quede la mezcla ni muy seca ni muy grasa, ir buscando el equilibrio.

-Rellenamos los vasitos, poniendo una capa de un dedo más o menos.

-En un bol siempre con el accesorio  con el accesorio batidor, ponemos el mascarpone, el azúcar, una cucharada de esencia de vainilla, y batimos a velocidad media hasta que se mezcle todo bien. Añadimos unas cucharadas de la mermelada (aquí añadir más o menos cantidad según como queráis de intensa la crema), y batimos unos segundos hasta mezclar. Al final añadimos la nata y comenzamos a batir, hasta que la consistencia quede muy cremosa y algo consistente pero que no llegue a montar. Este es el truco para que la crema quede sedosa a la hora de comerla. La pasamos a una manga pastelera si tenéis, es más fácil a la hora de rellenar los vasitos. Sino tenéis, como fue mi caso, con un par de cucharas también podéis hacerlo.

-Ponemos la crema en los vasitos, cubrimos con una capa de la mermelada y a refrigerar unas horas como mínimo en la nevera, tapados. Lo mejor es de un día para otro, y eso sí, sacarlos antes de empezar a comer para darle tiempo a que la crema atempere un poco para que consiga cremosidad.

-Listos para disfrutarlos.

“El mejor banquete del mundo no merece ser degustado a menos que se tenga a alguien para compartirlo” 

GROUCHO MARX

CUPCAKES RED VELVET COMPARTIENDO LECTURAS

Hoy, como cada quincena, el club de lectura de la bibilioteca, “LECTURAS COMPARTIDAS”, volvemos a reunirnos para disfrutar de otra tarde acompañados de libros, lecturas, lectores y dulces.

Y como lo prometido es deuda, la entrada de hoy va dedicada a todos mis compañeros y compañeras del club, por ser gente maravillosa, y para hacer los debidos honores al regalo que decidieron me merecía por obsequiarles, con todo mi cariño, en las reuniones con mis dulces.

Tengo que confesar que esta vez me costó mucho decidirme por el dulce que iba a preparar, ya que los presentes recibidos son tan maravillosos que quería que estuvieran acorde con ellos. Así que me he decantado por unos minicupcakes Red Velvet, porque están deliciosos, y porque me parecen preciosos.

El club de lectura apareció en mi vida de manera casual gracias a una amiga e integrante del club que me habló del mismo, y decidí apuntarme, ya que me parecía una buena idea poder compartir mi amor por los libros con otros amantes de los libros, pero tengo que confesar que he encontrado mucho más que eso. Me he encontrado con gente fantástica, respetuosa con las opiniones de los demás, personas que aportan, que suman, que consiguen que las reuniones se hagan cortas y quieras más. Y sobre todo he encontrado amigos, porque al final “lo que los libros ha unido que no lo separe el hombre”, parafraseando una conocida frase.

Gracias a ellos he aunado  mis pasiones, los libros, la fotografía y la cocina, no podría pedir más.

Y tengo que dar las gracias también a “La Romántica”, por el detallazo de la bolsa de regalo que me parece una preciosidad. Debería haber más personas enamoradas de su trabajo de esta manera, eso se transmite, y es algo maravilloso.

Vamos con la receta. Esta vez no os voy a decir que es sencilla, porque tiene su aquel, pero, ¿qué es la vida sin ponernos retos? Un aburrimiento.

INGREDIENTES

Para el bizcocho: 

 -160 g de harina de repostería

-60 g de maicena

-1/2 cucharadita de bicarbonato

-2 cucharadas de cacao puro en polvo

-1/4 de cucharadita de sal

-120 g de leche a temperatura ambiente

-1 cucharadita de zumo de limón

-2 huevos separados yemas y claras

–60 g de mantequilla a temperatura ambiente

-200 g de azúcar

-100 g de aceite de girasol

-2 cucharaditas de vainilla líquida

-2 cucharaditas de colorante alimentario rojo

-1/4 de cucharadita de vinagre

Para la crema: 

-150 g de queso cremoso

-60 g de mantequilla a temperatura ambiente

-250 g de azúcar glas

-Media cucharadita de vainilla líquida

PREPARACIÓN

-Precalentamos el horno a 180º y preparamos los papelitos para mini cupcakes en el molde. 

-Ponemos la leche en un vaso y añadimos el zumo de limón. Dejamos reposar 5 minutos para que se corte.

-En un bol, batimos el azúcar con el aceite hasta que estén integrados. Sin dejar de batir añadimos las dos yemas de huevo y el extracto de vainilla. 

-En otro bol, tamizamos la harina con el cacao y la maicena, y mezclamos con la sal y el bicarbonato y reservamos.

-Montamos las dos claras a punto de nieve y reservamos.

-Ponemos en el bol la mantequilla con el azúcar y batimos a velocidad baja, y cuando esté cremoso añadimos el aceite, las dos yemas, el colorante y el vinagre. Seguimos batiendo bajando con la espátula de vez en cuando para que se integre todo bien.

-Añadimos 120 g de la mezcla de la harina y con el accesorio pala vamos mezclando, añadimos la mezcla de la leche y el limón, mezclamos unos segundos y vertemos el resto de la harina.

-Cuando esté todo integrado con una espátula de silicona vamos integrando con movimientos suaves y envolventes la clara de huevo al punto de nieve para que no se bajen.

-Repartimos la mezcla en los papelitos de cupcakes, sin llenarlos más de 2/3 y horneamos durante 15 minutos más o menos, como siempre os digo, comprobar con un palillo porque cada horno es un mundo.


-Los sacamos del horno y los dejamos enfriar 5 minutos en el molde y luego por completo sobre una rejilla. 

-Vamos con la crema mientras enfrían. En la batidora con el accesorio batidor ponemos la mantequilla con el azúcar y batimos hasta que esté cremosa, añadimos el queso y batimos hasta que esté todo integrado y cremoso. Lo ponemos en una manga pastelera con una boquilla rizada de boca ancha y la metemos en la nevera para que coja algo de consistencia mientras enfrían los cupcakes.

-Una vez fríos adornamos el cupcake con la crema y espolvoreamos con el bizcocho desmigado de uno de los cupcakes, y siempre mantenerlos refrigerados (si se van a llevar meterlos en el congelador para que aguanten firmes, se descongelan muy rápido), y los adornamos como más nos guste.

-Yo fundí chocolate blanco en dos boles, en uno le puse colorante rojo y dibujé unas flores sobre papel de hornear para poder luego despegarlas y que no se rompan, y les puse una gota de chocolate blanco en el centro. Al otro bol le puse colorante verde y tengo unos moldes de silicona con la forma de hojas y lo estiré bien. Acordaros de dejarlo enfriar bien en la nevera para que se puedan desmoldar cuando esté duro el chocolate.

-Si no os queréis complicar la existencia podéis ponerle lo que más os guste.

“Las recetas no funcionan al menos que utilices tu corazón.”
DYLAN JONES

TARTA SELVA NEGRA

Este fin de semana celebramos el cumpleaños de mi marido y para agasajarlo le preparé esta deliciosa tarta. Y digo deliciosa porque fue el comentario general de todos aquellos que la probaron.

La fotografía, como en otras ocasiones, no está tan cuidada como en otras recetas, pero estaba metida en faena preparando los diversos platos que iban a anteceder al postre y no tenía mucho tiempo de preparar el set de fotografía, aunque realmente la tarta queda tan bonita que no necesita de mucha parafernalia para lucir como se merece.

La tarta Selva Negra debe su nombre a la región alemana con el mismo nombre, y su origen se ubica en el siglo XVI cuando el chocolate ya se había asentado en Europa, y en la zona llamada Foresta Negra en alemán Der Schwarzwald situada en el estado de Baden-Württemberg. El nombre evoca la oscuridad y el misterio de una región conocida por sus cerezas algo agrias de las cuales se obtiene el Kirsch o Kirschwasser, un destilado doble, transparente, de la calidad Morello. La combinación de la cereza, el kirsch, la crema de leche y el chocolate hace de esta torta un emblema de la región.

Esta es mi versión de la Selva Negra (por algún motivo siempre acabo versionando los postres a nuestros gustos y nunca sigo las recetas al pie de la letra), y tengo que decir que ha sido un éxito rotundo y que prefieren mi versión a la original. Cambio el kirtsch por almíbar de cereza, ya que no nos gustan los postres con licor, y las cerezas que uso no son las ácidas, sino cerezas del Bierzo, la tierra que me vió nacer, y donde la cereza es uno de los manjares más exquisitos y con Marca de Garantía (y una de mis debilidades).

Realmente es una tarta muy sencilla, y el secreto (ahora ya no tan secreto) de que quede tan jugosa son dos cosas, preparar una mermelada de cerezas casera (nada que ver con la de compra), y aprovechar los huesos de cereza para preparar un almíbar de cereza super rápido y que le da el toque jugoso a los bizcochos (como habéis oído, los huesos de las cerezas).

Vamos con la receta, que, si bien no reviste de dificultad alguna, si es laboriosa, y es importante hacer todos los pasos para que quede así de deliciosa. Os lo voy a poner por partes para que la receta no parezca tan complicada, porque son muchos los ingredientes, varios los pasos, pero en una mañana tenéis preparada esta tarta si la necesidad apreta (como me pasó a mí), aunque si la planificáis con tiempo mucho mejor, ya que  es conveniente que el bizcocho se hornee el día anterior (y refrigerarlo toda la noche, así os será más fácil cortarlo en discos para el relleno), y la mermelada y el almíbar también podéis prepararlo con antelación y tenerlo en la nevera enfriando. Yo os voy a dar la receta para 1 k de cerezas para que os quede un bote de mermelada ya que está deliciosa para untar las tostadas del desayuno o para acompañar al yogur.

INGREDIENTES 

Bizcocho de chocolate

-100 g de harina de repostería

-40 g de cacao puro en polvo

-2 cucharaditas de levadura química en polvo

-1 cucharadita de azúcar avainillado

-1 pellizco de sal

-4 huevos tamaño M

-150 g de azúcar

-100 g de mantequilla a temperatura ambiente

Mermelada de cereza y almíbar

-1 kg de cerezas sin hueso

-600 g de azúcar (500 para la mermelada y 100 para el almíbar)

-2 cucharadas de zumo de limón

-100 g de agua

Montaje

-1 litro de nata de repostería (ya viene azucarada), y sino la encontráis nata 35% materia grasa, un estabilizador para que quede más espesa (yo uso Natafix) y 100 g de azúcar para montarla. Siempre bien fría.

-Fideos de chocolate

-Virutas de chocolate para adornar (opcional)

-Cerezas

PREPARACIÓN

Bizcocho

-Precalentamos el horno a 180º

-Engrasamos un molde de 20 cm desmontable

-En un bol tamizamos la harina, el cacao, la levadura, el azúcar avainillado y la sal. Reservamos.

-En la batidora con el accesorio batidor, ponemos los huevos y el azúcar y batimos hasta que la mezcla esté espumosa. A continuación añadimos la mantequilla a temperatura ambiente e integramos. Luego añadimos la mezcla anterior y mezclamos lo justo para que la masa no coja mucho aire y quede un bizcocho jugoso (este paso recomiendo hacerlo a mano con una espátula ya que comprobamos mejor cuando está todo integrado).

-Vertemos en el molde u horneamos durante unos 25-30 minutos (como digo siempre, comprobar con el truco del palillo, ya que cada horno es diferente).

-Dejamos enfriar, lo desmoldamos y dejamos enfriar del todo en una rejilla.

-Lo que os dije anteriormente, es mejor hacerlo el día anterior. Una vez frío, se filma bien para que no le entre la humedad y se deja toda la noche en la nevera. Será mejor para cortarlo y rellenarlo. Yo lo hice ese mismo día y lo dejé enfriar unas horas en la nevera, pero es más delicado a la hora de manipularlo. Si lo hacéis como yo, tened mucho cuidado al cortar el bizcocho y manipular las capas.

Mermelada y almíbar

-Preparamos una mermelada poniendo en un cazo un kilo de cerezas deshuesadas con el azúcar y el zumo de limón.

-Llevar a ebullición y a fuego medio bajo durante 30 minutos. No dejar de mover para que el azúcar no se quede adherido a las paredes del cazo. Si queda con mucho grumo pasarle la batidora.

-Mientras  llevamos a ebullición en un cazo unos 300 g de agua para empezar con el almíbar (sólo usaremos 100g pero el agua se irá evaporando y por eso es mejor poner 300 g para que luego nos queden esos 100 g que necesitamos).

-Cuando empiece a hervir ponemos todos los huesos de la cereza. Siempre queda algo de la carne de la cereza cuando las deshuesamos y eso es lo que le va a dar el sabor al almíbar. Lo dejamos cocer hasta que veamos que los huesos quedan limpios y colamos bien.

-En un cazo ponemos 100 g de esa agua y los 100 g de azúcar y mezclamos bien. Una vez que empiece a hervir más o menos lo tenemos unos 10 minutos (hasta que adquiera una consistencia almibarada pero no espesa) sin parar de remover. Lo pasamos a un recipiente para que enfríe. La mermelada que vayáis a embotar ya sabéis, un recipiente que primero habréis esterilizado, poner la mermelada hasta casi el borde, cerrarlo bien y poner boca abajo para que haga vacío. Si no la consumís en un plazo de tiempo corto, al baño María durante unos 20 minutos para que se conserve perfectamente varios meses.

-Yo luego lo meto en un biberón de repostería (es muy conveniente tener uno por que es muy cómodo, y los venden en cualquier tienda, hipermercado, en los chinos, etc…) y dejo enfriar.

Montaje

-Montamos la nata. Si es de repostería no hace falta añadir azúcar porque ya tiene (pero esta nata es difícil de conseguir). Si es nata normal, la montamos con el azúcar y con el estabilizante ( yo uso Natafix y para 1 l de nata le pongo los 3 sobres que vienen en el paquete para que quede bien espesa y mantenga el peso de los bizcochos y los adornos finales).

-Cortamos el bizcocho en tres círculos, acordándose de quitar el copete que le saldrá al bizcocho para que queden regulares a la hora de montar la tarta. Yo tengo una lira de corte pero lo podéis hacer con cuidado con un cuchillo de sierra.

-En un pie de tarta ponemos un poco de nata para que la tarta no se mueva al prepararla (yo lo hago directamente sobre el pie para luego no tener que trasladarla, dada mi torpeza manifiesta, para que en el proceso la tarta no acabe por la encimera).

-Ponemos un disco del bizcocho de chocolate, lo empapamos con el almíbar, extendemos una capa de mermelada, y una capa generosa de nata. Cubrimos bien el bizcocho y alisamos.

-Ponemos otro disco de bizcocho (yo suelo poner el de arriba del todo porque lo disimulamos luego bien y así el disco más liso queda arriba del todo y será mas sencillo para decorar y quedará mucho más bonita). Y repetimos almíbar, mermelada y nata.

-Último disco de bizcocho, almibaramos, ponemos mermelada (en esta última capa dejando mínimo 2 cm en los bordes sin cubrir, porque sino al extender la nata para decorar se mezclarán y quedará muy feo), y ponemos la nata. En esta ocasión extendemos la nata hasta los bordes para cubrir todo el lateral de la tarta (nos ayudamos con una espátula). Reservamos nata para ponerla en una manga pastelera con una boquilla rizada.

-Luego cubrimos todo con los fideos de chocolate (así también se disimulan las imperfecciones), y hacemos rosetones en todo el borde superior de la tarta con la manga pastelera. Hacemos lo mismo en el centro de la tarta. Adornamos con las cerezas y opcional, ponemos unas virutas de chocolate en el centro.

-Refrigerar la tarta unas horas y lista para disfrutarla.

Una fiesta sin pastel es sólo una reunión” 

JULIA CHILD

GALLETAS…DEL COLOR DE LA LECHE

 “éste es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano.

en este año del señor de mil ochocientos treinta y uno he llegado a la edad de quince años y estoy sentada al lado de mi ventana y veo muchas cosas. veo pájaros y los pájaros llenan el cielo con sus gritos.       veo los árboles y veo las hojas.

    y cada hoja tiene venas que la recorren.

    y la corteza de cada árbol tiene grietas.

    no soy muy alta y mi pelo es del color de la leche.

    me llamo mary y he aprendido a deletrear mi nombre. eme. a. erre. i griega. así es como se escribe.

quiero contarte lo que ha pasado pero tengo que tener cuidado de no apresurarme como hacen las vaquillas en la entrada, porque entonces iré por delante de mi misma y puedo tropezarme y caerme y de todas maneras tu querrás que empiece por donde se debe empezar.

y eso es por el principio”

Así comienza “El color de la leche”, de Nell Leyshon, el libro  que nos ha acompañado junto a estas galletas en la reunión quincenal del club de lectura, que por suerte no descansa en esta temporada estival.

Mary tiene el pelo del color de la leche, Mary es una joven de 15 años, coja, analfabeta, que vive (o malvive) en la granja con su familia en el S.XIX. Cuatro capítulos que comprenden cuatro estaciones (Mary no entiende de calendarios ni relojes), y que nos muestra la evolución de Mary a través de unas experiencias que darán a su existencia un giro de 180 grados. Determinada, valiente, resiliente, irónica, un personaje que te engancha, te fascina, te enamora. Una vida de un ser que no tiene nada para ser feliz, que aún así se levanta con una sonrisa, que se cuestiona todo, desafiante. Pero es una novela que para nada es romántica o bella, es dura, muy dura, pero la autora consigue que no sufras con ella, con la historia, con su final. Eso para mí es el concepto de “buena escritora”, y es la primera vez que hay consenso entre todos los presentes a la reunión; una novela preciosa.

No voy a ahondar más en ella porque quiero que la leáis, y que descubráis a Mary por vuestra cuenta.

Las galletas que preparé para esta ocasión es un homenaje a la protagonista y su historia, blancas como la leche, rojas como la sangre, a ella y su circunstancia, porque “quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier como”(Nietzche dixit), y el porqué de Mary era aprender a leer y escribir.

Al final de la reunión, la sorprendida y la homenajeada fui yo. Una sorpresa en mayúscula que me emocionó, un regalo de mis compañeros por las galletas que llevo a las reuniones. Iba a dedicar parte de esta publicación a ello pero he decidido que tal detalle necesita una entrada para él solo, así que lo dejo para el siguiente, para prepararlo con toda la pompa y boato que se merece.

En definitiva, una lectura muy recomendable, como lo son estas galletas, que son como Mary, del color de la leche, sencillas pero sabrosas.

Aptas para celíacos ya que no contienen harina con gluten.

INGREDIENTES

-120 g de mantequilla a temperatura ambiente

-40 g de azúcar

-200 g de leche condensada

-1 yema de huevo

-350 g de maicena

100 g de mermelada de frutos rojos (puede ser de fresa, o frambuesa, yo usé esta porque la hago en casa y está deliciosa)

PREPARACIÓN

-Precalentamos el horno a 180º

-En un bol o en la batidora, mezclamos la mantequilla, el azúcar, la leche condensada y la yema de huevo y batimos hasta que esté todo integrado.

-A continuación añadimos la maicena tamizada poco a poco y vamos integrando con una espátula, y si usamos la batidora, con el accesorio pala.

-En unas bandejas forradas con papel hacemos bolitas del tamaño de una nuez, las aplastamos ligeramente, y las colocamos en las bandejas espaciadas porque se expanden. En la mitad de las galletas con un tenedor marcamos la superficie de las galletas y en la otra mitad con la yema del dedo algo humedecido para que no se nos pegue la masa, hacemos un hueco y lo rellenamos de mermelada.

-Las horneamos durante 15 minutos y las sacamos con cuidado, porque son delicadas en caliente y se pueden romper, para una rejilla hasta que enfríen. En un recipiente hermético aguantan varios días.

“¿qué soñaría yo si pudiera soñar algo y que se convirtiera en realidad?¿que diría yo si alguien me preguntara alguna vez? no lo sabía, sabía que tenía sueños, pero no sabía que era lo que soñaba”

MARY

TIRAMISÚ “MAMI ANA”

Lo prometido es deuda, y hoy os voy a dar la receta del tiramisú “mami Ana”, que preparé el otro día para celebrar el cumpleaños de mi vecino y amigo, aunque realmente hoy es su cumpleaños, así que desde aquí aprovecho para desearle un feliz día.

 Me imagino que ahora estaréis pensando, ¿a qué viene ese nombre?

Lo primero dejar claro que esta receta no es del verdadero tiramisú, aunque pueda parecerlo en apariencia, y comparte con el original alguno de sus ingredientes principales. A partir de ahí, todo parecido con la realidad es pura coincidencia.

Vamos  al nombre. Para resumir, que no es plan de aburriros con mis historias. Mi familia y yo pertenecemos a una asociación de recreación histórica llamada Caballeros de Ulver, y en los eventos suelo ir cargada con un montón de comida para mi gente, y unido a eso varias razones en las que no voy a entrar ya que no es de índole culinaria, me empezaron a llamar “mami Ana”.

Y este postre se convirtió en el postre estrella. Y claro, una cosa llevó a otra hasta que acabó bautizado como “tiramisú mami Ana”.

Tengo que decir que no es solo el postre favorito de mi familia recreadora, sino de todas las personas que lo prueban, ya sea en mi casa o cuando llevo esta tarta como presente si voy de invitada. Creo que es el único postre que preparo que tiene “quorum”, a todos les gusta.

Además puede que sea uno de los postres más sencillos de preparar, más rápido, que te soluciona cualquier evento en menos de media hora. Aquí lo importante es saber cogerle el truco a la crema para que quede suave pero con sabor, lo demás es cuestión de colocar galletas en una fuente.

Son de esas preparaciones que haces a ojo, así que he intentado calcular cantidades para que la preparéis en vuestra casa (lo vais a hacer y os gustará tanto que los prepararéis tantas veces que terminaréis como yo, que lo preparo casi con los ojos cerrados). Luego podéis versionar esta tarta al gusto, cambiando la galleta por bizcochos de soletilla, pero yo probé un día a hacerlo así y la opinión unánime fue : con galletas.

También podéis mojar las galletas en café solo, si os gusta más fuerte, o añadirle un toque de licor si os apetece. Pero esta es la combinación que yo preparo y es la que me piden siempre.

Vamos allá.

INGREDIENTES

-1 litro de nata para montar bien fría

-500 g de mascarpone

-Galletas cuadradas

-Café soluble bien tamizado (para esta cantidad yo le añado 4 cucharadas soperas)

-Azúcar

-2 tazas de café recién hecho

-Leche

-Cacao en polvo

PREPARACIÓN

-Comenzamos preparando la crema. Podéis usar la batidora de mano con el accesorio de montar o como yo, que lo preparo en mi robot de cocina con el accesorio batidor.

-Ponemos en el cuenco donde vamos a batir la nata bien fría y comenzamos a montar, siempre a velocidad alta para que coja cuerpo, y añadimos el azúcar (no os pongo cantidad porque aquí entra el gusto de que sea más dulce o menos dulce). Empezar con unos 150 g e ir añadiendo una vez que añadimos el queso y el café soluble si os parece que necesita más dulzor.

Cuando la nata empieza a coger cuerpo añadimos el queso mascarpone y seguimos batiendo, y una vez integrado añadimos el café soluble bien tamizado para que no queden los grumos, ya que al morderlos deja un regusto desagradable, y seguimos batiendo. En esta parte también las cantidades como con el azúcar, si os gusta más fuerte y con más gusto a café, añadir algo más, si preferís que el sabor a café sea más sutil y el protagonista sea el mascarpone, quitar una cucharada. Mi recomendación es que vayáis echando las cucharadas poco a poco y comprobando el sabor.

– Aquí es, cuando esté todo integrado, comprobamos si queremos añadir más azúcar para darle un dulzor extra. Batimos hasta que la consistencia de la mezcla esté bien firme.

-En un bol mezclamos el café con la leche, aquí lo mismo, mezclar en proporción según el gusto a café que queráis darle al postre. Yo lo preparo claro porque queda más sutil y además la comen niños. Os recomiendo añadir una cucharada de azúcar y remover bien para que el sabor no sea tan amargo.

-En una bandeja cuadrada, vamos mojando las galletas en el café con leche hasta cubrir la base. Ponemos una generosa capa de crema, extendemos bien hasta dejarla lisa, y ponemos el cacao en un colador fino y espolvoreamos por encima de la crema una capa de cacao. Otra capa de galletas mojadas en el café, otra de crema, espolvoreamos con cacao, y por último colocamos otra capa de galletas, cubrimos con una capa fina de crema, y ponemos el resto de la crema en una manga pastelera con boquilla rizada y decoramos toda la tarta con rosetones de crema, y terminamos espolvoreando por encima con cacao.

-Los rosetones son optativos, para darle el toque final a la tarta y que quede mejor presentada. Si no os queréis complicar simplemente ponéis otra capa de crema generosa bien extendida y luego espolvoreáis con cacao.

-Puede que no sea la tarta más vistosa que podáis preparar, pero os digo que será un éxito seguro.

Los postres son el cuento de hadas de la cocina, un final feliz luego de la cena” 

TERRI GUILLEMETS (escritora)

TARTA DE REQUESÓN Y CÍTRICOS A LA CANELA

Si hay un postre que está por encima de todos los postres para mí, son las tartas de queso en todas sus variantes; horneadas, frías, heladas, con queso de untar, de cabra, mascarpone,  ricotta,etc…

Hace tiempo me hice con el libro de Alma Obregón, de la que me considero seguidora y admiradora, “Cheesecake perfecto”, donde incluye 50 recetas diferentes, clásicas, frutales, chocolateadas, originales, para intolerantes,etc…

El año pasado me había propuesto el reto de preparar las 50 tartas, pero llego la pandemia y en casa no había suficientes bocas para comer tantas tartas de queso, y como no se podían recibir invitados, pues el reto tenía que esperar. Eso sí, preparé unas cuantas y tengo que decir que cada cual más rica que la anterior.

Tenía muchas ganas de preparar esta con requesón, ya que no suele ser el tipo de queso que se usa para preparar las cheesecake, así que con motivo del cumpleaños de mi vecino y amigo, y a él le gustan tanto las tartas de queso como a mí, me metí en faena y preparé una, que acompañará a mi famoso “tiramisú mamma Ana”(receta próximamente, os lo prometo).

Puede que no sea la tarta más llamativa que he preparado, y no llama la atención, pero con la mezcla de los cítricos y de la canela, no podéis imaginar el olor que salía del horno, y el aroma que dejó en la cocina. Estas son mis recetas favoritas, sencillas pero deliciosas. Eso es lo importante.

INGREDIENTES

-180 g de mantequilla a temperatura ambiente (más otra poca para engrasar el molde en pomada).

-160 g de azúcar (100+60)

-3 huevos, donde separaremos yemas y claras

-250 g de requesón

-80 g de harina de todo uso

-2 cucharaditas de levadura química

-Ralladura de 1 limón, 1 lima y 1 naranja

-2 cucharaditas de canela

PREPARACIÓN

-Precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo.

-Engrasamos un molde desmontable (en la receta original pone de 18 cm pero yo no tengo, así que usé el de 20 cm, no queda tan alta pero sirve igual). Lo engrasamos con la mantequilla pomada y espolvoreamos dos cucharadas de azúcar por encima y lo repartimos bien por todo el molde. Esto hará que se forme una costra crujiente alrededor.

-Batimos la mantequilla con 100 g de azúcar hasta que blanquee, incorporamos las yemas, una a una. A continuación añadimos el requesón y batimos de nuevo. Incorporamos la harina tamizada con la canela y la levadura. Añadimos las ralladuras de los cítricos y reservamos.

-En un bol limpio de grasa montamos las claras a punto de nieve. Cuando empiece a hacer espuma incorporamos poco a poco los 60 g de azúcar restante y seguimos batiendo hasta obtener un merengue firme y brillante.

-Incorporamos el merengue a la mezcla con la lengua de silicona, con movimientos envolventes para evitar que se bajen las claras. Vertemos la masa en el molde y horneamos en torno a 45 minutos. Al ser una tarta más abizcochada, podemos usar el truco del palillo (si pinchas y sale limpio,está lista).

Dejamos enfriar la tarta en el molde y la podemos servir templada. Si se quiere se puede acompañar con miel, mermelada de naranja, cáscara de naranja confitada, eso al gusto.

La vida es incierta, cómete el postre primero” 

 ERNESTINE ULMER

CHEESECAKE DE CEREZAS, MASCARPONE Y CHOCOLATE

La historia de esta tarta comienza así:

VECINA: ¿Sabes de algún postre con cerezas?

YO: Pues con cerezas no he hecho nunca postres, pero todo es ponerse.

VECINA: es que tengo muchas cerezas y para que no se pierdan.

YO: si quieres pásamelas que preparo algo, que tú estás muy ocupada.

(Llaman a la puerta)

VECINA: aquí las tienes, y son del Bierzo, de tu tierra.

YO: pues manos a la obra.

Y entonces me puse a pensar, y decidí que lo mejor es un postre frío, para no usar el horno y porque llega el verano y hay que hacer postres fresquitos (aunque ahora por estos lares estemos con lluvia, tormentas, granizo y temperaturas de 18º).

Cerezas, queso, chocolate, frutos secos, nata…¿Puede existir mejor combinación? No lo creo.

Y con producto de mi tierra, El Bierzo, donde la cereza es una de las frutas reinas con Marca de Garantía, unas de las mejores de España (con permiso del Jerte, pero la tierra tira).

La cereza ahora es fruta de temporada, y si bien es cierto que da mucho juego en la cocina, en mi casa se suelen comer solas, para disfrutar de su sabor en plenitud. Pero a partir de ahora les voy a sacar más provecho.

Las cerezas es un fruto de verano que tiene muchas propiedades, son depurativas, antioxidantes, ya que  son la fruta que concentra mayor cantidad de flavonoides.

Contienen antocianinas,que ayudan a reducir la inflamación y los síntomas de la artritis y la gota. Debido a sus propiedades anti inflamatorias, las cerezas se aconsejan para combatir el dolor de tendones y músculos .

Contienen melatonina y son buenas para la memoria, también destaca que ayudan a combatir el estreñimiento, a regular los niveles de azúcar en sangre; fortalecen el sistema inmunológico; reducen la acumulación de gases intestinales y malestares digestivos; ayudan a relajar y calmar el estado de ánimo… Así que se trata de una fruta realmente saludable que vale la pena incluir en nuestra alimentación.

Para la base de la tarta usé unas galletas de pistacho y chocolate que había preparado un día, de un libro del gran Xavier Barriga, pero que a mí no me salieron muy bien, por no decir que fue un fracaso total; la mitad de los huesos perdieron  su forma en el horneado, y me quedó la bandeja llena de trozos dispersos, sin saber qué hacer con ellos, hasta que se me ocurrió triturarlas; y de manera accidental descubrí una base de tartas original, diferente y que está buenísima. Pero podéis usar la galleta que más os guste, aunque os voy a incluir la receta de las galletas de pistacho por si queréis arriesgaros a hacerlas, que se os rompan, y que os quede una base deliciosa para vuestras creaciones… o que os queden perfectos y tengáis otro postre delicioso.

HUESOS DE PISTACHO Y CHOCOLATE

INGREDIENTES

-75 gr. de clara de huevo

-500 gr. de azúcar glas

-25 gr. de cacao en polvo

-400 gr. de pistachos troceados groseramente

-100 gr. de semillas de sésamo tostado

PREPARACIÓN

-Poner todos los ingredientes en el vaso de la mezcladora ( o a mano) y con la espátula o pala accesoria, mezclar hasta que obtengamos una masa homogénea.

-Extender con el rodillo entre dos hojas de papel de horno.

-Destapar la masa, espolvorear con azúcar glas  que echaremos a través de un colador de malla fino, y dejar secar al aire durante 1 hora. Conviene que se forme un poco de corteza.

-Precalentar el horno a 190º

-Cortar rectángulos de masa de la medida de un dedo aproximadamente y depositarlas en una bandeja de horno y dejar una buena separación entre ellos (saldrán unos 50 huesos).

-Hornearlos hasta ver que se arquean y deforman un poco, que la parte superior hay adquirido consistencia.

-Dejar enfriar los huesos y guardarlos en un bote hermético y se conservarán crujientes una semana, o se os desharán por toda la bandeja como a mí y os quedará un riquísimo polvo de galleta para bases de postres.

CHEESECAKE DE CEREZAS Y MASCARPONE

INGREDIENTES

-200 g de galletas trituradas (a elegir)

-55 g de chocolate en polvo (si os atrevéis a preparar los huesos como base el chocolate se descarta)

-75 g de mantequilla

-260 g de cerezas deshuesadas

-2 hojas de gelatina

-250 g de queso mascarpone (sino tenéis podéis usar cualquier queso crema)

-70 g de nata para montar bien fría

-45 g de azúcar

-250 ml de nata de montar bien fría de repostería

-Azúcar al gusto

-Chocolate negro para decorar

-Un puñado de cerezas

PREPARACIÓN

-Derretimos la mantequilla y la mezclamos con la galleta triturada (y el chocolate en polvo si usáis otro tipo de galleta).

-Vertemos el contenido en un molde de tartas desmontable.

-Apretamos bien hasta que quede bien consistente y lo metemos en la nevera.

-Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos minutos.

-En un robot de cocina trituramos bien las cerezas hasta convertirlas en un puré, y reservamos.

-En el microondas calentamos la nata un poco y añadimos las hojas de gelatina hidratadas y bien escurridas.

-En el robot de cocina incorporamos el azúcar, el queso mascarpone, y trituramos a velocidad baja unos 10 segundos hasta que se mezcle todo bien, y a continuación añadimos el vaso de la nata con la gelatina y el puré de cerezas.

-Mezclamos otros 10 segundos más o menos a velocidad baja hasta que esté todo integrado.

-Echamos la crema sobre la base de galletas y la introducimos en la nevera  toda la noche.

-Al día siguiente se desmolda y se decora al gusto.

DECORACIÓN

-Yo derretí chocolate negro y bañé unas cerezas (aquí os pongo una foto del invento que me monté en la cocina para que no se quedaran pegadas a una bandeja al enfriar el chocolate), y monté la nata bien fría con el azúcar hasta tener una consistencia dura pero sin que se llegue a cortar.

-El chocolate restante lo estiré bien con una espátula de repostería sobre la encimera, y al enfriar con la espátula raspé el chocolate cuando se endureció en trozos grandes para decorar, y el resto lo rallé por encima de la nata.

Nota: Siempre se decora al momento que se vaya a comer para que la nata no se baje. Un truco para que la nata se mantenga firme es usar Natafix, todo un descubrimiento; es un espesante que al añadirlo a la nata te mantiene una buena consistencia para que la decoración dure más tiempo. Se unas un sobre por cada 250 ml de nata. Yo la he encontrado en el Carrefour, no sé si lo habrá en más supermercados.

“Una comida sin postre es como un traje sin corbata.”
FERNAND POINT

PRYANIKS, DOSTOYEVSKI Y “EL ETERNO MARIDO”

Esta tarde es el club de lectura, y como siempre no puede faltar un delicioso dulce para amenizar el momento.

Esta vez la obra es “El eterno marido”, de Fiodor Dostoyevski, así que me parece acertado preparar una típicas galletas rusas, en honor al autor.

La palabra pryanik se usa para describir varios tipos de galletas rusas tradicionales, dulces y horneadas. Originarios del siglo IV AC, los pryanik se volvieron populares en la cocina rusa durante el siglo IX d.C. Al inicio, se preparaban con miel, harina de centeno y jugos de bayas. Dado que la miel constituía la mayor proporción de la masa, se los conocía simplemente como pan de miel.

Las especias se les agregaron más tarde, durante el siglo XII al XIII, cuando Rusia abrió rutas comerciales con Medio Oriente y la India. Estas especias hicieron que la receta se pareciera más a la del pan de jengibre que se consume en toda Europa occidental hoy en día. Se pueden rellenar de mermelada o dejarlas simples (yo las he rellenado).

Estoy segura de que si Dostoyevski hubiera comido una buena cantidad de estas galletas, se le hubiera endulzado en carácter y puede que sus personajes tuvieran un punto de alegría de vivir, aunque entonces no serían personajes complejos y sufridores, pero claro, ya no sería Dostoyevski.

El eterno marido gira en torno al conflicto que surge del triángulo marido-esposa-amante, donde el amante lleva sobre sus hombros la narración de la historia, y el marido es definido como un títere en manos de la mujer. Aquí, como es la tónica en los personajes de Fiodor, los personajes no acaban bien parados, son complejos, llenos de sombras, y en este libro en particular, hace un retrato del hombre débil a manos de las mujeres dominantes que prácticamente empujan a las mismas a manos de amantes. Va ser una reunión del club de lectura de lo más entretenido, de eso estoy segura.

Tengo que confesar que he necesitado unos cuantos tés y galletas para terminar el libro, ya que, si algo tiene Dostoyevski, es que no te deja indiferente, para bien o para mal, ya que desgrana de una manera magistral la psicología del ser humano, te guste su forma de escribir o no.

Y si me dan a elegir entre  Dostoyevski y unas Pryanik, me quedo con las segundas.

Nunca había horneado unas galletas que, literalmente, inundaran la casa con los aromas de la canela, el jengibre, el cardamomo, de una manera tan intensa; una sinfonía de olores que aún retengo en mi pituitaria. Son maravillosas, están riquísimas. Preparadlas, y sabréis de lo que os hablo.

INGREDIENTES

-450 g de harina

-120 g de miel

-1 huevo

-120 g de mantequilla (derretida)

-3 cucharaditas de levadura en polvo

-1 cucharadita de jengibre molido

-1 cucharadita de polvo de cardamomo

-½ cucharadita de canela molida

-½ cucharadita de nuez moscada recién rallada

-180 g de azúcar extrafino 

-Mermelada (yo la usé de moras y arádanos)

-120 g de azúcar glas

-1 clara de huevo

PREPARACIÓN

-En el recipiente de una batidora de repostería, combine la mitad de la harina y las especias.

-En una cacerola, derretimos la miel a fuego lento, agregamos la levadura en polvo y mezclamos bien. Retiramos del fuego inmediatamente.

-Agregamos la mezcla de harina y mezclamos.

-Añadimos la mantequilla derretida y seguimos mezclando.

-A continuación, agregamos el huevo y seguimos mezclando.

-Agregamos el azúcar e integramos todo.

-Una vez integrado vamos agregando gradualmente el resto de la harina.

-Dividimos la masa en 3 trozos, lo cubrimos con un film de plástico y refrigeramos durante 1 hora.

-Precalentamos el horno a 180º

-En una superficie de trabajo enharinada, estiramos cada trozo de masa hasta que tengan menos de 6 cm. de grosor y, con un cortador de galletas, corte círculos de 5 cm de diámetro más o menos rociando el cortador de galletas con harina o aceite para que no se pegue a la masa.Repita la operación con el resto de la masa.

-Ponemos una cucharada de mermelada en el centro en una galleta, cubrimos con otra galleta y cerramos bien los bordes,

-Colocamos los pryaniki, bien espaciados, en una bandeja para hornear forrada con papel de hornear pintado con mantequilla (con esta masa yo tuve que hornear en tres tandas)

-Horneamos durante 10 minutos a 180º y luego otros 10 minutos a 150º (ya sabéis, tiempos orientativos, cada horno es diferente)

-Dejamos enfriar sobre una rejilla .Una vez frías vamos por el glaseado.

-Batimos la clara de huevo hasta que espume.

-Añadimos el azúcar glas y bata.

-Extendemos el glaseado sobre cada uno de ellos con un pincel de pastelero.

-Dejamos que enfríe el glaseado y ya las podemos guardar en un recipiente hermético para que no cojan humedad y se ablanden.

“Yo digo que dejemos que el mundo se vaya al infierno, pero siempre debería tomar antes mi té”

FYODOR DOSTOYEVSKY

“SUSANA,S CHEESECAKE” DE MASCARPONE, MERMELADA Y FRUTOS ROJOS

Hoy es el cumpleaños de una persona muy especial, mi vecina y amiga Susana. La celebración bien merecía una rica tarta, así que me puse manos a la obra, y acabé preparando este postre que aúna varias de mis cosas favoritas, la masa crujiente, la crema de queso cremoso, mermelada casera y un montón de frutos rojos. La cuestión no era que me gustara a mí, sino a las personas que iban a tener que comerla, aunque tengo que admitir que ya están acostumbrados a hacer de conejillos de indias con todos los platos que se me van ocurriendo, es lo malo y lo bueno que tiene estar pegados puerta con puerta. Les ha tocado el papel de vecinos-amigos-catadores oficiales.

Éxito total. No quedaron ni las migas en los platos. Así que pasa a formar de mi repertorio repostero y claro, había que ponerle nombre, y que mejor que el de la homenajeada y principal culpable de su creación.

Mi principal preocupación era que estuviera demasiado dulce, pero ha quedado un postre muy equilibrado. Siento que la foto del corte de la tarta no tenga una buena calidad, pero no iba a estropear la tarta antes de que la viera la homenajeada, y una vez puestos en faena la cosa devino en compartir mantel, charla y risas, y cuando quisimos cortar la tarta y hacer la foto ya era un poco tarde, la luz era escasa, y la cámara quedó en casa, así que con el móvil y como saliera. Además, hay momentos creados para disfrutar, así que sacar una foto estupendísima, en ese momento, no entraba en mis planes.

La vais a preparar, os va a encantar, y ahora en verano más, porque es una tarta que hay que meter en el congelador, para que tenga una consistencia más solida como de tarta helada. Y los días más frescos, se saca del congelador un par de horas antes, queda más cremosa, pero está deliciosa igualmente.

INGREDIENTES

-1 lámina de masa brisa refrigerada

-500 ml. de nata 35% materia grasa bien fría

-500 g de queso mascarpone también frío

-Azúcar glas

-1 cucharada de extracto de vainilla

-Mermelada de frutos rojos (yo la hago casera, ya que el sabor no se puede comparar con la de compra)

-Frutos rojos variados

-Chocolate blanco para decorar y unas hojas de menta o hierbabuena

PREPARACIÓN

-Engrasamos un molde con el fondo desmontable (es el más adecuado para este tipo de masa para desmoldarla con facilidad ya que son bastante frágiles). El mío hace ondas porque quedan las tartas muy bonitas para su presentación, es mi molde para las quiches.

-Sacamos la masa brisa del congelador, la estiramos un poco si hace falta, para que sobresalga por los laterales del molde un poco y que no se encoja, ya que luego el relleno se caería por los lados.

-Pinchamos el fondo de la masa para que no hinche, y a mayores le ponemos un círculo de papel de horno y encima le ponemos peso, ya sean alubias, garbanzos o bolas de hornear.

-El horno mientras se precalienta a 200º, y una vez precalentado metemos el molde unos 15 minutos, hasta que veamos que los bordes empiezan a dorar. Sacamos el molde del horno, con cuidado de no quemarnos quitamos el peso de encima y el papel, y metemos al horno otros 5 o 10 minutos, que se dore bien la masa, tanto fondo como bordes.

-Sacamos la masa horneada, dejamos enfriar un poco, desmoldamos y dejamos enfriar del todo en una rejilla.

-Mientras enfría la base de la tarta preparamos la crema. En un bol ponemos el queso mascarpone con unas cucharadas de azúcar glas, empezar con dos o tres e ir probando para ajustar el grado de dulce que queréis en la crema. Yo con tres cucharadas me llega porque no nos gusta muy dulce.

-Con la batidora de mano con el accesorio de montar, comenzamos despacio a integrar el queso con el azúcar, y añadimos la vainilla. Cuando tenga una consistencia cremosa añadimos la nata bien fría, aumentamos la potencia a fuerte y comenzamos a batir hasta que la mezcla adquiera una consistencia cremosa pero firme, sin pasarse para que la nata no se corte. La metemos al frigorífico una media hora.

MONTAJE

-Ya tenemos la masa fría, cubrimos el fondo con una capa de la mermelada, y con cuidado depositamos la crema por encima y con una espátula la vamos extendiendo por toda la tarta hasta llegar casi a los bordes, y alisamos con cuidado para que nos se mezcle crema con mermelada.

-La llevamos al congelador un par de horas para que endurezca y podamos decorarla.

-Antes de sacar la tarta tendremos los frutos rojos elegidos ya cortados y preparados.

-Sacamos la tarta y la decoramos al gusto, con los frutos rojos y unas hojas de menta, o como en mi caso, de hierbabuena, ya que la cultivo en mi huerto.

-Rallamos chocolate blanco por encima para decorar.

-La volvemos a meter en el congelador. Siempre que la metamos en el congelador la cubrimos para que no coja los olores del mismo. Yo tengo un recipiente con tapa donde puedo meter la tarta, cerrarlo, y tiene asas para luego transportarla si me la voy a llevar (y siempre metida en una bolsa de frío para que no se caliente).

-Y como os dije anteriormente podéis comerla helada, sólo tendríais que sacarla unos minutos antes del congelador para que esté fría pero cremosa, o sacarla un par de horas antes y que la crema descongele y que quede muy cremosa, aunque en este caso mucho cuidado al cortarla y servirla porque es más difícil de manipular.

-Como podéis comprobar no es nada complicada de preparar ni requiere de muchos ingredientes.

“El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación” 

 MARCO TULIO CICERÓN

COOKIES

Hoy quiero compartir con vosotros algo más que una receta. Me ha diagnosticado una enfermedad que entre muchas cosas me obliga a un cambio en mi dieta. Difícil empresa para una persona que hasta ahora incluía en la misma muchos productos lácteos, derivados del trigo, azúcares, y una larga de lista de “ahora debes ir apartando esos alimentos”.

No os preocupéis, que este blog seguirá repartiendo felicidad con esas recetas que tanto os gustan, ya que tengo una familia, amigos y demás allegados a los que alimentar y que no tienen que sufrir las penurias del “eso ni se te ocurra comértelo”.

Pero si que veréis con más asiduidad recetas libres de lácteos, azúcares, harinas refinadas, gluten, y otro largo etc… Seguro que me lo vais a agradecer más teniendo en cuenta que son  muchos los amigos y seguidores con intolerancias al gluten y a la lactosa, que simplemente han decidido apartar de su dieta estos alimentos, o que llega la temida “operación veranito” y la dieta vuelve a estar presente en la mesa.

Así que, como mi experiencia con este tema es bastante nulo, me propuse buscar recetas que pudiera preparar, que pudiera compartir con la familia sin que digan “mamá, esa comida que nos has puesto sabe a pienso”.

Este viernes, curiosamente, me acerqué a la feria del libro de mi ciudad y encontré esta joyita. Y digo joyita porque no solo incluye recetas sencillas, sin gluten, sin refinados, nada de ultraprocesados, sino que la autora del libro, Paula Losa, asturiana, profesora de lengua y literatura, y amante de la fotografía, reúne en el mismo todo lo que me apasiona: cocina, fotografía y literatura.

En cada receta incluye una referencia literaria y una fotografía preciosa, además de la claridad y sencillez de las mismas.

Quien me conoce sabe que me tenía que enamorar de este libro y de su autora. Aquí os dejo el enlace a su blog por si queréis seguirla, también la podéis seguir en las redes sociales.

http://lacocinadeompa-lompa.blogspot.com/

¿Por qué elegí estas cookies? Pues porque mi hijo  ha venido a pasar unos días de la universidad, le encantan las cookies que llevan chocolate, y decidí usarlo de conejillo de indias para probarlas. Y han aprobado con nota, hasta ha pasado el filtro de mi hija, que es muy exquisita a lo que a galletas se refiere.

Os voy a poner la receta para que las probéis. Un capricho dulce a la hora del té (o de las infusiones como es mi caso) sin sentirse culpable ¿qué más se puede pedir? Y os animo a adquirir el libro, porque es maravilloso.

Como sabéis siempre acabo con una referencia literaria, gastronómica, etc… que tenga relación con la receta, pero como os he dicho en este libro cada receta contiene un párrafo literario, así que voy a hacer honor a la autora de este libro acabando con esa referencia. Y como curiosidad (si, la vida está llena de estas casualidades), el libro de la reseña lo acabo de comprar hace unos días y es mi siguiente lectura. Curioso ¿no creéis?

INGREDIENTES

-80 g de harina de almendras

-60 g de dátiles Medjoul deshuesados

-20 g de harina de arroz

-Pepitas de chocolate 85% (y usé de 70% porque no soy de chocolate y esta es la intensidad máxima que puedo soportar)

-1 huevo campero

-Ralladura de limón

PREPARACIÓN

-Vertemos todos los ingredientes excepto las pepitas de chocolate en la batidora y el procesador de alimentos.

-Batimos hasta conseguir una masa homogénea y añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos bien con una cuchara.

-Con las manos húmedas preparamos bolitas pequeñas, las colocamos encima de una bandeja forrada con papel de horno, y aplastamos las bolitas con las manos decorando con pepitas de chocolate.

-Al horno precalentado a 180º durante unos 13-15 minutos.

-Las sacamos con cuidado para que no se rompan a una rejilla para que enfríen.

“Ojalá estuvieras aquí. Ojalá todavía viviéramos juntas en nuestro bonito estudio y trabajáramos en la librería de nuestro querido Señor Hawke, y comiéramos galletas y queso para cenar todas las noches. Tengo tantas ganas de hablar contigo… Quiero que me aconsejes si debo casarme con Mark Reynolds o no”

LA SOCIEDAD LITERARIA Y EL PASTEL DE PATATA GUERNSEY (Mary Ann Shaffer y Annie Barrows)