TARTA DE REQUESÓN Y CÍTRICOS A LA CANELA

Si hay un postre que está por encima de todos los postres para mí, son las tartas de queso en todas sus variantes; horneadas, frías, heladas, con queso de untar, de cabra, mascarpone,  ricotta,etc…

Hace tiempo me hice con el libro de Alma Obregón, de la que me considero seguidora y admiradora, “Cheesecake perfecto”, donde incluye 50 recetas diferentes, clásicas, frutales, chocolateadas, originales, para intolerantes,etc…

El año pasado me había propuesto el reto de preparar las 50 tartas, pero llego la pandemia y en casa no había suficientes bocas para comer tantas tartas de queso, y como no se podían recibir invitados, pues el reto tenía que esperar. Eso sí, preparé unas cuantas y tengo que decir que cada cual más rica que la anterior.

Tenía muchas ganas de preparar esta con requesón, ya que no suele ser el tipo de queso que se usa para preparar las cheesecake, así que con motivo del cumpleaños de mi vecino y amigo, y a él le gustan tanto las tartas de queso como a mí, me metí en faena y preparé una, que acompañará a mi famoso “tiramisú mamma Ana”(receta próximamente, os lo prometo).

Puede que no sea la tarta más llamativa que he preparado, y no llama la atención, pero con la mezcla de los cítricos y de la canela, no podéis imaginar el olor que salía del horno, y el aroma que dejó en la cocina. Estas son mis recetas favoritas, sencillas pero deliciosas. Eso es lo importante.

INGREDIENTES

-180 g de mantequilla a temperatura ambiente (más otra poca para engrasar el molde en pomada).

-160 g de azúcar (100+60)

-3 huevos, donde separaremos yemas y claras

-250 g de requesón

-80 g de harina de todo uso

-2 cucharaditas de levadura química

-Ralladura de 1 limón, 1 lima y 1 naranja

-2 cucharaditas de canela

PREPARACIÓN

-Precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo.

-Engrasamos un molde desmontable (en la receta original pone de 18 cm pero yo no tengo, así que usé el de 20 cm, no queda tan alta pero sirve igual). Lo engrasamos con la mantequilla pomada y espolvoreamos dos cucharadas de azúcar por encima y lo repartimos bien por todo el molde. Esto hará que se forme una costra crujiente alrededor.

-Batimos la mantequilla con 100 g de azúcar hasta que blanquee, incorporamos las yemas, una a una. A continuación añadimos el requesón y batimos de nuevo. Incorporamos la harina tamizada con la canela y la levadura. Añadimos las ralladuras de los cítricos y reservamos.

-En un bol limpio de grasa montamos las claras a punto de nieve. Cuando empiece a hacer espuma incorporamos poco a poco los 60 g de azúcar restante y seguimos batiendo hasta obtener un merengue firme y brillante.

-Incorporamos el merengue a la mezcla con la lengua de silicona, con movimientos envolventes para evitar que se bajen las claras. Vertemos la masa en el molde y horneamos en torno a 45 minutos. Al ser una tarta más abizcochada, podemos usar el truco del palillo (si pinchas y sale limpio,está lista).

Dejamos enfriar la tarta en el molde y la podemos servir templada. Si se quiere se puede acompañar con miel, mermelada de naranja, cáscara de naranja confitada, eso al gusto.

La vida es incierta, cómete el postre primero” 

 ERNESTINE ULMER

ALBÓNDIGAS EN SALSA

Llega el verano, las vacaciones escolares, y con ellas la vuelta a casa del universitario. Así que toca preparar todos esos platos que son sus favoritos y que allí no prepara, y no por pereza, según sus palabras, sino porque no son “las de mamá”, una sutil forma de disfrazar la pereza.

De todos ellos, mis albóndigas en salsa es su favorito, y a lo largo de los meses de verano veréis por aquí muchos platos que son peticiones expresas de mi primogénito. Ya sé que vosotras, madres, estaréis pensando: “en mi casa pasa lo mismo”. Es lo que tiene tener retoños, que piden por esa boquita, y como nos tienen tomada la medida, saben que no nos podemos resistir a esa expresión de “hijos poniendo ojuelos”.

En todas las casas creo que existe esa receta de albóndigas especial de la familia, y esta es la mía. Sencilla, sin complicaciones, con unos pocos ingredientes (por eso es muy importante que los productos sean de calidad), y muy jugosas, una de las cosas más importantes de este plato porque es muy fácil que se queden secas.

En mi casa utilizamos la carne picada de cerdo, porque  no les gusta la de ternera, les resulta más fuerte y más seca, pero podéis usar la carne que os apetezca, cerdo, ternera, pollo,etc…

Yo utilizo tomate de nuestro huerto. En tiempo de cosecha lo embotamos al natural para tener reserva para el resto del año.

Vamos con la receta.

INGREDIENTES

-1 kg. de carne picada de cerdo.
– Pan rallado con ajo y perejil (yo lo hago casero).
– 2 huevos medianos.
– 1 chorrito de leche.
– Sal.
– 3 zanahorias picadas.
– 3 pimientos picados.
– Cebolla (yo uso la congelada porque ya sabéis mi fobia a dicho alimento).
– Tomate natural triturado.
– Un vasito de vino blanco o rosado.

PREPARACIÓN

-Ponemos la carne picada en un bol y salpimentamos.

-Añadimos el huevo, la leche y el pan rallado y mezclamos bien. Si vemos que quedan secas añadimos otro chorrito de leche, hasta que veamos que la consistencia es jugosa.
-Hacemos las bolas (yo me he agenciado este cacharro que véis en la foto y es muy cómodo y además quedan todas las albóndigas del mismo tamaño), y las paso por un poco de harina.

– Las freímos en una sartén con aceite de oliva a tandas, y según se van friendo las reservamos en una tartera tapadas para que no enfríen.

-En la sartén donde freímos las albóndigas vamos a hacer la salsa. Lo primero es quitar aceite y dejar solo que quede un dedo de altura más menos. Sofreímos a fuego lento la cebolla, los pimientos y las zanahorias. A los 5 minutos añadimos el tomate. Vamos cocinando todo a fuego lento unos cinco minutos y añadimos el vino y un vaso de agua.

-Dejamos que se cocine a fuego lento hasta que quede una salsa algo espesa, añadiendo agua si vemos que espesa demasiado, hasta que la salsa esté en su punto. Rectificamos de sal.

-Pasamos por el colador la salsa en la tartera donde dejamos las albóndigas, reservando la zanahoria, cebolla y pimiento para añadir más tarde, ya que a mis hijos no les gusta encontrar los “tropezones” y lo paso todo por la batidora para añadirlo a la salsa y se coman las hortalizas sin que haya quejas.

-Ponemos la tartera al fuego (siempre fuego medio-bajo) y dejamos que se cocinen a fuego lento, comprobando que la salsa no reduzca demasiado (si es así añadir otro poco de agua). Pasamos por la batidora  la mezcla de vegetales que habíamos reservado y se lo añadimos a la salsa. Dejamos a fuego bajo que se cocine todo junto unos 10 minutos, hasta que comprobemos que las albóndigas están en su punto y la salsa tiene el espesor deseado.

-Puedes acompañar este plato con una ensalada verde, unas patatas fritas en cubos, arroz blanco, o mi opción favorita, que es con unas verduras hervidas para que sea un plato más completo. Aquí al gusto del consumidor.

Advertencia: este plato puede provocar un ansia viva de untar pan en la salsa, recomiendo tener una buena cantidad del mismo encima de la mesa, o al contrario, esconderlo lo más lejos posible para evitar la tentación.

“Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha comido bien.”

 VIRGINIA WOOLF

PASTEL DE CALABACÍN, PATATA, BEICON Y PROVOLETTA

A estas alturas creo que ya todos conocéis mi debilidad por las recetas sencillas, rápidas de preparar, con ingredientes fáciles de encontrar, de temporada, y que sean económicas. Si bien a veces me vengo arriba con recetas más elaboradas o difíciles, lo que más me gusta es compartir con vosotros recetas simples pero sabrosas.

Este pastel es muy completo y servidos con una buena ensalada se convierte en un plato único, y es otra manera muy sabrosa de usar el calabacín y que lo coman los más jóvenes de la casa, que los que tenemos hijos sabemos, en la mayoría de los casos, de la dificultad que entraña incluir verduras y hortalizas en el menú sin que aparezcan los ceños fruncidos o la famosa frase “es que no tengo nada de hambre”.

Una de las mejores cosas que tiene este pastel es que podéis hacer muchas combinaciones distintas o cambiar unos productos por otros a gusto personal, como usar la berenjena, unos champiñones  de tamaño grande (los que se usan para rellenar), cambiar el beicon ahumado por pechuga de pavo o pollo, y el queso también al gusto. Yo en esta receta usé el Provoletta, que es un queso italiano muy sabroso y con cuerpo. Yo lo encuentro en el Lidl cuando ponen la semana de productos de Italia, y siempre aprovecho para preparar recetas con este queso, que ya viene loncheado, y para este tipo de pasteles viene muy bien porque se derrite pero mantiene la forma. También lo uso para preparar los  San Jacobos caseros. Ya os prepararé otro día unos “San Jacobos” donde sustituyo el fiambre por lonchas de calabacín y el Provoletta en el medio. Con el rebozado casero y una guarnición de arroz blanco frito es una delicia, y esto sí que lo devoran los peques de la casa, os lo aseguro.

Una recomendación ,usar quesos que mantengan una buena consistencia en el pastel una vez horneado, porque si usáis uno que se derrita rápido, como la mozarella, se desparramará por todo el pastel y no es lo queremos. Y por favor, no me uséis las lonchas de queso que vienen en paquetes, tipo tranchetes. Puede que no lo sepáis, pero eso no es queso (sé que acabo de romper algunos corazones, pero tenía que decirse y se dijo). Son productos procesados a base de grasas, proteínas del suero de la leche, sólidos, aromas, colorantes, aditivos y altos niveles de sodio. O sea, que es un producto ultraprocesado que nos venden con la coletilla de queso. Podéis seguir usándolas, pero ahora ya sabiendo lo que estáis comiendo (de nada).

Yo use Provoletta pero también va muy bien el Massdam, el Emmental, o alguno de nuestros buenos quesos semi curados, o curados para los más valientes. Id probando, porque sé que cuando preparéis este pastel lo vais a incluir en vuestro repertorio.

La pasta brisa que he usado es de compra, pero se puede hacer en casa. En otra ocasión la prepararemos.

INGREDIENTES

-1 lámina de pasta brisa

-1 calabacín

-1 patata bastante grande

-Beicon ahumado loncheado

– Queso en lonchas

-Tomillo fresco o seco

-Orégano fresco o seco

-Aceite de oliva virgen

-Sal en escamas (sino tenéis sal común)

-1 huevo para pincelar

PREPARACIÓN

-En un molde desmontable (yo usé mi incombustible molde de quiche), forramos el fondo con papel de hornear y engrasamos los bordes con aceite de oliva o un poco de mantequilla, para evitar que la masa se pegue. Si la masa es de menor diámetro que el molde estirarla un poco con un rodillo de cocina. Tiene que cubrir todos los bordes del molde. Pinchamos el fondo para que la masa no suba y la pincelamos un poco con aceite de oliva.

-Cortamos en láminas las patatas y los calabacines, más o menos de medio centímetro. Las lonchas de beicon las dividimos en tres y las lonchas de queso las cortamos en cuatro, en forma de cuatro triángulos.

-Vamos alternando una lámina de calabacín, una de patata, una de beicon si tiene un buen grosor y si son finas colocamos dos, y una loncha de queso.

-Salamos con las escamas de sal por encima de la patata y el calabacín, echamos un chorrito de aceite por encima, y separamos los bordes de la masa y cubrimos el alrededor de haciendo un bordecito , que además de bonito queda crujiente y está buenísimo.

-Pincelamos el pastel con huevo batido y espolvoreamos por encima las hojas de tomillo y orégano.

-Horneamos durante unos 25 minutos, o hasta que comprobéis que la masa está dorada y la patata cocinada, en el horno precalentado a 180º.

-Desmoldamos y servimos inmediatamente.

“Una comida bien equilibrada es como un poema al desarrollo de la vida.”
ANTHONY BURGESS

CHEESECAKE DE CEREZAS, MASCARPONE Y CHOCOLATE

La historia de esta tarta comienza así:

VECINA: ¿Sabes de algún postre con cerezas?

YO: Pues con cerezas no he hecho nunca postres, pero todo es ponerse.

VECINA: es que tengo muchas cerezas y para que no se pierdan.

YO: si quieres pásamelas que preparo algo, que tú estás muy ocupada.

(Llaman a la puerta)

VECINA: aquí las tienes, y son del Bierzo, de tu tierra.

YO: pues manos a la obra.

Y entonces me puse a pensar, y decidí que lo mejor es un postre frío, para no usar el horno y porque llega el verano y hay que hacer postres fresquitos (aunque ahora por estos lares estemos con lluvia, tormentas, granizo y temperaturas de 18º).

Cerezas, queso, chocolate, frutos secos, nata…¿Puede existir mejor combinación? No lo creo.

Y con producto de mi tierra, El Bierzo, donde la cereza es una de las frutas reinas con Marca de Garantía, unas de las mejores de España (con permiso del Jerte, pero la tierra tira).

La cereza ahora es fruta de temporada, y si bien es cierto que da mucho juego en la cocina, en mi casa se suelen comer solas, para disfrutar de su sabor en plenitud. Pero a partir de ahora les voy a sacar más provecho.

Las cerezas es un fruto de verano que tiene muchas propiedades, son depurativas, antioxidantes, ya que  son la fruta que concentra mayor cantidad de flavonoides.

Contienen antocianinas,que ayudan a reducir la inflamación y los síntomas de la artritis y la gota. Debido a sus propiedades anti inflamatorias, las cerezas se aconsejan para combatir el dolor de tendones y músculos .

Contienen melatonina y son buenas para la memoria, también destaca que ayudan a combatir el estreñimiento, a regular los niveles de azúcar en sangre; fortalecen el sistema inmunológico; reducen la acumulación de gases intestinales y malestares digestivos; ayudan a relajar y calmar el estado de ánimo… Así que se trata de una fruta realmente saludable que vale la pena incluir en nuestra alimentación.

Para la base de la tarta usé unas galletas de pistacho y chocolate que había preparado un día, de un libro del gran Xavier Barriga, pero que a mí no me salieron muy bien, por no decir que fue un fracaso total; la mitad de los huesos perdieron  su forma en el horneado, y me quedó la bandeja llena de trozos dispersos, sin saber qué hacer con ellos, hasta que se me ocurrió triturarlas; y de manera accidental descubrí una base de tartas original, diferente y que está buenísima. Pero podéis usar la galleta que más os guste, aunque os voy a incluir la receta de las galletas de pistacho por si queréis arriesgaros a hacerlas, que se os rompan, y que os quede una base deliciosa para vuestras creaciones… o que os queden perfectos y tengáis otro postre delicioso.

HUESOS DE PISTACHO Y CHOCOLATE

INGREDIENTES

-75 gr. de clara de huevo

-500 gr. de azúcar glas

-25 gr. de cacao en polvo

-400 gr. de pistachos troceados groseramente

-100 gr. de semillas de sésamo tostado

PREPARACIÓN

-Poner todos los ingredientes en el vaso de la mezcladora ( o a mano) y con la espátula o pala accesoria, mezclar hasta que obtengamos una masa homogénea.

-Extender con el rodillo entre dos hojas de papel de horno.

-Destapar la masa, espolvorear con azúcar glas  que echaremos a través de un colador de malla fino, y dejar secar al aire durante 1 hora. Conviene que se forme un poco de corteza.

-Precalentar el horno a 190º

-Cortar rectángulos de masa de la medida de un dedo aproximadamente y depositarlas en una bandeja de horno y dejar una buena separación entre ellos (saldrán unos 50 huesos).

-Hornearlos hasta ver que se arquean y deforman un poco, que la parte superior hay adquirido consistencia.

-Dejar enfriar los huesos y guardarlos en un bote hermético y se conservarán crujientes una semana, o se os desharán por toda la bandeja como a mí y os quedará un riquísimo polvo de galleta para bases de postres.

CHEESECAKE DE CEREZAS Y MASCARPONE

INGREDIENTES

-200 g de galletas trituradas (a elegir)

-55 g de chocolate en polvo (si os atrevéis a preparar los huesos como base el chocolate se descarta)

-75 g de mantequilla

-260 g de cerezas deshuesadas

-2 hojas de gelatina

-250 g de queso mascarpone (sino tenéis podéis usar cualquier queso crema)

-70 g de nata para montar bien fría

-45 g de azúcar

-250 ml de nata de montar bien fría de repostería

-Azúcar al gusto

-Chocolate negro para decorar

-Un puñado de cerezas

PREPARACIÓN

-Derretimos la mantequilla y la mezclamos con la galleta triturada (y el chocolate en polvo si usáis otro tipo de galleta).

-Vertemos el contenido en un molde de tartas desmontable.

-Apretamos bien hasta que quede bien consistente y lo metemos en la nevera.

-Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos minutos.

-En un robot de cocina trituramos bien las cerezas hasta convertirlas en un puré, y reservamos.

-En el microondas calentamos la nata un poco y añadimos las hojas de gelatina hidratadas y bien escurridas.

-En el robot de cocina incorporamos el azúcar, el queso mascarpone, y trituramos a velocidad baja unos 10 segundos hasta que se mezcle todo bien, y a continuación añadimos el vaso de la nata con la gelatina y el puré de cerezas.

-Mezclamos otros 10 segundos más o menos a velocidad baja hasta que esté todo integrado.

-Echamos la crema sobre la base de galletas y la introducimos en la nevera  toda la noche.

-Al día siguiente se desmolda y se decora al gusto.

DECORACIÓN

-Yo derretí chocolate negro y bañé unas cerezas (aquí os pongo una foto del invento que me monté en la cocina para que no se quedaran pegadas a una bandeja al enfriar el chocolate), y monté la nata bien fría con el azúcar hasta tener una consistencia dura pero sin que se llegue a cortar.

-El chocolate restante lo estiré bien con una espátula de repostería sobre la encimera, y al enfriar con la espátula raspé el chocolate cuando se endureció en trozos grandes para decorar, y el resto lo rallé por encima de la nata.

Nota: Siempre se decora al momento que se vaya a comer para que la nata no se baje. Un truco para que la nata se mantenga firme es usar Natafix, todo un descubrimiento; es un espesante que al añadirlo a la nata te mantiene una buena consistencia para que la decoración dure más tiempo. Se unas un sobre por cada 250 ml de nata. Yo la he encontrado en el Carrefour, no sé si lo habrá en más supermercados.

“Una comida sin postre es como un traje sin corbata.”
FERNAND POINT

PASTEL DE MASA FILO, CARNE PICADA Y GORGONZOLA

Compré en mi carnicería de confianza una carne de cerdo buenísima, me la pican al momento y la traigo bien fresquita para casa. Mi primera intención era preparar una lasaña, pero al abrir el frigorífico para guardarla me encontré de frente con un paquete de masa filo que iba a caducar, y un poco de queso gorgonzola guardado en la nevera también. Así que se me encendió la bombilla de “vamos a ver que hacemos con lo que tenemos” y se me ocurrió usar la carne picada para preparar este pastel. Todo un éxito.

La combinación de la carne con el queso azul, el crujiente de la pasta filo, es una delicia. Además es un plato sin ninguna dificultad, que se prepara en poco tiempo, y como es contundente y llena bastante, es ideal cuando tienes invitados porque te arregla un menú en un momento.

El queso gorgonzola es un queso que suelo utilizar en muchas recetas porque me encanta el sabor que les proporciona, yo siempre uso el gorgonzola dulce, que tiene menos tiempo de maduración y es más cremoso y de sabor más suave, hay gorgonzola picante, cuyo tiempo de maduración aumenta y el sabor es más fuerte. Aquí, como siempre, a gustos.

 Es  un queso italiano de vetas azules y verdes originario de la región de Milán en Lombardía. Su origen es incierto pero data de finales de los años 800. Parece que en la antigüedad el queso se llamaba “stracchino” (queso blando), cuya palabra proviene de “stracco” que significa “cansado”.

La historia habla de que pueblo de Gorgonzola constituyó una etapa importante para los rebaños de vacas durante el pastoreo, desde donde pastaban en invierno hasta la montaña, donde la hierba permanecía fresca todo el año.

Durante el trayecto, después de haber caminado durante muchos días, las vacas cansadas tenían que descansar, por lo que este pueblo tuvo adoptar los medios para evitar perder la leche y transformarla en queso, luego se mantenía en las cuevas naturales del valle de Valassina, cuyas condiciones eran perfectas para el desarrollo del moho azul, lo que dio origen al término Stracchino di Gorgonzola, que luego se simplificó a Gorgonzola.

Desde 1953 el queso gorgonzola recibió la Denominación de Origen Controlada (AOC), completado en 1996 por una denominación de origen protegida.

INGREDIENTES

-5 láminas de pasta filo

-500 g de carne picada de cerdo

-Cebolla bien picadita (ya sabéis que yo uso la congelada, ideal para guisos y para aquellos que como yo no se lleven bien con esta hortaliza)

-400 g de tomate natural triturado

-1 zanahoria

-1 pimiento

-1 vasito de vino blanco

-Sal y pimienta

-Orégano

-Queso gorgonzola (al gusto)

-Aceite de oliva o mantequilla para untar las láminas de pasta filo

-Semillas de sésamo

-1 molde desmontable de 22 cm

PREPARACIÓN

-En una cacerola cubrimos el fondo con aceite de oliva y cuando esté caliente añadimos el pimiento, la zanahoria y la cebolla cortada bien fino todo, y doramos. Siempre a fuego medio para que no se queme la cebolla.

-Cuando esté dorada la cebolla ponemos la carne picada, y rehogamos, hasta que la carne se selle.

-Una vez sellada bien la carne, añadimos el vaso de vino blanco, y dejamos que se evapore el alcohol. A continuación añadimos el tomate triturado, y a fuego medio guisamos la carne hasta que comprobemos que está en su punto.

-Reservamos.

-Precalentamos el horno arriba y abajo a 180º

-Pincelamos bien el molde con aceite de oliva o mantequilla, eso al gusto.

-Mantenemos la masa filo sobre un trapo de cocina limpio y mientras vamos usando una lámina el resto la mantenemos tapada con otro trapo de cocina limpio y húmedo, porque se resecan muy rápido al contacto con el aire.

-Cogemos una lámina, tapamos el resto. Pincelamos cada lámina con la mantequilla fundida o el aceite de oliva y la colocamos sobre el molde dejando que sobresalga por los bordes para luego poder cerrar el pastel por encima. Hacemos estos con todas las láminas, cruzándolas por todo el molde para que nos quede borde de masa por todo el diámetro y que quede bien cubierto el pastel.

-Añadimos la carne y por encima colocamos el queso (aquí podéis ser más o menos generosos según el nivel de queso que queráis en el pastel).

-Vamos doblando y cubriendo todo el pastel con la masa filo hasta tener todo cubierto, pincelamos por encima con la mantequilla derretida o el aceite, y espolvoreamos por encima semillas de sésamo.

-Metemos el pastel en la rejilla, a una altura media, y dejamos que se dore la pasta filo. Más o menos unos 15 minutos según el horno, hay que estar en este punto muy pendiente porque la pasta filo se hace muy rápido y se quema más rápido todavía.

-Desmoldamos con cuidado en caliente y servimos inmediatamente.

-Es un pastel que se mantiene en la nevera varios días, pero hay que cubrirlo bien para que no coja humedad. Para calentarlo hay que meterlo en el horno a temperatura baja, para que se caliente la carne por dentro pero no se queme la pasta por fuera. No lo calentéis en el microondas (una de las maneras de calentar más socorridas), la pasta filo se ablandaría y perdería el toque crunchi, y eso es parte del encanto de este plato.

“Este es mi principal consejo a la gente: Aprende a cocinar, prueba nuevas recetas, aprende de tus errores, no tengas miedo y sobre todo diviértete.”
JULIA CHILD

MENESTRA CON TERNERA

En mi casa somos muy dados a los platos únicos, lo de primero, segundo y postre suele quedar para reuniones familiares o con amigos. Además mi marido trabaja todo el día, se tiene que llevar la fiambrera, ya que come en el trabajo, y tengo que preparar a diario platos que alimenten , sencillos de calentar y que sean contundentes para aguantar las largas jornadas laborales.

Las menestras para mí son platos ideales, ya que incluyen carne, verduras, hortalizas, es decir, muy completos, saciantes, y sobre todo, sabrosos. Os voy a confesar una cosa, los compañeros de mi marido salivan cada vez que llegan al comedor y mete el tupper en el microondas, y asoman el morro para cotillear los platos que le preparo.

Importantísimo, la materia prima. No son platos muy elaborados, por lo menos mi receta, así que las verduras, las hortalizas y la carne tiene que ser de primera calidad. Yo tengo mi huerto plantado, pero aquí en el norte me quedan muchas menestras que preparar hasta que pueda hacerlo con los productos que recolecte.

Hay un pueblo cerca del mío, Santa María del Páramo, que organiza su mercado todos los domingos, y allí voy a comprar toda la verdura, fruta, etc… que necesito para la semana. Se ha convertido en una costumbre de domingo si no tengo otros compromisos, levantarnos mi marido y yo, desayunar tranquilamente, y luego ir al mercado, a comprar en las tiendas de la zona, ya que me parece muy importante comprar en el comercio de cercanía, las tiendas de barrio, ya que me encanta interactuar con la gente y en estas tiendas cuando entras, es como regresar a los tiempos aquellos donde eran lo más parecido a un club social, donde la compra era importante, pero la charla más. Y además ayudas a sostener la economía local que es imprescindible, sobre todo en los pueblos.

La carne la compro siempre en la misma carnicería, porque me encanta la calidad de todos sus productos, ubicada en ese mismo pueblo. No solo por la calidad de la carne, indiscutible, sino por el trato de los dependientes, super amables y que te preparan todo como se lo pidas.

Además de incentivar el comercio local, incentivas el trabajo de una nueva generación de jóvenes valientes, que en esta época tan dura que estamos viviendo, y todos los problemas que el campo y la ganadería está sufriendo, se arman de valor y comienzan la aventura de convertirse en ganaderos. Mi más sincero aplauso por su valor. Además tengo que confesar que los conozco personalmente, y puedo dar fe de su capacidad de trabajo y el cariño con lo que lo llevan a cabo, “Ganadería Lordén Alonso”. Jóvenes, emprendedores, valientes, y grandes personas. Y la carne, excelente.

Recetas de menestras hay cientos,  puedes cambiar la carne de ternera por cerdo y quedará igual de sabrosa. Las verduras podéis irlas intercambiando por las de temporada o las que más os gusten.

INGREDIENTES

-500 g. carne de ternera para guisar

-Verduras y hortalizas variadas (zanahorias, puerro, pimiento, guisantes, coliflor, champiñones, espárragos, alcachofas y judías verdes)

-Unos 200 g de tomate natural triturado

-1 vaso y medio de vino rosado

-2 vasos de agua templada

-Aceite de oliva virgen

-Sal y pimienta

-Hierbas aromáticas ( romero, tomillo, estragón…)

PREPARACIÓN

-Ponemos una cazuela a calentar con aceite de oliva, que cubra bien todo el fondo. Cuando esté caliente añadimos el puerro picado y doramos un poco, a continuación añadimos la carne cortada en trozos y rehogamos hasta que coja un color doradito.

-Añadimos las zanahorias y las alcachofas, el resto de las verduras las reservamos para más tarde porque se desharán por exceso de tiempo si las ponemos ahora. Doramos.

-Vamos a desglasar (que es disolver con la ayuda de un líquido los jugos contenidos en un recipiente donde hemos dorado para obtener jugos y salsas). En este caso el líquido será vino rosado, pero podéis usar un tinto si queréis, que va muy bien con la ternera. A mi me gusta el rosado porque le da un sabor más suave, no tan potente.

-Añadimos el vino, todo esto a fuego medio, y dejamos que reduzca mientras removemos el fondo para levantar los jugos. Si la ternera es de calidad, como es esta, el desglasado nos dará la consistencia perfecta para la salsa sin necesidad de añadir harinas o espesantes.

-Cuando haya reducido el vino añadimos el tomate, removemos durante unos cinco minutos para que se integre todo, añadimos las hierbas aromáticas, salpimentamos y cubrimos con el agua templada. Guisamos durante una hora más o menos.

-A continuación añadimos las verduras y las hortalizas que nos faltaba y seguimos guisando hasta que la ternera esté en su punto. Si vemos que no tiene suficiente líquido vamos añadiendo un poco de agua. Si la salsa queda líquida, la podéis espesar con un poco de maizena disuelta en un poco de agua y dejamos que espese a fuego lento.

-Servimos en un plato con la carne, cubrimos con la verdura y regamos con la salsa.

NOTA INFORMATIVA:

-Antes preparaba este plato a fuego medio al estilo tradicional, como explico en la receta, pero los tiempos son muy largos si queremos que la carne quede en su punto. Ésta  vez, debido a la subida de la luz y que en mi casa, e imagino que en las vuestras también, lo de cocinar a partir de las 10 de la noche se nos complica un poco, usé una olla que adquirí el otro día y que es una maravilla, la MasterPro Smart olla a baja presión.

Os dejo el enlace por si queréis comprobar sus especificaciones. El enlace es del Carrefour, y no porque me den nada por hacer publicidad, sino porque es aquí es donde la he adquirido con una buena oferta y esta marca aquí no la he encontrado en ningún otro sitio.

https://www.carrefour.es/olla-baja-presion-acero-inoxidable-masterpro-smart-6l/VC4A-13198873/p

-Es un híbrido entre cazuela tradicional y olla rápida.  Acorta el tiempo de cocinado, pero sin llegar a cocer la carne como suele hacer la olla rápida, y aporta al guiso la textura perfecta. Y otra cosa que me encantó es que la tapa hace el vacío mediante un sistema de agarre, pero la apartas del fuego e inmediatamente puede abrir la tapa para darle vueltas al guiso o comprobar si está en su punto. Y la tapa es transparente, puedes controlar todo el tiempo el líquido del recipiente para controlar si necesitas más. Una compra que ha sido todo un acierto.

“Los mejores platos son los más simples.”
AUGUSTE ESCOFFIER (cocinero  y restaurador)

PRYANIKS, DOSTOYEVSKI Y “EL ETERNO MARIDO”

Esta tarde es el club de lectura, y como siempre no puede faltar un delicioso dulce para amenizar el momento.

Esta vez la obra es “El eterno marido”, de Fiodor Dostoyevski, así que me parece acertado preparar una típicas galletas rusas, en honor al autor.

La palabra pryanik se usa para describir varios tipos de galletas rusas tradicionales, dulces y horneadas. Originarios del siglo IV AC, los pryanik se volvieron populares en la cocina rusa durante el siglo IX d.C. Al inicio, se preparaban con miel, harina de centeno y jugos de bayas. Dado que la miel constituía la mayor proporción de la masa, se los conocía simplemente como pan de miel.

Las especias se les agregaron más tarde, durante el siglo XII al XIII, cuando Rusia abrió rutas comerciales con Medio Oriente y la India. Estas especias hicieron que la receta se pareciera más a la del pan de jengibre que se consume en toda Europa occidental hoy en día. Se pueden rellenar de mermelada o dejarlas simples (yo las he rellenado).

Estoy segura de que si Dostoyevski hubiera comido una buena cantidad de estas galletas, se le hubiera endulzado en carácter y puede que sus personajes tuvieran un punto de alegría de vivir, aunque entonces no serían personajes complejos y sufridores, pero claro, ya no sería Dostoyevski.

El eterno marido gira en torno al conflicto que surge del triángulo marido-esposa-amante, donde el amante lleva sobre sus hombros la narración de la historia, y el marido es definido como un títere en manos de la mujer. Aquí, como es la tónica en los personajes de Fiodor, los personajes no acaban bien parados, son complejos, llenos de sombras, y en este libro en particular, hace un retrato del hombre débil a manos de las mujeres dominantes que prácticamente empujan a las mismas a manos de amantes. Va ser una reunión del club de lectura de lo más entretenido, de eso estoy segura.

Tengo que confesar que he necesitado unos cuantos tés y galletas para terminar el libro, ya que, si algo tiene Dostoyevski, es que no te deja indiferente, para bien o para mal, ya que desgrana de una manera magistral la psicología del ser humano, te guste su forma de escribir o no.

Y si me dan a elegir entre  Dostoyevski y unas Pryanik, me quedo con las segundas.

Nunca había horneado unas galletas que, literalmente, inundaran la casa con los aromas de la canela, el jengibre, el cardamomo, de una manera tan intensa; una sinfonía de olores que aún retengo en mi pituitaria. Son maravillosas, están riquísimas. Preparadlas, y sabréis de lo que os hablo.

INGREDIENTES

-450 g de harina

-120 g de miel

-1 huevo

-120 g de mantequilla (derretida)

-3 cucharaditas de levadura en polvo

-1 cucharadita de jengibre molido

-1 cucharadita de polvo de cardamomo

-½ cucharadita de canela molida

-½ cucharadita de nuez moscada recién rallada

-180 g de azúcar extrafino 

-Mermelada (yo la usé de moras y arádanos)

-120 g de azúcar glas

-1 clara de huevo

PREPARACIÓN

-En el recipiente de una batidora de repostería, combine la mitad de la harina y las especias.

-En una cacerola, derretimos la miel a fuego lento, agregamos la levadura en polvo y mezclamos bien. Retiramos del fuego inmediatamente.

-Agregamos la mezcla de harina y mezclamos.

-Añadimos la mantequilla derretida y seguimos mezclando.

-A continuación, agregamos el huevo y seguimos mezclando.

-Agregamos el azúcar e integramos todo.

-Una vez integrado vamos agregando gradualmente el resto de la harina.

-Dividimos la masa en 3 trozos, lo cubrimos con un film de plástico y refrigeramos durante 1 hora.

-Precalentamos el horno a 180º

-En una superficie de trabajo enharinada, estiramos cada trozo de masa hasta que tengan menos de 6 cm. de grosor y, con un cortador de galletas, corte círculos de 5 cm de diámetro más o menos rociando el cortador de galletas con harina o aceite para que no se pegue a la masa.Repita la operación con el resto de la masa.

-Ponemos una cucharada de mermelada en el centro en una galleta, cubrimos con otra galleta y cerramos bien los bordes,

-Colocamos los pryaniki, bien espaciados, en una bandeja para hornear forrada con papel de hornear pintado con mantequilla (con esta masa yo tuve que hornear en tres tandas)

-Horneamos durante 10 minutos a 180º y luego otros 10 minutos a 150º (ya sabéis, tiempos orientativos, cada horno es diferente)

-Dejamos enfriar sobre una rejilla .Una vez frías vamos por el glaseado.

-Batimos la clara de huevo hasta que espume.

-Añadimos el azúcar glas y bata.

-Extendemos el glaseado sobre cada uno de ellos con un pincel de pastelero.

-Dejamos que enfríe el glaseado y ya las podemos guardar en un recipiente hermético para que no cojan humedad y se ablanden.

“Yo digo que dejemos que el mundo se vaya al infierno, pero siempre debería tomar antes mi té”

FYODOR DOSTOYEVSKY

SMOOTHIE DE FRESAS, FRUTOS ROJOS Y PLÁTANO

Si algo me encanta cuando empieza a asomar el verano son los smoothies bien fresquitos, donde puedes combinar todo tipo de frutas, yogures, leches, bebidas vegetales, y todo lo que se te pueda ocurrir, y además es una opción buenísima para incluir más fruta en la dieta de nuestros hijos, que por lo común nos suele costar un mundo que se coman un par de piezas al día.

Algunos os preguntaréis que son los smoothies. Pues son los batidos de toda la vida pero con un nombre mas “cool”.

Es una manera de usar la fruta que ha madurado demasiado o la que tengáis congelada. Yo congelo fresas y frutos rojos porque aprovecho en temporada que está a buen precio y además se estropean rápidamente, también el plátano cuando madura demasiado. Está muy bien lo de usar la fruta congelada porque así el batido estará bien fresquito sin necesidad de meterle hielo.

Se puede tomar a cualquier hora, aunque en mi casa es costumbre prepararlo para las meriendas.

Hablando de hielo, si hacéis el batido con la fruta caliente y no queréis esperar a que se enfríe en la nevera, no uséis hielo. Tener siempre unas fresas, unas frambuesas, unas rodajas de plátano, congeladas, y tendréis unos “cubitos” naturales, que os enfriará el batido, con la ventaja de que son “cubitos comestibles”.

A  estas alturas ya no os quedará duda de que soy una auténtica admiradora de las fresas y los frutos rojos. Y como por motivos de salud he tenido que prescindir de la dieta todo lo que pueda los lácteos, he sustituido el yogur por yogur de soja y la leche por bebida de avena, y el resultado es mil veces mejor en sabor. Es un desayuno o merienda sano, rico, saciante  y apto para veganos e intolerantes a la lactosa.

Los frutos rojos al poseer gran cantidad de antioxidantes, combaten los radicales libres responsables de la degeneración celular y, por tanto, el envejecimiento de la piel. Son muy buenos para el corazón, ya que contienen altas cantidades de polifenoles, flavonoides y antocianinas y una fuente extraordinaria de vitamina C y provitamina A.

Las fresas son ricas en fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales, lo que ayuda a mantener un intestino saludable. Los antioxidantes ayudan en la absorción de nutrientes clave, además de las proteínas y el hierro.

El plátano, aunque es principalmente conocido por su alto componente en potasio, lo cierto es que también es una fuente rica en otros dos minerales, magnesio y fósforo,  también destaca en el plátano la presencia de ácido fólico, vitamina B6, vitamina C, y dependiendo del grado de maduración, unos niveles de fibra y azúcar u otros.

INGREDIENTES

-200 g de fresas, frambuesas y grosellas

-1 plátano maduro

-1 yogur de soja

-60 ml. de bebida de avena

-2 cucharadas de azúcar de coco

-Hojas de hierbabuena

PREPARACIÓN

-Meter en el vaso de la batidora todos los ingredientes (dejar unos frutos rojos para decorar), batir bien, si os gusta menos espeso añadir un poco más de leche, que en esto hay para todos los gustos, y comprobar el punto de azúcar porque a veces los frutos rojos tiran mucho a ácido y si es necesario añadir algo más de azúcar.

-Yo uso azúcar de coco porque me han quitado los azúcares refinados. He probado con miel, sirope de agave, pero para esta combinación de batido el sabor que le da el azúcar de coco me parece el más rico, pero podéis endulzar con lo que más os guste.

-Decorar con frutos rojos y con unas hojas de hierbabuena.

“Nunca, nunca, nunca está mal comer más fruta”

NANCY S. MURE.

“SUSANA,S CHEESECAKE” DE MASCARPONE, MERMELADA Y FRUTOS ROJOS

Hoy es el cumpleaños de una persona muy especial, mi vecina y amiga Susana. La celebración bien merecía una rica tarta, así que me puse manos a la obra, y acabé preparando este postre que aúna varias de mis cosas favoritas, la masa crujiente, la crema de queso cremoso, mermelada casera y un montón de frutos rojos. La cuestión no era que me gustara a mí, sino a las personas que iban a tener que comerla, aunque tengo que admitir que ya están acostumbrados a hacer de conejillos de indias con todos los platos que se me van ocurriendo, es lo malo y lo bueno que tiene estar pegados puerta con puerta. Les ha tocado el papel de vecinos-amigos-catadores oficiales.

Éxito total. No quedaron ni las migas en los platos. Así que pasa a formar de mi repertorio repostero y claro, había que ponerle nombre, y que mejor que el de la homenajeada y principal culpable de su creación.

Mi principal preocupación era que estuviera demasiado dulce, pero ha quedado un postre muy equilibrado. Siento que la foto del corte de la tarta no tenga una buena calidad, pero no iba a estropear la tarta antes de que la viera la homenajeada, y una vez puestos en faena la cosa devino en compartir mantel, charla y risas, y cuando quisimos cortar la tarta y hacer la foto ya era un poco tarde, la luz era escasa, y la cámara quedó en casa, así que con el móvil y como saliera. Además, hay momentos creados para disfrutar, así que sacar una foto estupendísima, en ese momento, no entraba en mis planes.

La vais a preparar, os va a encantar, y ahora en verano más, porque es una tarta que hay que meter en el congelador, para que tenga una consistencia más solida como de tarta helada. Y los días más frescos, se saca del congelador un par de horas antes, queda más cremosa, pero está deliciosa igualmente.

INGREDIENTES

-1 lámina de masa brisa refrigerada

-500 ml. de nata 35% materia grasa bien fría

-500 g de queso mascarpone también frío

-Azúcar glas

-1 cucharada de extracto de vainilla

-Mermelada de frutos rojos (yo la hago casera, ya que el sabor no se puede comparar con la de compra)

-Frutos rojos variados

-Chocolate blanco para decorar y unas hojas de menta o hierbabuena

PREPARACIÓN

-Engrasamos un molde con el fondo desmontable (es el más adecuado para este tipo de masa para desmoldarla con facilidad ya que son bastante frágiles). El mío hace ondas porque quedan las tartas muy bonitas para su presentación, es mi molde para las quiches.

-Sacamos la masa brisa del congelador, la estiramos un poco si hace falta, para que sobresalga por los laterales del molde un poco y que no se encoja, ya que luego el relleno se caería por los lados.

-Pinchamos el fondo de la masa para que no hinche, y a mayores le ponemos un círculo de papel de horno y encima le ponemos peso, ya sean alubias, garbanzos o bolas de hornear.

-El horno mientras se precalienta a 200º, y una vez precalentado metemos el molde unos 15 minutos, hasta que veamos que los bordes empiezan a dorar. Sacamos el molde del horno, con cuidado de no quemarnos quitamos el peso de encima y el papel, y metemos al horno otros 5 o 10 minutos, que se dore bien la masa, tanto fondo como bordes.

-Sacamos la masa horneada, dejamos enfriar un poco, desmoldamos y dejamos enfriar del todo en una rejilla.

-Mientras enfría la base de la tarta preparamos la crema. En un bol ponemos el queso mascarpone con unas cucharadas de azúcar glas, empezar con dos o tres e ir probando para ajustar el grado de dulce que queréis en la crema. Yo con tres cucharadas me llega porque no nos gusta muy dulce.

-Con la batidora de mano con el accesorio de montar, comenzamos despacio a integrar el queso con el azúcar, y añadimos la vainilla. Cuando tenga una consistencia cremosa añadimos la nata bien fría, aumentamos la potencia a fuerte y comenzamos a batir hasta que la mezcla adquiera una consistencia cremosa pero firme, sin pasarse para que la nata no se corte. La metemos al frigorífico una media hora.

MONTAJE

-Ya tenemos la masa fría, cubrimos el fondo con una capa de la mermelada, y con cuidado depositamos la crema por encima y con una espátula la vamos extendiendo por toda la tarta hasta llegar casi a los bordes, y alisamos con cuidado para que nos se mezcle crema con mermelada.

-La llevamos al congelador un par de horas para que endurezca y podamos decorarla.

-Antes de sacar la tarta tendremos los frutos rojos elegidos ya cortados y preparados.

-Sacamos la tarta y la decoramos al gusto, con los frutos rojos y unas hojas de menta, o como en mi caso, de hierbabuena, ya que la cultivo en mi huerto.

-Rallamos chocolate blanco por encima para decorar.

-La volvemos a meter en el congelador. Siempre que la metamos en el congelador la cubrimos para que no coja los olores del mismo. Yo tengo un recipiente con tapa donde puedo meter la tarta, cerrarlo, y tiene asas para luego transportarla si me la voy a llevar (y siempre metida en una bolsa de frío para que no se caliente).

-Y como os dije anteriormente podéis comerla helada, sólo tendríais que sacarla unos minutos antes del congelador para que esté fría pero cremosa, o sacarla un par de horas antes y que la crema descongele y que quede muy cremosa, aunque en este caso mucho cuidado al cortarla y servirla porque es más difícil de manipular.

-Como podéis comprobar no es nada complicada de preparar ni requiere de muchos ingredientes.

“El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación” 

 MARCO TULIO CICERÓN

FILETES EN SALSA “DE LA ABUELA”

Hoy mi entrada es muy especial, ya que esta es la única receta que nos ha quedado de mi abuela. Cierto es, aunque parezca extraño, ya que parece algo muy común que el amor por la cocina y los primeros acercamientos a los fogones suelen ser de la mano de las abuelas, por lo que suelo leer en casi todos los blogs de cocina. pero mis abuelas eran bastante peculiares en eso del cocinar y no es que les entusiasmara en demasía y sus comidas eran sota, caballo y rey. Así que eso de las tradiciones culinarias y las recetas de familia, en la mía, no se estila.

Y por eso esta es especial, porque era el plato que mi abuela preparaba en todas las reuniones familiares (junto al pollo asado que nunca nos contó como lo hacía, que nadie ha sido capaz de prepararlo igual, y cuyo secreto se fue con ella). Cada vez que lo preparo rememoro mi infancia, los primos sentados en una mesa aparte “de los mayores”, untando con un buen trozo de pan la salsa que quedaba en la tartera (con la consiguiente reprimenda de nuestros padres), y la felicidad plena, de esa de la que no somos conscientes hasta que te haces mayor y rememoras esos momentos. Es la magia de la comida, que te transporta a otras épocas en cuanto los olores empiezan a inundar la cocina.

Es una receta muy sencilla de preparar, muy rápida, pero riquísima. Es más, os aseguro que es uno de los platos favoritos cuando tengo invitados, nunca falla, y me lo suelen pedir siempre.

Si tenéis que preparar comida para muchos invitados, y no os gusta pasar mucho tiempo cocinando, este es vuestro plato. Lo acompañáis con una ensalada de pimientos y ventresca, y ya tenéis una comida perfecta en poco tiempo y quedaréis ante vuestros invitados como reyes. Otro día os enseñaré a preparar mis vasitos de tarta de queso para rematar la comida, que también son muy sencillos y rápidos de preparar pero que es uno de mis postres estrellas y tienen club de fans. En un par de horas tenéis un menú completo para agasajar a vuestros comensales.

De la receta original que hacía mi abuela solo he añadido a mayores el tomillo y el romero, mi abuela solo usaba el laurel, pero es que el uso de las hierbas  aromáticas eleva cualquier plato sencillo a una delicatesen, y como las cultivo en mi patio siempre las tengo a mano.

Lo mejor cuando se usen estas hierbas pero no van a ser parte del plato, es preparar un bouquet para poderlo quitar sin problema y que no se queden por ahí hojas bailando.

Las cantidades que os pongo son orientativas, porque mi abuela preparaba la receta a ojo, yo la preparo a ojo, y he intentado poner cantidades para que os sea más sencillo calcular. Cuando la preparéis, como se que la vais a repetir en muchas ocasiones, iréis controlando la cantidad hasta dar con el punto de espesor perfecto para la salsa, ya lo comprobaréis.

El lomo lo compro en una pieza porque así la fileteo yo con el grosor que me gusta, pero podéis pedirle al carnicero que os los filetee para que sea más rápido, entre medio y un centímetro de grosor para que queden jugosos por dentro y no se pasen mucho, ya que tienen que prepararse con la salsa.

INGREDIENTES

-12 filetes de lomo de cerdo

-4 dientes de ajo

-Un bouquet de romero y tomillo

-Unas hojas de laurel

-200 ml de vino blanco o rosado

-200 ml de agua

-Sal

-Pimienta negra

-Aceite de oliva virgen

-Maizena (sólo si es necesario si hace falta espesar la salsa)

PREPARACIÓN

-Ponemos una sartén grande y honda a calentar con el aceite de oliva, más o menos dos dedos de aceite para que cubran los filetes y nos sirva de base para preparar la salsa. Tenemos también preparada al lado una tartera con tapa para ir poniendo los filetes y que se mantengan calientes, y luego terminar de cocinar en la misma.

-Salpimentamos los filetes y los vamos friendo a fuego medio para que no se pasen. Sólo hay que freírlos un par de minutos por cada lado, para que no se queden como suela de zapatos.

-Vamos friendo a tandas y los pasamos a la tartera, y los matenemos tapados para que mantengan la temperatura.

-Cuando estén todos fritos, en ese mismo aceite incorporamos los ajos partidos a la mitad, los doramos, y añadimos el vino, y en cuanto se evapore el alcohol, añadimos el bouquet de hierbas y las hojas de laurel. Añadimos el agua. Dejamos cocinar todo junto unos 15 minutos, que veamos que la salsa empieza a reducir y espesar un poco.

-A continuación ponemos un colador en la tartera donde están los filetes, colamos la salsa, y ponemos la tartera al fuego (seguimos manteniendo el fuego medio), y dejamos que los filetes guisen en la salsa, unos 15 o 20 minutos, y si es necesario añadimos agua hasta que cubran los filetes.

-Es importante ir pinchando los filetes para comprobar que no se pasen, ya que el tiempo depende también de la frescura de la carne, y a veces se pueden pasar y otras necesitar un poco más de tiempo. Eso lo vais viendo sobre la marcha.

-Si comprobáis que los filetes están en su punto pero la salsa queda un poco líquida, lo único que tenéis que hacer es poner un poco de  agua caliente en un cuenco, añadir una cucharada de maicena, diluir bien y añadir a la salsa. Veréis que en menos de un minuto la salsa espesará y quedará la consistencia perfecta.

-Listo para servir, aunque podéis prepararlo el día anterior para no andar tan apurados, que están buenísimos igual. Eso si, a fuego bajo para que los filetes calienten bien por dentro poco a poco sin que la salsa espese demasiado o se pegue.

-Ya véis, un segundo plato (yo lo preparo muchas veces por la semana acompañado de un arroz hervido como plato único), que preparáis en media hora sin esfuerzo apenas.

-Recomendación: tener bastante pan, esa salsa crea adicción.

“No se puede cocinar bien si no se pone en ello el corazón, dado que por encima de todo se trata de que reinen en torno a la mesa sentimientos de amistad y de fraternidad”

 FERNAND POINT (COCINERO)