GALLETAS…DEL COLOR DE LA LECHE

 “éste es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano.

en este año del señor de mil ochocientos treinta y uno he llegado a la edad de quince años y estoy sentada al lado de mi ventana y veo muchas cosas. veo pájaros y los pájaros llenan el cielo con sus gritos.       veo los árboles y veo las hojas.

    y cada hoja tiene venas que la recorren.

    y la corteza de cada árbol tiene grietas.

    no soy muy alta y mi pelo es del color de la leche.

    me llamo mary y he aprendido a deletrear mi nombre. eme. a. erre. i griega. así es como se escribe.

quiero contarte lo que ha pasado pero tengo que tener cuidado de no apresurarme como hacen las vaquillas en la entrada, porque entonces iré por delante de mi misma y puedo tropezarme y caerme y de todas maneras tu querrás que empiece por donde se debe empezar.

y eso es por el principio”

Así comienza “El color de la leche”, de Nell Leyshon, el libro  que nos ha acompañado junto a estas galletas en la reunión quincenal del club de lectura, que por suerte no descansa en esta temporada estival.

Mary tiene el pelo del color de la leche, Mary es una joven de 15 años, coja, analfabeta, que vive (o malvive) en la granja con su familia en el S.XIX. Cuatro capítulos que comprenden cuatro estaciones (Mary no entiende de calendarios ni relojes), y que nos muestra la evolución de Mary a través de unas experiencias que darán a su existencia un giro de 180 grados. Determinada, valiente, resiliente, irónica, un personaje que te engancha, te fascina, te enamora. Una vida de un ser que no tiene nada para ser feliz, que aún así se levanta con una sonrisa, que se cuestiona todo, desafiante. Pero es una novela que para nada es romántica o bella, es dura, muy dura, pero la autora consigue que no sufras con ella, con la historia, con su final. Eso para mí es el concepto de “buena escritora”, y es la primera vez que hay consenso entre todos los presentes a la reunión; una novela preciosa.

No voy a ahondar más en ella porque quiero que la leáis, y que descubráis a Mary por vuestra cuenta.

Las galletas que preparé para esta ocasión es un homenaje a la protagonista y su historia, blancas como la leche, rojas como la sangre, a ella y su circunstancia, porque “quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier como”(Nietzche dixit), y el porqué de Mary era aprender a leer y escribir.

Al final de la reunión, la sorprendida y la homenajeada fui yo. Una sorpresa en mayúscula que me emocionó, un regalo de mis compañeros por las galletas que llevo a las reuniones. Iba a dedicar parte de esta publicación a ello pero he decidido que tal detalle necesita una entrada para él solo, así que lo dejo para el siguiente, para prepararlo con toda la pompa y boato que se merece.

En definitiva, una lectura muy recomendable, como lo son estas galletas, que son como Mary, del color de la leche, sencillas pero sabrosas.

Aptas para celíacos ya que no contienen harina con gluten.

INGREDIENTES

-120 g de mantequilla a temperatura ambiente

-40 g de azúcar

-200 g de leche condensada

-1 yema de huevo

-350 g de maicena

100 g de mermelada de frutos rojos (puede ser de fresa, o frambuesa, yo usé esta porque la hago en casa y está deliciosa)

PREPARACIÓN

-Precalentamos el horno a 180º

-En un bol o en la batidora, mezclamos la mantequilla, el azúcar, la leche condensada y la yema de huevo y batimos hasta que esté todo integrado.

-A continuación añadimos la maicena tamizada poco a poco y vamos integrando con una espátula, y si usamos la batidora, con el accesorio pala.

-En unas bandejas forradas con papel hacemos bolitas del tamaño de una nuez, las aplastamos ligeramente, y las colocamos en las bandejas espaciadas porque se expanden. En la mitad de las galletas con un tenedor marcamos la superficie de las galletas y en la otra mitad con la yema del dedo algo humedecido para que no se nos pegue la masa, hacemos un hueco y lo rellenamos de mermelada.

-Las horneamos durante 15 minutos y las sacamos con cuidado, porque son delicadas en caliente y se pueden romper, para una rejilla hasta que enfríen. En un recipiente hermético aguantan varios días.

“¿qué soñaría yo si pudiera soñar algo y que se convirtiera en realidad?¿que diría yo si alguien me preguntara alguna vez? no lo sabía, sabía que tenía sueños, pero no sabía que era lo que soñaba”

MARY

2 pensamientos en “GALLETAS…DEL COLOR DE LA LECHE

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