MUSLITOS DE POLLO CON CHAMPIÑONES Y PATATAS

Hoy os voy a mostrar una de mis recetas favoritas para preparar los muslitos de pollo. Es una receta muy sencilla y muy rápida para esos días que no tienes ganas de cocinar pero que quieres comer bien.

Esta receta la preparo primero en la vitro y luego la termino en el horno, para ello necesitáis una cacerola que se pueda meter en el horno. Si no disponéis de una podéis pasar el pollo de la olla a una bandeja de horno, y si es mucho trastorno porque se ensucian muchos cacharros podéis hacer todo el proceso en la cocina, en lugar de un acabado mas crujiente y dorado os quedará guisado, pero os aseguro que estará delicioso igual. Hasta que no adquirí una hace poco tiempo, yo muchas veces, por no manchar más batería, solo lo guisaba.

Los champiñones los uso frescos, pero siempre tengo unos botes de champiñones en la alacena para esos días que me apetecen usarlos y no he ido a comprar, ya que vivo en un pueblo donde no hay ni tienda y no puedo disponer de ingredientes al momento, así que improvisar es algo muy común en mi vida. Si no tenéis champiñones frescos, usad los de bote.

Esta receta la suelo hacer con los muslitos de pollo, pero también podéis usar contramuslos, quedará igual de jugoso. Con la pechuga no, hice la prueba y queda muy reseco.

También veréis que tanto en esta receta como en muchas que veréis por este blog, uso las hierbas frescas. Siempre tengo hierbas frescas plantadas en mi casa, en primavera y verano las planto en el huerto, en otoño e invierno las tengo en el interior. Siempre tengo perejil, cilantro, tomillo, romero, laurel, tomillo limón y orégano. Si no disponéis de ellas, podéis usarlas secas. No dan el mismo sabor, lógicamente, pero ayudan a resaltar el plato.

Otra cosa que veréis mucho es que pongo cebolla en la receta. Siempre uso cebolla congelada (para mí el mejor invento del S.XXI es que a alguien se le ocurriera cortar la cebolla en daditos, congelarla, y lista para usar). Ya sé que una cocinera que no usa cebolla puede parecer una aberración ,pero como he dicho en varias ocasiones, no soy cocinera profesional y odio la cebolla cruda. Desde niña tengo un trauma con ella que no he podido superar, pero la aparición de la cebolla congelada me ha permitido no renunciar al sabor que le da a los guisos (no se puede usar cruda) y en mi congelador nunca faltan varias bolsas. Si amáis la cebolla, usadla fresquita.

INGREDIENTES

-8 muslitos de pollo

-2 patatas grandes cortadas en rodajas de medio centímetro

-2 zanahorias cortadas en rodajas de 1 cm

-2 pimientos verdes italianos cortados en cuadrados grandes

-400 g.de champiñones frescos cortados a la mitad. Si son muy grandes en 4 cuartos.

-Cebolla picada fina (fresca o congelada)

-2 ajos picados finos

-1 y medio vaso de vino blanco

-Agua para cubrir los muslitos

-Aceite de oliva virgen

-Sal

-Pimienta negra

-Dos ramas de romero

-Perejil

-Dos hojas de laurel

PREPARACIÓN

-Ponemos la cacerola al fuego, si es una cacerola ancha mucho mejor, cuando esté caliente cubrimos el fondo con aceite de oliva virgen. Ponemos los muslitos en la cacerola, salpimentamos y doramos.

– Cuando el pollo empiece a dorar se añade la cebolla y el ajo y se sigue dorando todo junto. A continuación añadimos la zanahoria y los pimientos. Rehogamos todo junto durante unos minutos. Cuando esté todo bien rehogado añadimos el vino y dejamos reducir.

-Ponemos mientras a precalentar el horno a 200º

-Añadimos el agua hasta que cubra 2/3  del pollo, salamos, añadimos las ramas de romero, las hojas de laurel y guisamos a fuego medio, hasta que el agua evapore un poco y quede por la mitad del pollo. Es cuando añadimos las patatas cortadas en rodajas algo gruesas. Unos diez minutos más hasta que las patatas se integren en el guiso. A continuación añadimos los champiñones y rectificamos de sal por si necesitara algo más.

-Aquí es donde tenemos dos opciones:

1. Poner la cacerola o pasar todo a una bandeja de horno, meter en el horno, y hornear unos 20 , hasta que veamos el pollo con la piel crujiente, los champiñones y las patatas doradas (cada horno tiene sus tiempos y sus trucos).

2. Poner a fuego medio  la vitro (la mía en el 6), y dejar guisar todo junto hasta que el pollo, los champiñones y las patatas estén tiernas y jugosas. Cuando le falten unos minutos añadir el perejil picadito en el último hervor.

-La salsa quedará espesita perfecta para mojar pan, que se que os gusta, ¿y a quién no?

-Llega la hora de emplatar. Yo lo sirvo en un plato hondo, dos muslitos por persona, y unas patatas con champiñones, zanahoria y pimiento de guarnición. Regamos por encima con la salsa, y listo para disfrutar.

Nota: es altamente recomendable tener una buena ración de pan para este plato, lo vais a necesitar.

“No hay amor más sincero que el que sentimos por la comida”

GEORGE BERNARD SHAW

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