“SUSANA,S CHEESECAKE” DE MASCARPONE, MERMELADA Y FRUTOS ROJOS

Hoy es el cumpleaños de una persona muy especial, mi vecina y amiga Susana. La celebración bien merecía una rica tarta, así que me puse manos a la obra, y acabé preparando este postre que aúna varias de mis cosas favoritas, la masa crujiente, la crema de queso cremoso, mermelada casera y un montón de frutos rojos. La cuestión no era que me gustara a mí, sino a las personas que iban a tener que comerla, aunque tengo que admitir que ya están acostumbrados a hacer de conejillos de indias con todos los platos que se me van ocurriendo, es lo malo y lo bueno que tiene estar pegados puerta con puerta. Les ha tocado el papel de vecinos-amigos-catadores oficiales.

Éxito total. No quedaron ni las migas en los platos. Así que pasa a formar de mi repertorio repostero y claro, había que ponerle nombre, y que mejor que el de la homenajeada y principal culpable de su creación.

Mi principal preocupación era que estuviera demasiado dulce, pero ha quedado un postre muy equilibrado. Siento que la foto del corte de la tarta no tenga una buena calidad, pero no iba a estropear la tarta antes de que la viera la homenajeada, y una vez puestos en faena la cosa devino en compartir mantel, charla y risas, y cuando quisimos cortar la tarta y hacer la foto ya era un poco tarde, la luz era escasa, y la cámara quedó en casa, así que con el móvil y como saliera. Además, hay momentos creados para disfrutar, así que sacar una foto estupendísima, en ese momento, no entraba en mis planes.

La vais a preparar, os va a encantar, y ahora en verano más, porque es una tarta que hay que meter en el congelador, para que tenga una consistencia más solida como de tarta helada. Y los días más frescos, se saca del congelador un par de horas antes, queda más cremosa, pero está deliciosa igualmente.

INGREDIENTES

-1 lámina de masa brisa refrigerada

-500 ml. de nata 35% materia grasa bien fría

-500 g de queso mascarpone también frío

-Azúcar glas

-1 cucharada de extracto de vainilla

-Mermelada de frutos rojos (yo la hago casera, ya que el sabor no se puede comparar con la de compra)

-Frutos rojos variados

-Chocolate blanco para decorar y unas hojas de menta o hierbabuena

PREPARACIÓN

-Engrasamos un molde con el fondo desmontable (es el más adecuado para este tipo de masa para desmoldarla con facilidad ya que son bastante frágiles). El mío hace ondas porque quedan las tartas muy bonitas para su presentación, es mi molde para las quiches.

-Sacamos la masa brisa del congelador, la estiramos un poco si hace falta, para que sobresalga por los laterales del molde un poco y que no se encoja, ya que luego el relleno se caería por los lados.

-Pinchamos el fondo de la masa para que no hinche, y a mayores le ponemos un círculo de papel de horno y encima le ponemos peso, ya sean alubias, garbanzos o bolas de hornear.

-El horno mientras se precalienta a 200º, y una vez precalentado metemos el molde unos 15 minutos, hasta que veamos que los bordes empiezan a dorar. Sacamos el molde del horno, con cuidado de no quemarnos quitamos el peso de encima y el papel, y metemos al horno otros 5 o 10 minutos, que se dore bien la masa, tanto fondo como bordes.

-Sacamos la masa horneada, dejamos enfriar un poco, desmoldamos y dejamos enfriar del todo en una rejilla.

-Mientras enfría la base de la tarta preparamos la crema. En un bol ponemos el queso mascarpone con unas cucharadas de azúcar glas, empezar con dos o tres e ir probando para ajustar el grado de dulce que queréis en la crema. Yo con tres cucharadas me llega porque no nos gusta muy dulce.

-Con la batidora de mano con el accesorio de montar, comenzamos despacio a integrar el queso con el azúcar, y añadimos la vainilla. Cuando tenga una consistencia cremosa añadimos la nata bien fría, aumentamos la potencia a fuerte y comenzamos a batir hasta que la mezcla adquiera una consistencia cremosa pero firme, sin pasarse para que la nata no se corte. La metemos al frigorífico una media hora.

MONTAJE

-Ya tenemos la masa fría, cubrimos el fondo con una capa de la mermelada, y con cuidado depositamos la crema por encima y con una espátula la vamos extendiendo por toda la tarta hasta llegar casi a los bordes, y alisamos con cuidado para que nos se mezcle crema con mermelada.

-La llevamos al congelador un par de horas para que endurezca y podamos decorarla.

-Antes de sacar la tarta tendremos los frutos rojos elegidos ya cortados y preparados.

-Sacamos la tarta y la decoramos al gusto, con los frutos rojos y unas hojas de menta, o como en mi caso, de hierbabuena, ya que la cultivo en mi huerto.

-Rallamos chocolate blanco por encima para decorar.

-La volvemos a meter en el congelador. Siempre que la metamos en el congelador la cubrimos para que no coja los olores del mismo. Yo tengo un recipiente con tapa donde puedo meter la tarta, cerrarlo, y tiene asas para luego transportarla si me la voy a llevar (y siempre metida en una bolsa de frío para que no se caliente).

-Y como os dije anteriormente podéis comerla helada, sólo tendríais que sacarla unos minutos antes del congelador para que esté fría pero cremosa, o sacarla un par de horas antes y que la crema descongele y que quede muy cremosa, aunque en este caso mucho cuidado al cortarla y servirla porque es más difícil de manipular.

-Como podéis comprobar no es nada complicada de preparar ni requiere de muchos ingredientes.

“El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación” 

 MARCO TULIO CICERÓN

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