PASTEL DE CALABACÍN, PATATA, BEICON Y PROVOLETTA

A estas alturas creo que ya todos conocéis mi debilidad por las recetas sencillas, rápidas de preparar, con ingredientes fáciles de encontrar, de temporada, y que sean económicas. Si bien a veces me vengo arriba con recetas más elaboradas o difíciles, lo que más me gusta es compartir con vosotros recetas simples pero sabrosas.

Este pastel es muy completo y servidos con una buena ensalada se convierte en un plato único, y es otra manera muy sabrosa de usar el calabacín y que lo coman los más jóvenes de la casa, que los que tenemos hijos sabemos, en la mayoría de los casos, de la dificultad que entraña incluir verduras y hortalizas en el menú sin que aparezcan los ceños fruncidos o la famosa frase “es que no tengo nada de hambre”.

Una de las mejores cosas que tiene este pastel es que podéis hacer muchas combinaciones distintas o cambiar unos productos por otros a gusto personal, como usar la berenjena, unos champiñones  de tamaño grande (los que se usan para rellenar), cambiar el beicon ahumado por pechuga de pavo o pollo, y el queso también al gusto. Yo en esta receta usé el Provoletta, que es un queso italiano muy sabroso y con cuerpo. Yo lo encuentro en el Lidl cuando ponen la semana de productos de Italia, y siempre aprovecho para preparar recetas con este queso, que ya viene loncheado, y para este tipo de pasteles viene muy bien porque se derrite pero mantiene la forma. También lo uso para preparar los  San Jacobos caseros. Ya os prepararé otro día unos “San Jacobos” donde sustituyo el fiambre por lonchas de calabacín y el Provoletta en el medio. Con el rebozado casero y una guarnición de arroz blanco frito es una delicia, y esto sí que lo devoran los peques de la casa, os lo aseguro.

Una recomendación ,usar quesos que mantengan una buena consistencia en el pastel una vez horneado, porque si usáis uno que se derrita rápido, como la mozarella, se desparramará por todo el pastel y no es lo queremos. Y por favor, no me uséis las lonchas de queso que vienen en paquetes, tipo tranchetes. Puede que no lo sepáis, pero eso no es queso (sé que acabo de romper algunos corazones, pero tenía que decirse y se dijo). Son productos procesados a base de grasas, proteínas del suero de la leche, sólidos, aromas, colorantes, aditivos y altos niveles de sodio. O sea, que es un producto ultraprocesado que nos venden con la coletilla de queso. Podéis seguir usándolas, pero ahora ya sabiendo lo que estáis comiendo (de nada).

Yo use Provoletta pero también va muy bien el Massdam, el Emmental, o alguno de nuestros buenos quesos semi curados, o curados para los más valientes. Id probando, porque sé que cuando preparéis este pastel lo vais a incluir en vuestro repertorio.

La pasta brisa que he usado es de compra, pero se puede hacer en casa. En otra ocasión la prepararemos.

INGREDIENTES

-1 lámina de pasta brisa

-1 calabacín

-1 patata bastante grande

-Beicon ahumado loncheado

– Queso en lonchas

-Tomillo fresco o seco

-Orégano fresco o seco

-Aceite de oliva virgen

-Sal en escamas (sino tenéis sal común)

-1 huevo para pincelar

PREPARACIÓN

-En un molde desmontable (yo usé mi incombustible molde de quiche), forramos el fondo con papel de hornear y engrasamos los bordes con aceite de oliva o un poco de mantequilla, para evitar que la masa se pegue. Si la masa es de menor diámetro que el molde estirarla un poco con un rodillo de cocina. Tiene que cubrir todos los bordes del molde. Pinchamos el fondo para que la masa no suba y la pincelamos un poco con aceite de oliva.

-Cortamos en láminas las patatas y los calabacines, más o menos de medio centímetro. Las lonchas de beicon las dividimos en tres y las lonchas de queso las cortamos en cuatro, en forma de cuatro triángulos.

-Vamos alternando una lámina de calabacín, una de patata, una de beicon si tiene un buen grosor y si son finas colocamos dos, y una loncha de queso.

-Salamos con las escamas de sal por encima de la patata y el calabacín, echamos un chorrito de aceite por encima, y separamos los bordes de la masa y cubrimos el alrededor de haciendo un bordecito , que además de bonito queda crujiente y está buenísimo.

-Pincelamos el pastel con huevo batido y espolvoreamos por encima las hojas de tomillo y orégano.

-Horneamos durante unos 25 minutos, o hasta que comprobéis que la masa está dorada y la patata cocinada, en el horno precalentado a 180º.

-Desmoldamos y servimos inmediatamente.

“Una comida bien equilibrada es como un poema al desarrollo de la vida.”
ANTHONY BURGESS

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