TIRAMISÚ “MAMI ANA”

Lo prometido es deuda, y hoy os voy a dar la receta del tiramisú “mami Ana”, que preparé el otro día para celebrar el cumpleaños de mi vecino y amigo, aunque realmente hoy es su cumpleaños, así que desde aquí aprovecho para desearle un feliz día.

 Me imagino que ahora estaréis pensando, ¿a qué viene ese nombre?

Lo primero dejar claro que esta receta no es del verdadero tiramisú, aunque pueda parecerlo en apariencia, y comparte con el original alguno de sus ingredientes principales. A partir de ahí, todo parecido con la realidad es pura coincidencia.

Vamos  al nombre. Para resumir, que no es plan de aburriros con mis historias. Mi familia y yo pertenecemos a una asociación de recreación histórica llamada Caballeros de Ulver, y en los eventos suelo ir cargada con un montón de comida para mi gente, y unido a eso varias razones en las que no voy a entrar ya que no es de índole culinaria, me empezaron a llamar “mami Ana”.

Y este postre se convirtió en el postre estrella. Y claro, una cosa llevó a otra hasta que acabó bautizado como “tiramisú mami Ana”.

Tengo que decir que no es solo el postre favorito de mi familia recreadora, sino de todas las personas que lo prueban, ya sea en mi casa o cuando llevo esta tarta como presente si voy de invitada. Creo que es el único postre que preparo que tiene “quorum”, a todos les gusta.

Además puede que sea uno de los postres más sencillos de preparar, más rápido, que te soluciona cualquier evento en menos de media hora. Aquí lo importante es saber cogerle el truco a la crema para que quede suave pero con sabor, lo demás es cuestión de colocar galletas en una fuente.

Son de esas preparaciones que haces a ojo, así que he intentado calcular cantidades para que la preparéis en vuestra casa (lo vais a hacer y os gustará tanto que los prepararéis tantas veces que terminaréis como yo, que lo preparo casi con los ojos cerrados). Luego podéis versionar esta tarta al gusto, cambiando la galleta por bizcochos de soletilla, pero yo probé un día a hacerlo así y la opinión unánime fue : con galletas.

También podéis mojar las galletas en café solo, si os gusta más fuerte, o añadirle un toque de licor si os apetece. Pero esta es la combinación que yo preparo y es la que me piden siempre.

Vamos allá.

INGREDIENTES

-1 litro de nata para montar bien fría

-500 g de mascarpone

-Galletas cuadradas

-Café soluble bien tamizado (para esta cantidad yo le añado 4 cucharadas soperas)

-Azúcar

-2 tazas de café recién hecho

-Leche

-Cacao en polvo

PREPARACIÓN

-Comenzamos preparando la crema. Podéis usar la batidora de mano con el accesorio de montar o como yo, que lo preparo en mi robot de cocina con el accesorio batidor.

-Ponemos en el cuenco donde vamos a batir la nata bien fría y comenzamos a montar, siempre a velocidad alta para que coja cuerpo, y añadimos el azúcar (no os pongo cantidad porque aquí entra el gusto de que sea más dulce o menos dulce). Empezar con unos 150 g e ir añadiendo una vez que añadimos el queso y el café soluble si os parece que necesita más dulzor.

Cuando la nata empieza a coger cuerpo añadimos el queso mascarpone y seguimos batiendo, y una vez integrado añadimos el café soluble bien tamizado para que no queden los grumos, ya que al morderlos deja un regusto desagradable, y seguimos batiendo. En esta parte también las cantidades como con el azúcar, si os gusta más fuerte y con más gusto a café, añadir algo más, si preferís que el sabor a café sea más sutil y el protagonista sea el mascarpone, quitar una cucharada. Mi recomendación es que vayáis echando las cucharadas poco a poco y comprobando el sabor.

– Aquí es, cuando esté todo integrado, comprobamos si queremos añadir más azúcar para darle un dulzor extra. Batimos hasta que la consistencia de la mezcla esté bien firme.

-En un bol mezclamos el café con la leche, aquí lo mismo, mezclar en proporción según el gusto a café que queráis darle al postre. Yo lo preparo claro porque queda más sutil y además la comen niños. Os recomiendo añadir una cucharada de azúcar y remover bien para que el sabor no sea tan amargo.

-En una bandeja cuadrada, vamos mojando las galletas en el café con leche hasta cubrir la base. Ponemos una generosa capa de crema, extendemos bien hasta dejarla lisa, y ponemos el cacao en un colador fino y espolvoreamos por encima de la crema una capa de cacao. Otra capa de galletas mojadas en el café, otra de crema, espolvoreamos con cacao, y por último colocamos otra capa de galletas, cubrimos con una capa fina de crema, y ponemos el resto de la crema en una manga pastelera con boquilla rizada y decoramos toda la tarta con rosetones de crema, y terminamos espolvoreando por encima con cacao.

-Los rosetones son optativos, para darle el toque final a la tarta y que quede mejor presentada. Si no os queréis complicar simplemente ponéis otra capa de crema generosa bien extendida y luego espolvoreáis con cacao.

-Puede que no sea la tarta más vistosa que podáis preparar, pero os digo que será un éxito seguro.

Los postres son el cuento de hadas de la cocina, un final feliz luego de la cena” 

TERRI GUILLEMETS (escritora)

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